Lo cierto es que cuando leí la última página de Soñé lo mismo otra vez y cerré el manga, no dejé de pensar en él y estuve durante largo rato degustando el poso agridulce que me había dejado. Y eso que, si uno lo mira fríamente, podría pensar que estamos ante un nuevo drama donde los excesos sentimentales de una joven estudiante de primaria llenarán de lágrimas nuestro duro corazón. Y, en cierta manera, es así: hay lágrimas, risas, rabia, odio... Pero esta nueva obra de los creadores de Quiero comerme tu páncreas (servidor aún no ha podido leerla, me disculpo) juega a su favor con dos elementos: una protagonista tierna y divertida y una estructura (con cierto giro final) que convierte el melodrama en algo mucho más interesante.

La premisa del manga puede resultar un tanto vaga, puesto que la protagonista, Nanoka Koyanagi, tiene una difícil tarea por delante: tratar de definir qué es la felicidad. Premisa, cierto, vaga, pero que los autores resuelven al envolver a esta estudiante de primaria introvertida y muy sensible de cuatro personajes que la llenan de matices. Por un lado, Fulana (sí, sí, mal nombre pero ya descubriréis el motivo de que Nanoka la llame así), una chica extrovertida, de pasado algo turbio, que se encarga de hacer compañía durnte las muchas horas en las que Nanoka está sin la compañía de sus padres. Sin duda, uno de los personajes más entrañables y carismáticos del manga. Por otro lado, Minami es una estudiante con tendencias suicidas con una brillante capacidad para narrar historias pero lastrada una tragedia familiar que le impide abrirse al mundo. La Abuela es, quizás, un personaje menor, habitante de una solitaria casa donde pasa sus últimos días hablando con nuestra joven protagonista y cocinando pasteles. Por último, Kiriyû es un compañero de clase (y de pupitre) de Koyanagi que sufre las burlas de sus compañeros por su arte a la hora de pintar y por ciertos problemas familiares: un personaje clave para la protagonista.

Y en el núcleo de todo ello, Koyanagi: solitaria, empática, dulce y con una gran personalidad. Es el centro de la trama y un personaje encantador que va completándose poco a poco y encontrando el sentido de su felicidad a la vez que va descubriendo el motivo que hace felices a los tres personajes que la envuelven. Con un estilo gráfico limpio y centrado, sobre todo, en el detallismo de los rostros y un ritmo narrativo ágil pero sin temor a detenerse en el desarrollo psicológico de los personajes, Yuro Sumino e Izumi Kirihara consiguen emocionar y sorprender al lector. ECC tiene en sus manos una pequeña joya que encandilará a aquellos ávidos de retratos emotivos, de historias centradas en personajes que, sí, son naif pero quién no necesita, de tanto en tanto, un poco de ternura. Y más si está tan bien escrito y dibujado como lo está Soñé lo mismo otra vez



Reseña: Soñé lo mismo otra vez (Yuro Sumino e Izumi Kirihara)

Lo cierto es que cuando leí la última página de Soñé lo mismo otra vez y cerré el manga, no dejé de pensar en él y estuve durante largo rato degustando el poso agridulce que me había dejado. Y eso que, si uno lo mira fríamente, podría pensar que estamos ante un nuevo drama donde los excesos sentimentales de una joven estudiante de primaria llenarán de lágrimas nuestro duro corazón. Y, en cierta manera, es así: hay lágrimas, risas, rabia, odio... Pero esta nueva obra de los creadores de Quiero comerme tu páncreas (servidor aún no ha podido leerla, me disculpo) juega a su favor con dos elementos: una protagonista tierna y divertida y una estructura (con cierto giro final) que convierte el melodrama en algo mucho más interesante.

La premisa del manga puede resultar un tanto vaga, puesto que la protagonista, Nanoka Koyanagi, tiene una difícil tarea por delante: tratar de definir qué es la felicidad. Premisa, cierto, vaga, pero que los autores resuelven al envolver a esta estudiante de primaria introvertida y muy sensible de cuatro personajes que la llenan de matices. Por un lado, Fulana (sí, sí, mal nombre pero ya descubriréis el motivo de que Nanoka la llame así), una chica extrovertida, de pasado algo turbio, que se encarga de hacer compañía durnte las muchas horas en las que Nanoka está sin la compañía de sus padres. Sin duda, uno de los personajes más entrañables y carismáticos del manga. Por otro lado, Minami es una estudiante con tendencias suicidas con una brillante capacidad para narrar historias pero lastrada una tragedia familiar que le impide abrirse al mundo. La Abuela es, quizás, un personaje menor, habitante de una solitaria casa donde pasa sus últimos días hablando con nuestra joven protagonista y cocinando pasteles. Por último, Kiriyû es un compañero de clase (y de pupitre) de Koyanagi que sufre las burlas de sus compañeros por su arte a la hora de pintar y por ciertos problemas familiares: un personaje clave para la protagonista.

Y en el núcleo de todo ello, Koyanagi: solitaria, empática, dulce y con una gran personalidad. Es el centro de la trama y un personaje encantador que va completándose poco a poco y encontrando el sentido de su felicidad a la vez que va descubriendo el motivo que hace felices a los tres personajes que la envuelven. Con un estilo gráfico limpio y centrado, sobre todo, en el detallismo de los rostros y un ritmo narrativo ágil pero sin temor a detenerse en el desarrollo psicológico de los personajes, Yuro Sumino e Izumi Kirihara consiguen emocionar y sorprender al lector. ECC tiene en sus manos una pequeña joya que encandilará a aquellos ávidos de retratos emotivos, de historias centradas en personajes que, sí, son naif pero quién no necesita, de tanto en tanto, un poco de ternura. Y más si está tan bien escrito y dibujado como lo está Soñé lo mismo otra vez



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