Podcast de videojuegos donde el mejor anime, cine, series y cómics también tendrán su espacio. Escúchanos cada semana y apóyanos haciéndote fan en ivoox.

Tener un sello propio y reconocible en el buen gusto a la hora de construir historias es algo que al joven mangaka Nagabe le persigue desde hace tiempo. Gracias a ello hemos tenido la suerte de que su editor confiara en darle carta blanca creativa para imagina un volumen tan peculiar como el que hemos devorado estos días. Hablamos de Las Bestias de Wizdoms que llega de la mano de ECC Ediciones.

El autor japonés ha demostrado en numerosas ocasiones que entreteje como nadie la vorágine de sentimientos que inflaman o acongojan nuestro corazón, envolviéndola en capas de comedia y unas deliciosas ilustraciones que tienen a animales y bestias como piedra filosofal. Mangas como La pequeña forastera, El jefe es una onee o Nivawa y Saitô son buenos ejemplos de esto.

Pero Nagabe ha querido hacer una obra con una mayor libertad creativa en Las Bestias de Wizdoms, ofreciendo un compendio de historias con el amor y las relaciones como denominadores comunes a todas ellas. Cada uno de estos ocho pasajes serán independientes entre sí, con una pareja de personajes protagonistas distinta, pero que a su vez comparten un mismo enclave: la escuela de magia Wizdoms. Además, esta vez ha querido explorar esa parte animal insertando en la historia características propias de cada especie como el gran olfato del oso o el problema para regular la temperatura corporal en los lagartos, que directamente se convierte en el motor de la historia entre los personajes Marley y Colette.

Una de los aspectos clave en este libro es que no se va a perder tiempo innecesario en ponernos en estéril contexto acerca del mundo al que viajaremos, tan solo en un breve preludio de un par de páginas se nos explica que un mago Wizdom concedió una forma humana a una serie de bestias que en su afán de conocimiento construyeron esta escuela al estilo Hogwarts, pero pobladas por toda clase de animales y bestias (alguna mitológica incluso) y donde prácticamente no hay presencia de seres humanos.

Centrándonos en un primer lugar en el guión del manga, debemos aplaudir como Nagabe ha sabido construir delicadamente cada historia como un fiel reflejo de algunos de los tipos de relaciones sentimentales más comunes que podemos experimentar nosotros mismos. Alguna de ellas, como la que viven el lobo Florio y el cabritillo Nicol, tendrá una doble lectura en la que observaremos como los celos hacen acto de presencia en su parte final. Aunque si hablamos de celos, la que viven las aves Doug y Huey nos mostrará incluso el temor de un amigo a declararse a otro por miedo al rechazo y como ese miedo provoca una espiral de autodestrucción de la propia relación boicoteando el cortejo de un pavo real a las chicas de la escuela. Otras tramas tendrán momentos de ternura como la vista entre un oso y el único humano que veremos aquí, ya que esta pareja compartirá un periodo de vacaciones donde buscando el refugio en el otro compartirán temores y miedos.

Contemplar la historia de dos adolescentes que entre juegos descubren la sensación de un primer beso y el torbellino hormonal que se desencadena con ello nos puede recordar a ese descubrimiento que hacemos todos. Otras historias nos ponen ante una relación más perturbadora entre alumno y profesor donde la ingenuidad del joven puede provocar un terremoto en el alma del profesor, caracterizado muy acertadamente en un dragón de enorme sabiduría y garras afiladas.

Seremos testigos de todos estos arcos como si estuviéramos viendo cada escena a través de una ventana, en silencio para no perturbar a los observados ni delatar nuestra presencia, e incluso despertando en nosotros las ganas de gritar una advertencia a esos corazones desbocados que a pesar de autolesionarse en una relación sin futuro, no son capaces de soltar ese amor para buscar otro destino. Y todo esto es gracias también al buen hacer de Nagabe con los lápices.

Y es que el dibujo de Las Bestias de Wizdoms mantiene ese toque de fábula que estas bestias antropomórficas se encargan de impregnar a la obra. La morfología de cada una de ellas y el detalle a la hora de recrear cada uno de los rasgos característicos de estos animales continúa siendo un triunfo para Nagabe, aunque eso no quiere decir que no haya espacio para el humor a través del manido recurso del dibujo simplificado y caricaturesco que tantas otras veces hemos visto en otros mangas.

El volumen que publica ahora ECC Ediciones tiene además el mejor formato posible, con un tomo único en el que se recogen estas ocho historias para poder volver a ellas cómoda y aisladamente en el momento que queramos. Además cuenta con una bonita cubierta con las ilustraciones de los protagonistas, y un epílogo a modo de extra donde reina el humor y las anécdotas del propio autor.

Las Bestias de Wizdoms es un manga que entra tanto a primera vista como a lo largo de las relecturas que le dediquemos y sin duda es una gran puerta de entrada al mágico universo que nos propone Nagabe.


