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“Soy Flash. Y soy el hombre más rápido del mundo”.  Esta es la frase con la que suelen arrancar todas las aventuras del velocista escarlata. Tanto en comics, como en TV gracias al universo que se ha montado en CW, cuando leo u oigo esa frase  ya sé que me espera una aventura. No una historia típica de buenos contra malos, una aventura. No importa el guionista que coja a Flash, sus historias, sus hazañas tiene siempre ese toque especial que lo convierten en algo más que un simple “correr”, nunca mejor dicho, tras el malo. Flash es el hombre más rápido del mundo pero casualmente es un hombre que en su vida siempre llega tarde y eso es simplemente maravilloso.

En esta ocasión quien toma los mando es Gail Simone (Wonder Woman) para conducir una brillante historia donde Flash tendrá que correr más rápido que nunca para hacer frente a toda un desfile de villanos que parecen empeñados en complicar la existencia a todos los habitantes de Central City. Lo que Barry Allen (Flash) no sabe es que todos estos ataques no tiene nada de casual, hay alguien detrás organizando una de las mayores amenazas  a las que Flash se ha enfrentando jamás. Un guión más que solvente  que recure a todos los personajes conocidos de  la franquicia para contarnos una trama donde flash siempre irá un paso por detrás y nos regalará  un motón de momentos acción y aventura. Hasta este punto todo bien. Esta especie de “Liga Anti-flash”  se mantiene bastante bien sola y como digo es interesante la pega es que Gail se empeña en que estos supervillanos no tengan mucho espacio y hace que Flash se deshaga demasiado rápido, se que suena contradictorio, de ellos. Ola de Calor, Capitán Frio o Tortuga dan para mucho más que para hacer de masilla que te quitas de encima en apenas 2 páginas. Esta rapidez en querer desvelar al “Jefe Maestro” de este arco provoca que la historia acabe muy pronto, y un evento que podría durar perfectamente un año entero quede concluido en apenas 6 grapas. DC o ECC, supongo que habrá sido la primera, ha rellenado este tomo con otras pequeñas historias de Flash con un guión que, comparado con el de la primera mitad de este tomo, hace que se note bastante más flojo que no por ello peor.

En cuanto al dibujo tenemos a Clayton Henry (X-men Unlimited) que hace la dupla con la guionista en todas las grapas de las que se compone este tomo. Clayton hace en todo momento un dibujo de líneas limpias y claras. Todos los personajes están detallados en todo momento y es inevitable hacer hincapié en la forma de retratar cuando Flash hace uso de su fuerza de la velocidad. Donde, y pese a lo podría parecer, se esmera en no dibujar a un simple borrón y continuar con su línea clara y detallada. Como conclusión tenemos más de 150 páginas de un Clayton que tiene muy claro lo que quiere mostrar, y como quiere mostrarlo, en cada viñeta. Al color se encuentra Marcelo Mainolo (La Liga de la Justicia) llenando todas las páginas de colores y alegres incluso en los momentos más dramáticos, quien dijo que en DC todo tenía que ser oscuro y adulto. Su unión al trabajo de Clayton da como resultado un comic con un trabajo visual más que atractivo.

Para completar este pequeño tomo publicado por ECC se incluye, como material adicional, portadas alternativas de la serie y un pequeño epilogo de Fran San Rafael. Resumiendo un comic por el que, si eres amante del hombre más rápido del mundo, no te importará desembolsar los 21,50€ en tu librería más cercana. 




Reseña: Flash. La unión hace el fracaso


“Soy Flash. Y soy el hombre más rápido del mundo”.  Esta es la frase con la que suelen arrancar todas las aventuras del velocista escarlata. Tanto en comics, como en TV gracias al universo que se ha montado en CW, cuando leo u oigo esa frase  ya sé que me espera una aventura. No una historia típica de buenos contra malos, una aventura. No importa el guionista que coja a Flash, sus historias, sus hazañas tiene siempre ese toque especial que lo convierten en algo más que un simple “correr”, nunca mejor dicho, tras el malo. Flash es el hombre más rápido del mundo pero casualmente es un hombre que en su vida siempre llega tarde y eso es simplemente maravilloso.

En esta ocasión quien toma los mando es Gail Simone (Wonder Woman) para conducir una brillante historia donde Flash tendrá que correr más rápido que nunca para hacer frente a toda un desfile de villanos que parecen empeñados en complicar la existencia a todos los habitantes de Central City. Lo que Barry Allen (Flash) no sabe es que todos estos ataques no tiene nada de casual, hay alguien detrás organizando una de las mayores amenazas  a las que Flash se ha enfrentando jamás. Un guión más que solvente  que recure a todos los personajes conocidos de  la franquicia para contarnos una trama donde flash siempre irá un paso por detrás y nos regalará  un motón de momentos acción y aventura. Hasta este punto todo bien. Esta especie de “Liga Anti-flash”  se mantiene bastante bien sola y como digo es interesante la pega es que Gail se empeña en que estos supervillanos no tengan mucho espacio y hace que Flash se deshaga demasiado rápido, se que suena contradictorio, de ellos. Ola de Calor, Capitán Frio o Tortuga dan para mucho más que para hacer de masilla que te quitas de encima en apenas 2 páginas. Esta rapidez en querer desvelar al “Jefe Maestro” de este arco provoca que la historia acabe muy pronto, y un evento que podría durar perfectamente un año entero quede concluido en apenas 6 grapas. DC o ECC, supongo que habrá sido la primera, ha rellenado este tomo con otras pequeñas historias de Flash con un guión que, comparado con el de la primera mitad de este tomo, hace que se note bastante más flojo que no por ello peor.

En cuanto al dibujo tenemos a Clayton Henry (X-men Unlimited) que hace la dupla con la guionista en todas las grapas de las que se compone este tomo. Clayton hace en todo momento un dibujo de líneas limpias y claras. Todos los personajes están detallados en todo momento y es inevitable hacer hincapié en la forma de retratar cuando Flash hace uso de su fuerza de la velocidad. Donde, y pese a lo podría parecer, se esmera en no dibujar a un simple borrón y continuar con su línea clara y detallada. Como conclusión tenemos más de 150 páginas de un Clayton que tiene muy claro lo que quiere mostrar, y como quiere mostrarlo, en cada viñeta. Al color se encuentra Marcelo Mainolo (La Liga de la Justicia) llenando todas las páginas de colores y alegres incluso en los momentos más dramáticos, quien dijo que en DC todo tenía que ser oscuro y adulto. Su unión al trabajo de Clayton da como resultado un comic con un trabajo visual más que atractivo.

Para completar este pequeño tomo publicado por ECC se incluye, como material adicional, portadas alternativas de la serie y un pequeño epilogo de Fran San Rafael. Resumiendo un comic por el que, si eres amante del hombre más rápido del mundo, no te importará desembolsar los 21,50€ en tu librería más cercana. 




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