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Si me preguntasen sobre cuál es mi elemento favorito dentro del Batmanverso, no creo que me lo pensase demasiado antes de contestar con una única palabra: Arkham. Y no solo por el juego que ha dado a todo tipo de escritores para utilizarlo como elemento narrativo en muchas aventuras del Caballero Oscuro, sino porque además ha servido como excusa perfecta para dejar de lado la vertiente más detectivesca o superheroica de los personajes y centrarse en su psique, abordando el abismo de la locura en sus múltiples formas.


No en vano, no podríamos entender la propia figura de Batman sin asociarla al trauma de Bruce Wayne ocasionado por el asesinato de sus padres, que ha dado pie a tantísimas historias a lo largo de la vida del personaje en cualquiera de los medios en los que ha aparecido, ya sean tebeos, películas, series o videojuegos. A estas alturas parece claro asumir que Batman no existiría sin este duro golpe psicológico, pero… ¿realmente es así? Batman: Asesino de Sonrisas está aquí para sembrar la duda en nuestros corazones.


Batman no existe. Ya lo sabes.”


Así de contundente es la frase, directamente extraída de las páginas del libro, que se utiliza como reclamo en la contraportada. Este one-shot, de apenas 48 páginas, nos vuelve a plantear un escenario con el que ya nos habíamos encontrado en alguna ocasión: ¿y si Batman no fuese más que una ilusión, la manera de lidiar con sus propios traumas, en la mente de Bruce Wayne? Para conocer la respuesta a esta pregunta, tendremos que sumergirnos, y dejarnos llevar, por la historia que nos plantea Jeff Lemire.


Aunque se trata de una historia independiente, que puede ser leída (y disfrutada) de forma autónoma, lo cierto es que está planteada como una suerte de epílogo al anterior trabajo de Lemire, Sorrentino y Bellaire en su serie Joker: Sonrisa Asesina, recientemente publicada por ECC en tres tomos dentro de su línea DC Black Label. En este sentido, Batman: Asesino de Sonrisas muestra una continuidad narrativa, artística e incluso formal que deja pocas dudas sobre la relación entre ambas obras.


Sin entrar en demasiados detalles, Joker: Sonrisa Asesina nos cuenta la historia del Dr. Ben Arnell, el enésimo psicólogo que se cree capaz de curar la locura del Joker y de la enorme capacidad de influencia que este último es capaz de ejercer sobre cualquier persona que se ponga a su alcance. Ni que decir tiene que, a partir de ese primer contacto, la vida del buen doctor cambiará para siempre…


Batman: Asesino de Sonrisas va un paso más allá, llevando la capacidad de influencia del Joker al extremo y planteando qué hubiese podido pasar si el siniestro Señor Sonrisas (otro de los personajes de Joker: Sonrisa Asesina) hubiese entrado en la vida del pequeño e inocente Bruce Wayne y cómo hubiese cambiado en ese caso el curso de su vida, condicionando la génesis del héroe.


El todoterreno y multipremiado Jeff Lemire (Essex County, Sweet Tooth, Gideon Falls, Trillium…) firma un thriller psicológico valiente, emocionante y opresivo a la altura de lo que se espera de uno de los creadores más en forma del panorama actual. Pero no sería justo darle todo el crédito al guionista canadiense, puesto que el trabajo realizado en el apartado artístico es excepcional. Los lápices corren a cargo de un sensacional Andrea Sorrentino, colaborador habitual de Lemire (Green Arrow, El Viejo Logan, Gideon Falls) con el que comparte una química especial que fluye a lo largo de las páginas de este one-shot. El dibujo del napolitano aporta un trazo oscuro y desdibujado que le sienta especialmente bien a la deconstrucción del Caballero Oscuro aquí planteada. Igual de importante es el trabajo de Jordie Bellaire en el color, que marca el tono sombrío y opresivo que impregna toda la obra.


La excelente edición de ECC, dentro de su línea DC Black Label, se presenta con una clara vocación de continuidad con respecto a los anteriores tomos publicados de Joker: Sonrisa Asesina. Lo más llamativo de esta edición, también compartido con la serie anterior, es su llamativo formato de 216 x 278, más ancho de lo habitual y quedándose muy cerca de lo que sería una página perfectamente cuadrada. Una disposición que permite al equipo creativo jugar con el panelado y aprovechar, en más de una ocasión, el uso narrativo de la doble página.


Si eres, como yo, de los que disfrutas con este tipo de obras alejadas del canon y de la continuidad del personaje, sin duda lo harás también con Batman: Asesino de Sonrisas. Y más todavía si antes has podido leer también Joker: Sonrisa Asesina, que te dará una visión mucho más completa de lo que está sucediendo. Un viaje al mismísimo origen de Batman que no te vas a querer perder.




