Al pensar en este cómic, no puedo evitar echar la vista atrás y recordar el ajetreo posterior al momento en el que la profesora de literatura nos indicaba la siguiente lectura obligatoria. Con cierta vergüenza, debo reconocer que ese ajetreo no mostraba precisamente nuestra excitación ante la posibilidad de descubrir una nueva y fascinante lectura, sino más bien todo lo contrario.

No sé si esto era algo algo que sucedía únicamente en mi instituto o si se trataba de un fenómeno generalizado, pero los días siguientes al anuncio de una nueva lectura se convertían en una búsqueda sin cuartel en la biblioteca del pueblo, así como en librerías y videoclubs, del Santo Grial. ¿Para qué perder el tiempo leyendo un aburrido libro si en su lugar podíamos ver su película o, mejor aún, su versión en cómic? Ah, la inconsciencia de la edad…

Casi 35 años después de la publicación de la novela original de Eduardo Mendoza y otro buen puñado de años desde aquellos días de instituto, el artista italiano afincado en Barcelona Claudio Stassi (Por eso me llamo Giovanni, Para toda la vida…), de la mano de Planeta Cómic, nos presenta la adaptación a novela gráfica de una de las obras más aclamadas de la narrativa española, La Ciudad de los Prodigios.

La obra nos presenta a Onofre Bouvila, un joven ambicioso que llega a la Barcelona de 1880 en busca de fortuna y nos hace partícipes de su historia, desde sus inicios tratando de ganarse la vida repartiendo octavillas anarquistas o como vendedor ambulante de crecepelo hasta que consigue alcanzar la cúspide social y financiera, pero también delictiva en una ciudad en permanente estado de transformación.

Al mismo tiempo, esta es también una historia sobre Barcelona: tumultuosa, llena de vida, lugar de oportunidades donde cualquier cosa puede suceder. Un protagonista y una ciudad cuyos destinos se entrelazan como si fueran un único ser. Enérgico, fantástico y un punto canalla. Noble y decidido, pero también egoísta, oscuro y despiadado, Onofre Bouvila encarna el espíritu de aquella Barcelona entre las Exposiciones Universales de 1888 y 1929, verdadera protagonista de la obra.

Stassi, encargado tanto del guión como de los lápices y el color, se enfrenta a la titánica labor de adaptar una de las novelas más queridas y respetadas de la literatura nacional y debemos decir que lo hace con solvencia. Las 232 páginas que componen el cómic recogen con gran fidelidad, aunque con alguna licencia justificada por el cambio de medio, los momentos más significativos de la obra de Mendoza a través de los cánones de la mejor tradición negra.

La narración es enérgica y fluida, capaz de capturar y mantener en todo momento la atención del lector, aunque en nuestra opinión tal vez peque de centrarse demasiado en las andanzas de Onofre y no tanto en el resto los personajes y sus motivaciones, que quedan un tanto desdibujados y siempre relegados a un segundo plano narrativo.

En cuanto al apartado artístico, Stassi recrea la ciudad y sus distintos ambientes con todo lujo de detalles a partir de un extenso proceso de documentación previa. Elementos como los escenarios urbanos, el vestuario o el mobiliario están recreados con gran fidelidad, construyendo un mundo que parece estar sacado directamente del episodio más mugriento y sombrío de Peaky Blinders, con Onofre Bouvila en el papel de Thomas Shelby (gorra incluida). El resultado final, apoyado en una paleta de colores oscuros y pinceladas rápidas, es sobresaliente, todo un ejercicio de inmersión en los bajos fondos de la Barcelona de la época.

La edición, como Planeta Cómic ya nos tiene acostumbrados dentro de su serie de adaptaciones literarias, se presenta en un cuidado volumen en tapa dura con papel de alto gramaje que permite mostrar en todo su esplendor el trazo y el color de Stassi. A modo de extras, el libro incluye también algún storyboard así como el estudio del personaje de Onofre.

Si ya habías leído la novela original, el cómic te permitirá volver a ella con respeto y fidelidad. Si todavía no te habías acercado a la obra de Mendoza y sientes curiosidad o si, como yo en su día, eres un mal estudiante de literatura y buscas un atajo… esta versión de La Ciudad de los Prodigios puede ser una excelente puerta de entrada. En cualquiera de los dos casos, una lectura imprescindible en una estupenda edición que no deberías dejar pasar.


