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Precisamente andaba yo estos días escuchando el mítico “Celebrity Skin” de Hole (y de hecho me lo acabo de poner para escribir esta reseña), tercer disco de la banda de rock estadounidense liderada por Courtney Love. Disco que salió el mismo año que Battle Chasers, 1998, el mejor año de la historia de los videojuegos, los noventa en tu puta cara, que diría mi amigo Julín.

 

El gran Jeph Loeb dedica un prólogo brutal al artista de esta obra, Joe Madureira, un joven que empezó en Marvel con 16 años dibujando Uncanny X-Men, con un estilo único que se conocería como “Amerimanga”. No sé si él fue el creador, pero desde luego lo puso de moda. Algún tiempo después no pudo contener esa “bestia” que llevaba dentro y decidió crear Battle Chasers en la editorial Image bajo el sello “Cliffhanger”. Nunca lo acabó, una constante en su vida como dibujante. Después llegaron obras destacadas de nuevo en Marvel, como Ultimates 3, Avenging Spider-Man, Inhumano, y alguna cosilla más antes de dedicarse por completo a los videojuegos, donde hoy triunfa con Airship Syndicate tras el éxito cosechado con los más que notables Battle Chasers: Nightwar y Darksiders: Genesis, mientras prepara un nuevo y prometedor RPG de corte clásico basado en el universo League of Legends (que pinta a Battle Chasers con skin de League of Legends).

 

Battle Chasers nos llevaba a un mundo increíblemente bello y colorido, pero inundado de oscuridad, en el que espada y brujería se daban la mano con el steampunk, para contarnos la historia de la inocente pero valiente Gully, que busca a su padre, del cual sólo tiene el recuerdo y unos poderosos guantes que todo el mundo parece querer, pero sólo ella puede controlar, el gólem Calibretto, de gran “corazón”, siempre acompañando al poderoso mago Knolan, el cual oculta muchos secretos, y por último (y más interesante), la atractiva dupla que conformaban los bellísimos Garrison, el espadachín invencible, ahora caído en desgracia, y Red Monika la mortífera mercenaria de curvas imposibles. Este gran elenco de personajes icónicos e inolvidables, conformaban una obra trepidante, coral, repleta de acción, magia, monstruos, caballeros, incluso con espacio para la comedia, y con una historia que no hacía más que arrancar, pero que pintaba a que iba a ser algo grandioso. Nunca lo sabremos. ¿O sí? Desde luego, a todos aquellos que lo leímos en su día nos encantó, es un cómic que marcó una época por todo, pero sobre todo por su dibujo, porque Madureira aquí está que la saca del estadio. Impresionante. 

 

Por 30 euretes de nada tenéis este pedazo de tomo en tapa dura, con una ilustración de Garrison que te caes de culo de la guapa que está, y que además de recopilar la colección completa, también incluye el material posterior, así como portadas, ilustraciones, y una buena colección de bocetos de Madureira que son gloria bendita. No os lo penséis, este cómic no sólo es bueno, es imprescindible.

 


 

Reseña: Battle Chasers Anthology Integral (Joe Madureira)

 


Precisamente andaba yo estos días escuchando el mítico “Celebrity Skin” de Hole (y de hecho me lo acabo de poner para escribir esta reseña), tercer disco de la banda de rock estadounidense liderada por Courtney Love. Disco que salió el mismo año que Battle Chasers, 1998, el mejor año de la historia de los videojuegos, los noventa en tu puta cara, que diría mi amigo Julín.

 

El gran Jeph Loeb dedica un prólogo brutal al artista de esta obra, Joe Madureira, un joven que empezó en Marvel con 16 años dibujando Uncanny X-Men, con un estilo único que se conocería como “Amerimanga”. No sé si él fue el creador, pero desde luego lo puso de moda. Algún tiempo después no pudo contener esa “bestia” que llevaba dentro y decidió crear Battle Chasers en la editorial Image bajo el sello “Cliffhanger”. Nunca lo acabó, una constante en su vida como dibujante. Después llegaron obras destacadas de nuevo en Marvel, como Ultimates 3, Avenging Spider-Man, Inhumano, y alguna cosilla más antes de dedicarse por completo a los videojuegos, donde hoy triunfa con Airship Syndicate tras el éxito cosechado con los más que notables Battle Chasers: Nightwar y Darksiders: Genesis, mientras prepara un nuevo y prometedor RPG de corte clásico basado en el universo League of Legends (que pinta a Battle Chasers con skin de League of Legends).

 

Battle Chasers nos llevaba a un mundo increíblemente bello y colorido, pero inundado de oscuridad, en el que espada y brujería se daban la mano con el steampunk, para contarnos la historia de la inocente pero valiente Gully, que busca a su padre, del cual sólo tiene el recuerdo y unos poderosos guantes que todo el mundo parece querer, pero sólo ella puede controlar, el gólem Calibretto, de gran “corazón”, siempre acompañando al poderoso mago Knolan, el cual oculta muchos secretos, y por último (y más interesante), la atractiva dupla que conformaban los bellísimos Garrison, el espadachín invencible, ahora caído en desgracia, y Red Monika la mortífera mercenaria de curvas imposibles. Este gran elenco de personajes icónicos e inolvidables, conformaban una obra trepidante, coral, repleta de acción, magia, monstruos, caballeros, incluso con espacio para la comedia, y con una historia que no hacía más que arrancar, pero que pintaba a que iba a ser algo grandioso. Nunca lo sabremos. ¿O sí? Desde luego, a todos aquellos que lo leímos en su día nos encantó, es un cómic que marcó una época por todo, pero sobre todo por su dibujo, porque Madureira aquí está que la saca del estadio. Impresionante. 

 

Por 30 euretes de nada tenéis este pedazo de tomo en tapa dura, con una ilustración de Garrison que te caes de culo de la guapa que está, y que además de recopilar la colección completa, también incluye el material posterior, así como portadas, ilustraciones, y una buena colección de bocetos de Madureira que son gloria bendita. No os lo penséis, este cómic no sólo es bueno, es imprescindible.

 


 

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