Reseña: Las bestias de Wizdoms (Nagabe)


Tener un sello propio y reconocible en el buen gusto a la hora de construir historias es algo que al joven mangaka Nagabe le persigue desde hace tiempo. Gracias a ello hemos tenido la suerte de que su editor confiara en darle carta blanca creativa para imagina un volumen tan peculiar como el que hemos devorado estos días. Hablamos de Las Bestias de Wizdoms que llega de la mano de ECC Ediciones.

El autor japonés ha demostrado en numerosas ocasiones que entreteje como nadie la vorágine de sentimientos que inflaman o acongojan nuestro corazón, envolviéndola en capas de comedia y unas deliciosas ilustraciones que tienen a animales y bestias como piedra filosofal. Mangas como La pequeña forastera, El jefe es una onee o Nivawa y Saitô son buenos ejemplos de esto.

Pero Nagabe ha querido hacer una obra con una mayor libertad creativa en Las Bestias de Wizdoms, ofreciendo un compendio de historias con el amor y las relaciones como denominadores comunes a todas ellas. Cada uno de estos ocho pasajes serán independientes entre sí, con una pareja de personajes protagonistas distinta, pero que a su vez comparten un mismo enclave: la escuela de magia Wizdoms. Además, esta vez ha querido explorar esa parte animal insertando en la historia características propias de cada especie como el gran olfato del oso o el problema para regular la temperatura corporal en los lagartos, que directamente se convierte en el motor de la historia entre los personajes Marley y Colette.

Una de los aspectos clave en este libro es que no se va a perder tiempo innecesario en ponernos en estéril contexto acerca del mundo al que viajaremos, tan solo en un breve preludio de un par de páginas se nos explica que un mago Wizdom concedió una forma humana a una serie de bestias que en su afán de conocimiento construyeron esta escuela al estilo Hogwarts, pero pobladas por toda clase de animales y bestias (alguna mitológica incluso) y donde prácticamente no hay presencia de seres humanos.

Centrándonos en un primer lugar en el guión del manga, debemos aplaudir como Nagabe ha sabido construir delicadamente cada historia como un fiel reflejo de algunos de los tipos de relaciones sentimentales más comunes que podemos experimentar nosotros mismos. Alguna de ellas, como la que viven el lobo Florio y el cabritillo Nicol, tendrá una doble lectura en la que observaremos como los celos hacen acto de presencia en su parte final. Aunque si hablamos de celos, la que viven las aves Doug y Huey nos mostrará incluso el temor de un amigo a declararse a otro por miedo al rechazo y como ese miedo provoca una espiral de autodestrucción de la propia relación boicoteando el cortejo de un pavo real a las chicas de la escuela. Otras tramas tendrán momentos de ternura como la vista entre un oso y el único humano que veremos aquí, ya que esta pareja compartirá un periodo de vacaciones donde buscando el refugio en el otro compartirán temores y miedos.

Contemplar la historia de dos adolescentes que entre juegos descubren la sensación de un primer beso y el torbellino hormonal que se desencadena con ello nos puede recordar a ese descubrimiento que hacemos todos. Otras historias nos ponen ante una relación más perturbadora entre alumno y profesor donde la ingenuidad del joven puede provocar un terremoto en el alma del profesor, caracterizado muy acertadamente en un dragón de enorme sabiduría y garras afiladas.

Seremos testigos de todos estos arcos como si estuviéramos viendo cada escena a través de una ventana, en silencio para no perturbar a los observados ni delatar nuestra presencia, e incluso despertando en nosotros las ganas de gritar una advertencia a esos corazones desbocados que a pesar de autolesionarse en una relación sin futuro, no son capaces de soltar ese amor para buscar otro destino. Y todo esto es gracias también al buen hacer de Nagabe con los lápices.

Y es que el dibujo de Las Bestias de Wizdoms mantiene ese toque de fábula que estas bestias antropomórficas se encargan de impregnar a la obra. La morfología de cada una de ellas y el detalle a la hora de recrear cada uno de los rasgos característicos de estos animales continúa siendo un triunfo para Nagabe, aunque eso no quiere decir que no haya espacio para el humor a través del manido recurso del dibujo simplificado y caricaturesco que tantas otras veces hemos visto en otros mangas.

El volumen que publica ahora ECC Ediciones tiene además el mejor formato posible, con un tomo único en el que se recogen estas ocho historias para poder volver a ellas cómoda y aisladamente en el momento que queramos. Además cuenta con una bonita cubierta con las ilustraciones de los protagonistas, y un epílogo a modo de extra donde reina el humor y las anécdotas del propio autor.

Las Bestias de Wizdoms es un manga que entra tanto a primera vista como a lo largo de las relecturas que le dediquemos y sin duda es una gran puerta de entrada al mágico universo que nos propone Nagabe.


No hay comentarios:

Publicar un comentario