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Superman se muere. Se muere y lo sabe. No es que en un salvaje combate contra Doomsday acabe sucumbiendo y besando la lona de forma inesperada, no. Es que le han dicho que tras su última y altruista intervención, su cuerpo tiene los días contados. ¿Qué hace un ser cuasi divino cuando sabe que le llega la hora?


Bajo esta potentísima premisa se nos presenta una de las historias recientes más importantes e influyentes de Superman, y una nueva muestra de cómo Grant Morrison es capaz de llevar a personajes que parecen agotados a lugares inexplorados con eficacia y precisión quirúrgica, creando una colección, nuevamente recopilada por los amigos de ECC, que no sólo hará las delicias de los fan irredentos del último hijo de Krypton, no. También dejará anonadados a los que, como yo, no encuentran gran interés en la mayoría de las historias de Superman. 


Y es que tras salvar a la tripulación de la primera misión tripulada al Sol, saboteada por, quién si no, Lex Luthor, Superman recibe tal cantidad de energía solar en su cuerpo que sus células empiezan a colapsar, incapaces de soportar la sobrecarga recibida. Así se lo comunican los científicos que le examinan, y él lo recibe con el aplomo y la entereza que esperamos de alguien como él. Es hora de dejar todos los asuntos zanjados antes de que sea demasiado tarde.


Y así, mediante una suerte de historias que supuran un nada sutil paralelismo con los 12 trabajos de Hércules, Grant Morrison da una, qué digo una, varias lecciones sobre cómo tratar la debilidades de un personaje que prácticamente carece de ellas, y de cómo crear historias que realmente nos hagan, no entender, pero sí empatizar lo que significa vivir con la losa de hacer siempre lo correcto. Y no sólo lo hace usando sus ya clásicos y fascinantes conceptos metafísicos casi imposibles de comprender, si no tirando de todas y cada una de las referencias que las cientos de historias previas de Superman ponen a sus disposición. Aliados, villanos y localizaciones emblemáticas van a pasar por delante de nuestros ojos demostrando que hasta los personajes más intrascendentes tienen cabida y encaje en un escenario tan, valga la redundancia, trascendente como el que nos ocupa.


La otra pata del tándem, Frank Quietly, está por supuesto “on fire”, dejando algunas estampas que han pasado a la posteridad ya no sólo en las portadas, diseñadas por Chip Kidd, que son sencillas y minimalistas pero, permítaseme la hipérbole, perfectas, como la famosa de Superman sentado agarrándose las rodillas y mirando a cámara que sigue pareciéndome de las más grandes de la historia. Además es de esos pocos autores que realmente son capaces de, con cuatro detalles, conseguir que nos creamos que nadie se de cuenta de que Clark y Super son la misma persona, más allá de las gafitas y el traje. 


Hay pocas maneras mejores de aprovechar los 40€ que cuesta la edición de ECC que es, vamos a decirlo ya, un lujazo. Con prólogo del ya mencionado Kidd, y con bien de material extra al final. Hablo de bocetos, descripciones de personajes, e incluso extractos del guión. Todo ello en un tomo de tapa dura de más de trescientas páginas presentado en dentro de una sobrecubierta de acetato con el logo serigrafiado. Una delicia, ya digo, que no deberíais dejar pasar tanto si sois fans del personaje, como si os apetece adentraros en su universo aún sin ser grandes conocedores. 




Reseña: All Star Superman (Morrison, Quitely, Grant)

Superman se muere. Se muere y lo sabe. No es que en un salvaje combate contra Doomsday acabe sucumbiendo y besando la lona de forma inesperada, no. Es que le han dicho que tras su última y altruista intervención, su cuerpo tiene los días contados. ¿Qué hace un ser cuasi divino cuando sabe que le llega la hora?


Bajo esta potentísima premisa se nos presenta una de las historias recientes más importantes e influyentes de Superman, y una nueva muestra de cómo Grant Morrison es capaz de llevar a personajes que parecen agotados a lugares inexplorados con eficacia y precisión quirúrgica, creando una colección, nuevamente recopilada por los amigos de ECC, que no sólo hará las delicias de los fan irredentos del último hijo de Krypton, no. También dejará anonadados a los que, como yo, no encuentran gran interés en la mayoría de las historias de Superman. 


Y es que tras salvar a la tripulación de la primera misión tripulada al Sol, saboteada por, quién si no, Lex Luthor, Superman recibe tal cantidad de energía solar en su cuerpo que sus células empiezan a colapsar, incapaces de soportar la sobrecarga recibida. Así se lo comunican los científicos que le examinan, y él lo recibe con el aplomo y la entereza que esperamos de alguien como él. Es hora de dejar todos los asuntos zanjados antes de que sea demasiado tarde.


Y así, mediante una suerte de historias que supuran un nada sutil paralelismo con los 12 trabajos de Hércules, Grant Morrison da una, qué digo una, varias lecciones sobre cómo tratar la debilidades de un personaje que prácticamente carece de ellas, y de cómo crear historias que realmente nos hagan, no entender, pero sí empatizar lo que significa vivir con la losa de hacer siempre lo correcto. Y no sólo lo hace usando sus ya clásicos y fascinantes conceptos metafísicos casi imposibles de comprender, si no tirando de todas y cada una de las referencias que las cientos de historias previas de Superman ponen a sus disposición. Aliados, villanos y localizaciones emblemáticas van a pasar por delante de nuestros ojos demostrando que hasta los personajes más intrascendentes tienen cabida y encaje en un escenario tan, valga la redundancia, trascendente como el que nos ocupa.


La otra pata del tándem, Frank Quietly, está por supuesto “on fire”, dejando algunas estampas que han pasado a la posteridad ya no sólo en las portadas, diseñadas por Chip Kidd, que son sencillas y minimalistas pero, permítaseme la hipérbole, perfectas, como la famosa de Superman sentado agarrándose las rodillas y mirando a cámara que sigue pareciéndome de las más grandes de la historia. Además es de esos pocos autores que realmente son capaces de, con cuatro detalles, conseguir que nos creamos que nadie se de cuenta de que Clark y Super son la misma persona, más allá de las gafitas y el traje. 


Hay pocas maneras mejores de aprovechar los 40€ que cuesta la edición de ECC que es, vamos a decirlo ya, un lujazo. Con prólogo del ya mencionado Kidd, y con bien de material extra al final. Hablo de bocetos, descripciones de personajes, e incluso extractos del guión. Todo ello en un tomo de tapa dura de más de trescientas páginas presentado en dentro de una sobrecubierta de acetato con el logo serigrafiado. Una delicia, ya digo, que no deberíais dejar pasar tanto si sois fans del personaje, como si os apetece adentraros en su universo aún sin ser grandes conocedores. 




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