Reseña: Batman Asesino de sonrisas (Jeff Lemire y Andrea Sorrentino)

 

Si me preguntasen sobre cuál es mi elemento favorito dentro del Batmanverso, no creo que me lo pensase demasiado antes de contestar con una única palabra: Arkham. Y no solo por el juego que ha dado a todo tipo de escritores para utilizarlo como elemento narrativo en muchas aventuras del Caballero Oscuro, sino porque además ha servido como excusa perfecta para dejar de lado la vertiente más detectivesca o superheroica de los personajes y centrarse en su psique, abordando el abismo de la locura en sus múltiples formas.


No en vano, no podríamos entender la propia figura de Batman sin asociarla al trauma de Bruce Wayne ocasionado por el asesinato de sus padres, que ha dado pie a tantísimas historias a lo largo de la vida del personaje en cualquiera de los medios en los que ha aparecido, ya sean tebeos, películas, series o videojuegos. A estas alturas parece claro asumir que Batman no existiría sin este duro golpe psicológico, pero… ¿realmente es así? Batman: Asesino de Sonrisas está aquí para sembrar la duda en nuestros corazones.


Batman no existe. Ya lo sabes.”


Así de contundente es la frase, directamente extraída de las páginas del libro, que se utiliza como reclamo en la contraportada. Este one-shot, de apenas 48 páginas, nos vuelve a plantear un escenario con el que ya nos habíamos encontrado en alguna ocasión: ¿y si Batman no fuese más que una ilusión, la manera de lidiar con sus propios traumas, en la mente de Bruce Wayne? Para conocer la respuesta a esta pregunta, tendremos que sumergirnos, y dejarnos llevar, por la historia que nos plantea Jeff Lemire.


Aunque se trata de una historia independiente, que puede ser leída (y disfrutada) de forma autónoma, lo cierto es que está planteada como una suerte de epílogo al anterior trabajo de Lemire, Sorrentino y Bellaire en su serie Joker: Sonrisa Asesina, recientemente publicada por ECC en tres tomos dentro de su línea DC Black Label. En este sentido, Batman: Asesino de Sonrisas muestra una continuidad narrativa, artística e incluso formal que deja pocas dudas sobre la relación entre ambas obras.


Sin entrar en demasiados detalles, Joker: Sonrisa Asesina nos cuenta la historia del Dr. Ben Arnell, el enésimo psicólogo que se cree capaz de curar la locura del Joker y de la enorme capacidad de influencia que este último es capaz de ejercer sobre cualquier persona que se ponga a su alcance. Ni que decir tiene que, a partir de ese primer contacto, la vida del buen doctor cambiará para siempre…


Batman: Asesino de Sonrisas va un paso más allá, llevando la capacidad de influencia del Joker al extremo y planteando qué hubiese podido pasar si el siniestro Señor Sonrisas (otro de los personajes de Joker: Sonrisa Asesina) hubiese entrado en la vida del pequeño e inocente Bruce Wayne y cómo hubiese cambiado en ese caso el curso de su vida, condicionando la génesis del héroe.


El todoterreno y multipremiado Jeff Lemire (Essex County, Sweet Tooth, Gideon Falls, Trillium…) firma un thriller psicológico valiente, emocionante y opresivo a la altura de lo que se espera de uno de los creadores más en forma del panorama actual. Pero no sería justo darle todo el crédito al guionista canadiense, puesto que el trabajo realizado en el apartado artístico es excepcional. Los lápices corren a cargo de un sensacional Andrea Sorrentino, colaborador habitual de Lemire (Green Arrow, El Viejo Logan, Gideon Falls) con el que comparte una química especial que fluye a lo largo de las páginas de este one-shot. El dibujo del napolitano aporta un trazo oscuro y desdibujado que le sienta especialmente bien a la deconstrucción del Caballero Oscuro aquí planteada. Igual de importante es el trabajo de Jordie Bellaire en el color, que marca el tono sombrío y opresivo que impregna toda la obra.


La excelente edición de ECC, dentro de su línea DC Black Label, se presenta con una clara vocación de continuidad con respecto a los anteriores tomos publicados de Joker: Sonrisa Asesina. Lo más llamativo de esta edición, también compartido con la serie anterior, es su llamativo formato de 216 x 278, más ancho de lo habitual y quedándose muy cerca de lo que sería una página perfectamente cuadrada. Una disposición que permite al equipo creativo jugar con el panelado y aprovechar, en más de una ocasión, el uso narrativo de la doble página.


Si eres, como yo, de los que disfrutas con este tipo de obras alejadas del canon y de la continuidad del personaje, sin duda lo harás también con Batman: Asesino de Sonrisas. Y más todavía si antes has podido leer también Joker: Sonrisa Asesina, que te dará una visión mucho más completa de lo que está sucediendo. Un viaje al mismísimo origen de Batman que no te vas a querer perder.




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