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Que me hago viejo es una de esas verdades que duelen. Cada vez quedan más lejos los tiempos de beberse las cervezas por litros, fumarse los pitis doblados, ir a cada sarao que se presenta, cerrar bares tres noches a la semana y levantarse el Lunes como una rosa. Todo eso queda en el pasado en favor de una vida más “tranquila”. Las horas de sueño que antes se llevaban las fiestas, ahora se las llevan la ansiedad, el trabajo y demás preocupaciones de la vida adulta. Estoy agusto, medianamente, con esta nueva vida. Tengo un trabajo bien pagado, salud y una pareja y una hija a las que adoro y lo son todo para mi, y que además respetan y entienden mis aficiones “infantiles”. Se podría decir que tengo lo mejor de ambos mundos. Y me aterra perderlo.


Es quizás este miedo a perder todo lo que he construido junto a mis seres queridos durante tanto tiempo que me hace entender y empatizar de forma directa y visceral con Jake, el protagonista de este maravilloso comic, Murder Falcon. 


Porque Murder Falcon, Murf para los amigos, llega desde El Heavy para acabar con el mal a base de Kung-Fu, pero sólo puede hacerlo alimentado por los punteos, solos y demás filigranas que Jake lleva a cabo con su fiel guitarra. El problema es que Jake cada vez tiene menos motivos para tocar. Jake lo ha perdido todo. Y el viaje por el que nos lleva esta historia no es la de acabar con las criaturas lovecraftianas que intentan arrasar nuestro mundo mientras Jake se reúne de nuevo con los componentes de Brooticus, la banda que una vez lideró. No. El viaje de Jake es aquel en busca de recuperar la ilusión por aquello que te hace feliz. El viaje de Jake, aunque suene tópico, es el viaje de la misma vida. Y en la vida tienes que fracasar, caer, levantarte, aprender de tus errores y si es posible, enmendarlos. Si Jake quiere salvar al mundo debe crecer como persona. Y es esta fusión entre la ciencia ficción más loca  y la instrospección lo que convierte Murder Falcon en una de mis lecturas favoritas de 2020.


El cómic de Daniel Warren Johnson es un alegato vitalista enormemente potente, que recurre al mundo del heavy y a sus tropos para regalarnos una maravillosa historia sobre la pérdida y la redención, con una escalada de combates pasados de rosca que desemboca en un final que probablemente no esperes, con un dibujo sencillo pero enormemente efectivo, expresivo y con mucha personalidad, con una preferencia marcada por los paneles muy amplios para los momentos de acción y los encuadres más pequeños para los momentos más intimistas. 


El color de Mike Spicer pone la guinda a un apartado gráfico que al que aquí os escribe le ha encantado y todo ello, como viene siendo habitual, en una cuidada edición que incluye los 8 números de la serie, y las portadas de las grapas originales, en papel de buen gramaje y en tapa dura por 25 euros. Y ya os digo yo si los vale, porque a poco que entréis en su premisa, vais a beberos esta aventura épìca como si de cerveza helada se tratase. 



Reseña: Murder Falcon (Daniel Warren Johnson)

Que me hago viejo es una de esas verdades que duelen. Cada vez quedan más lejos los tiempos de beberse las cervezas por litros, fumarse los pitis doblados, ir a cada sarao que se presenta, cerrar bares tres noches a la semana y levantarse el Lunes como una rosa. Todo eso queda en el pasado en favor de una vida más “tranquila”. Las horas de sueño que antes se llevaban las fiestas, ahora se las llevan la ansiedad, el trabajo y demás preocupaciones de la vida adulta. Estoy agusto, medianamente, con esta nueva vida. Tengo un trabajo bien pagado, salud y una pareja y una hija a las que adoro y lo son todo para mi, y que además respetan y entienden mis aficiones “infantiles”. Se podría decir que tengo lo mejor de ambos mundos. Y me aterra perderlo.


Es quizás este miedo a perder todo lo que he construido junto a mis seres queridos durante tanto tiempo que me hace entender y empatizar de forma directa y visceral con Jake, el protagonista de este maravilloso comic, Murder Falcon. 


Porque Murder Falcon, Murf para los amigos, llega desde El Heavy para acabar con el mal a base de Kung-Fu, pero sólo puede hacerlo alimentado por los punteos, solos y demás filigranas que Jake lleva a cabo con su fiel guitarra. El problema es que Jake cada vez tiene menos motivos para tocar. Jake lo ha perdido todo. Y el viaje por el que nos lleva esta historia no es la de acabar con las criaturas lovecraftianas que intentan arrasar nuestro mundo mientras Jake se reúne de nuevo con los componentes de Brooticus, la banda que una vez lideró. No. El viaje de Jake es aquel en busca de recuperar la ilusión por aquello que te hace feliz. El viaje de Jake, aunque suene tópico, es el viaje de la misma vida. Y en la vida tienes que fracasar, caer, levantarte, aprender de tus errores y si es posible, enmendarlos. Si Jake quiere salvar al mundo debe crecer como persona. Y es esta fusión entre la ciencia ficción más loca  y la instrospección lo que convierte Murder Falcon en una de mis lecturas favoritas de 2020.


El cómic de Daniel Warren Johnson es un alegato vitalista enormemente potente, que recurre al mundo del heavy y a sus tropos para regalarnos una maravillosa historia sobre la pérdida y la redención, con una escalada de combates pasados de rosca que desemboca en un final que probablemente no esperes, con un dibujo sencillo pero enormemente efectivo, expresivo y con mucha personalidad, con una preferencia marcada por los paneles muy amplios para los momentos de acción y los encuadres más pequeños para los momentos más intimistas. 


El color de Mike Spicer pone la guinda a un apartado gráfico que al que aquí os escribe le ha encantado y todo ello, como viene siendo habitual, en una cuidada edición que incluye los 8 números de la serie, y las portadas de las grapas originales, en papel de buen gramaje y en tapa dura por 25 euros. Y ya os digo yo si los vale, porque a poco que entréis en su premisa, vais a beberos esta aventura épìca como si de cerveza helada se tratase. 



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