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A veces, cuando uno debe revisitar una obra que recuerda con gran cariño y amor, y aún más cuando nos transporta a los idílicos tiempos de nuestra infancia, teme encontrarse con algo que poco a nada se parece a aquello que llegó a emocionarlo tanto: bien lo dice el maestro Sabina cuando canta que “en Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Ese era mi temor cuando emprendí mi lectura de “Capitán Tsubasa”: tenía en mi mente una imagen casi nítida de mí mismo anonadado ante la pantalla viendo esas interminables canchas de fútbol y esos golpes y efectos imposibles llevados a cabo por Oliver (Tsubasa), Benji (Wakabayashi) y todos sus compañeros y contrincantes. Pero, ay, a veces se sufre en vano: la lectura de esta nueva reedición de Capitán Tsubasa llevada a cabo por Planeta Cómic ha sido una feliz, qué digo, felicísima vuelta a mi infancia: un reencuentro maravilloso con las emociones que me provocó en su momento.

 

Pero que no se me entienda mal, la nostalgia no empaña mi mirada: a día de hoy, la obra de Yôichi Takahashi se mantiene por si misma, sin necesidad de una mirada añorada por tiempos pasado. Sus virtudes hablan por sí solas y nos deparan una obra vibrante e ilusionante. Tsubasa Ôzora es un joven de sexto curso que acaba de llegar a una nueva ciudad y al que todos ven siempre con un balón en los pies: es su mejor amigo y pronto entenderemos que, para él, todo gira alrededor del esférico. Este primero volumen nos depara el primer encuentro y enfrentamiento entre Tsubasa y Genzô Wakabayashi, un portero con cualidades y aptitudes excepcionales que es capaz de parar prácticamente cualquier disparo que realicen entre los tres palos. La rivalidad entre ambos será el germen de una revolución en el fútbol japonés que pocos podían vislumbrar.

 

Este primer volumen nos ofrece un buen repertorio de todo lo que iremos encontrando a lo largo de este excepcional spokon: enfrentamientos vibrantes entre equipos, disputas directos entre jugadores, capacidad de superación, tiros excepcionales, lecciones de vida, esfuerzo, sufrimiento… Capitán Tsubasa es uno de los manga más célebres de todos los tiempo y motivos no le faltan: si nos detenemos en lo argumental, su capacidad para atraer al lector gracias a personajes bigger than life y a su sentido del espectáculo puro y duro (madre mía ese enfrentamiento entre el Nankatsu y el Shûtetsu que centra el último tercio del volumen) son dos elementos que vamos a poder ver claramente en este primer tomo. Takahashi nos descubre todo un repertorio vibrante de situaciones que pone a sus personajes ante situaciones límites donde su pericia y habilidad deben salir al rescate, una constante que hará las delicias de los aficionados al género.

 

Pero Capitán Tsubasa no solo destaca por su abanico de personajes y situaciones, sino también por su dibujo: la agilidad, el frenesí, la emoción de cada partido y regate está plasmado con maestría gracias a la habilidad de Takahashi a la hora de dibujar esos regates imposibles, esos tiros con efectos imposibles y esas jugadas de fantasía pura y dura. La velocidad que transmite con la disposición de sus viñetas es digna de estudio.

 

Tengo muy claro que voy a seguir paso a paso cada movimiento de Tsubasa para llegar a ser el mejor jugador de Japón. Un viaje que recorreremos a lo largo de los 21 tomos de los que constará esta reedición pero que bien vale cada uno de los euros que cuesta. Reencontrarme con Tsubasa y Wakabayashi ha sido una feliz jugada de la vida: Capitán Tsubasa es uno de esos imprescindibles que, te guste el fútbol o no, debes leer.


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Reseña: Capitán Tsubasa, Vol. 1 (Yôichi Takahashi)

 


A veces, cuando uno debe revisitar una obra que recuerda con gran cariño y amor, y aún más cuando nos transporta a los idílicos tiempos de nuestra infancia, teme encontrarse con algo que poco a nada se parece a aquello que llegó a emocionarlo tanto: bien lo dice el maestro Sabina cuando canta que “en Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Ese era mi temor cuando emprendí mi lectura de “Capitán Tsubasa”: tenía en mi mente una imagen casi nítida de mí mismo anonadado ante la pantalla viendo esas interminables canchas de fútbol y esos golpes y efectos imposibles llevados a cabo por Oliver (Tsubasa), Benji (Wakabayashi) y todos sus compañeros y contrincantes. Pero, ay, a veces se sufre en vano: la lectura de esta nueva reedición de Capitán Tsubasa llevada a cabo por Planeta Cómic ha sido una feliz, qué digo, felicísima vuelta a mi infancia: un reencuentro maravilloso con las emociones que me provocó en su momento.

 

Pero que no se me entienda mal, la nostalgia no empaña mi mirada: a día de hoy, la obra de Yôichi Takahashi se mantiene por si misma, sin necesidad de una mirada añorada por tiempos pasado. Sus virtudes hablan por sí solas y nos deparan una obra vibrante e ilusionante. Tsubasa Ôzora es un joven de sexto curso que acaba de llegar a una nueva ciudad y al que todos ven siempre con un balón en los pies: es su mejor amigo y pronto entenderemos que, para él, todo gira alrededor del esférico. Este primero volumen nos depara el primer encuentro y enfrentamiento entre Tsubasa y Genzô Wakabayashi, un portero con cualidades y aptitudes excepcionales que es capaz de parar prácticamente cualquier disparo que realicen entre los tres palos. La rivalidad entre ambos será el germen de una revolución en el fútbol japonés que pocos podían vislumbrar.

 

Este primer volumen nos ofrece un buen repertorio de todo lo que iremos encontrando a lo largo de este excepcional spokon: enfrentamientos vibrantes entre equipos, disputas directos entre jugadores, capacidad de superación, tiros excepcionales, lecciones de vida, esfuerzo, sufrimiento… Capitán Tsubasa es uno de los manga más célebres de todos los tiempo y motivos no le faltan: si nos detenemos en lo argumental, su capacidad para atraer al lector gracias a personajes bigger than life y a su sentido del espectáculo puro y duro (madre mía ese enfrentamiento entre el Nankatsu y el Shûtetsu que centra el último tercio del volumen) son dos elementos que vamos a poder ver claramente en este primer tomo. Takahashi nos descubre todo un repertorio vibrante de situaciones que pone a sus personajes ante situaciones límites donde su pericia y habilidad deben salir al rescate, una constante que hará las delicias de los aficionados al género.

 

Pero Capitán Tsubasa no solo destaca por su abanico de personajes y situaciones, sino también por su dibujo: la agilidad, el frenesí, la emoción de cada partido y regate está plasmado con maestría gracias a la habilidad de Takahashi a la hora de dibujar esos regates imposibles, esos tiros con efectos imposibles y esas jugadas de fantasía pura y dura. La velocidad que transmite con la disposición de sus viñetas es digna de estudio.

 

Tengo muy claro que voy a seguir paso a paso cada movimiento de Tsubasa para llegar a ser el mejor jugador de Japón. Un viaje que recorreremos a lo largo de los 21 tomos de los que constará esta reedición pero que bien vale cada uno de los euros que cuesta. Reencontrarme con Tsubasa y Wakabayashi ha sido una feliz jugada de la vida: Capitán Tsubasa es uno de esos imprescindibles que, te guste el fútbol o no, debes leer.


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