Reseña: La ciudad de los prodigios (Claudio Stassi)


Al pensar en este cómic, no puedo evitar echar la vista atrás y recordar el ajetreo posterior al momento en el que la profesora de literatura nos indicaba la siguiente lectura obligatoria. Con cierta vergüenza, debo reconocer que ese ajetreo no mostraba precisamente nuestra excitación ante la posibilidad de descubrir una nueva y fascinante lectura, sino más bien todo lo contrario.

No sé si esto era algo algo que sucedía únicamente en mi instituto o si se trataba de un fenómeno generalizado, pero los días siguientes al anuncio de una nueva lectura se convertían en una búsqueda sin cuartel en la biblioteca del pueblo, así como en librerías y videoclubs, del Santo Grial. ¿Para qué perder el tiempo leyendo un aburrido libro si en su lugar podíamos ver su película o, mejor aún, su versión en cómic? Ah, la inconsciencia de la edad…

Casi 35 años después de la publicación de la novela original de Eduardo Mendoza y otro buen puñado de años desde aquellos días de instituto, el artista italiano afincado en Barcelona Claudio Stassi (Por eso me llamo Giovanni, Para toda la vida…), de la mano de Planeta Cómic, nos presenta la adaptación a novela gráfica de una de las obras más aclamadas de la narrativa española, La Ciudad de los Prodigios.

La obra nos presenta a Onofre Bouvila, un joven ambicioso que llega a la Barcelona de 1880 en busca de fortuna y nos hace partícipes de su historia, desde sus inicios tratando de ganarse la vida repartiendo octavillas anarquistas o como vendedor ambulante de crecepelo hasta que consigue alcanzar la cúspide social y financiera, pero también delictiva en una ciudad en permanente estado de transformación.

Al mismo tiempo, esta es también una historia sobre Barcelona: tumultuosa, llena de vida, lugar de oportunidades donde cualquier cosa puede suceder. Un protagonista y una ciudad cuyos destinos se entrelazan como si fueran un único ser. Enérgico, fantástico y un punto canalla. Noble y decidido, pero también egoísta, oscuro y despiadado, Onofre Bouvila encarna el espíritu de aquella Barcelona entre las Exposiciones Universales de 1888 y 1929, verdadera protagonista de la obra.

Stassi, encargado tanto del guión como de los lápices y el color, se enfrenta a la titánica labor de adaptar una de las novelas más queridas y respetadas de la literatura nacional y debemos decir que lo hace con solvencia. Las 232 páginas que componen el cómic recogen con gran fidelidad, aunque con alguna licencia justificada por el cambio de medio, los momentos más significativos de la obra de Mendoza a través de los cánones de la mejor tradición negra.

La narración es enérgica y fluida, capaz de capturar y mantener en todo momento la atención del lector, aunque en nuestra opinión tal vez peque de centrarse demasiado en las andanzas de Onofre y no tanto en el resto los personajes y sus motivaciones, que quedan un tanto desdibujados y siempre relegados a un segundo plano narrativo.

En cuanto al apartado artístico, Stassi recrea la ciudad y sus distintos ambientes con todo lujo de detalles a partir de un extenso proceso de documentación previa. Elementos como los escenarios urbanos, el vestuario o el mobiliario están recreados con gran fidelidad, construyendo un mundo que parece estar sacado directamente del episodio más mugriento y sombrío de Peaky Blinders, con Onofre Bouvila en el papel de Thomas Shelby (gorra incluida). El resultado final, apoyado en una paleta de colores oscuros y pinceladas rápidas, es sobresaliente, todo un ejercicio de inmersión en los bajos fondos de la Barcelona de la época.

La edición, como Planeta Cómic ya nos tiene acostumbrados dentro de su serie de adaptaciones literarias, se presenta en un cuidado volumen en tapa dura con papel de alto gramaje que permite mostrar en todo su esplendor el trazo y el color de Stassi. A modo de extras, el libro incluye también algún storyboard así como el estudio del personaje de Onofre.

Si ya habías leído la novela original, el cómic te permitirá volver a ella con respeto y fidelidad. Si todavía no te habías acercado a la obra de Mendoza y sientes curiosidad o si, como yo en su día, eres un mal estudiante de literatura y buscas un atajo… esta versión de La Ciudad de los Prodigios puede ser una excelente puerta de entrada. En cualquiera de los dos casos, una lectura imprescindible en una estupenda edición que no deberías dejar pasar.


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