Disparos, explosiones, puñaladas, humor negro y coñas lapidarias antes de dar el tiro de gracia al siguiente habitante del condado de Bodycount. Creo que así es como definiría en una sola frase Assassin Nation.

Y es que el último trabajo de Erika Henderson y Kyle Starks publicado bajo el sello Image, muy prolífico en tebeos más indies, y que nos trae a España Planeta Cómic, es una suerte de traducción en viñetas de aquel rollito, aquella sensación, aquel ambiente en el que nadie tenía asegurada su supervivencia que se genera en Ases Calientes. La película de Joe Carnahan es una ensalada de tiros llena de colores saturados y frases de esas que a los más talluditos nos gustaba ponernos de estado en el Messenger.

Pero basta ya de rascar comparaciones rebuscadas y referencias añejas. Vamos con lo que vamos. Rankin es el líder del segundo clan criminal más importante de la ciudad y antaño era considerado el mejor asesino a sueldo del mundo. Esto, como podréis imaginar, le pone en el punto de mira de muchas, muchísimas pistolas. De hecho ahora mismo está intentando descubrir quién lleva semanas intentando atentar contra su vida. Así que ni corto ni perezoso, contrata a los veinte mejores asesinos a sueldo para protegerlo y deshacer el misterio de una vez por todas.

Pero claro. Poner a veinte individuos que se ganan la vida rajando gañotes, reventando cabezas, petando patatas, arrancando la vida de otros individuos tenía que acabar, por narices, en follón.

Un follón del que no voy a contar más por el bien de los alérgicos a lo spoilers, pero adelanto, eso sí, que es francamente divertido. Kyle Starks teje una trama de investigación con sus giros y sus revelaciones, pero trufada de humor negro y violencia. La naturaleza coral de la obra ayuda mucho a mantener la tensión en este aspecto, pero a su vez juega en detrimento de ciertos personajes, que están definidos de manera simplona, o desarrollados de forma apresurada. Es innegable, además, la influencia de Garth Ennis, con ese tono gamberro y ligero que impregna cada diálogo, y esos personajes que son tan singulares como mortales. Los diálogos guardan muchas reminiscencias de películas como Snatch, pero consigue mantener su personalidad y no permite que las referencias y las influencias se coman lo principal, que es contar su propia historia.

Una historia ilustrada de forma más que competente por Erika Henderson, a la que ya vimos poner en marcha su talento en La Imbatible Chica Ardilla. Su estilo claro, fluido y limpio hace un más que interesante contraste con una historia tan violenta, y de hecho choca un poco ver dibujados sesos y vísceras sin ningún tipo de cortapisa con este aspecto tan luminoso, con tonos pastel y de fuertes contrastes, y con un trabajo del color excelente, obra también de Henderson La edición, como ya nos tiene acostumbrados Planeta, es en tapa dura y con papel de buen gramaje. No obstante, este tomo contiene los números del 1 al 5 de la miniserie, pero en esta edición se ha optado por no separar los capítulos y esta decisión no le hace precisamente un favor a la lectura, generando saltos narrativos extraños. Además la traducción no es de las mejores que hemos tenido, con construcciones anómalas y preguntas donde no siempre procede.

Así pues, una interesante, ligera y divertida historia de asesinos que se lee como un tiro porque el guión y el dibujo llevan este tebeo en volandas. Si te sobran 16 euros y buscas un rato entretenido leyendo algo nada profundo ni que te cambie la vida, quizás sea buena idea que hagas una parada por tu tienda y te hagas con este Assassin Nation.


Reseña: Assassin Nation (Erika Henderson y Kyle Starks)


Disparos, explosiones, puñaladas, humor negro y coñas lapidarias antes de dar el tiro de gracia al siguiente habitante del condado de Bodycount. Creo que así es como definiría en una sola frase Assassin Nation.

Y es que el último trabajo de Erika Henderson y Kyle Starks publicado bajo el sello Image, muy prolífico en tebeos más indies, y que nos trae a España Planeta Cómic, es una suerte de traducción en viñetas de aquel rollito, aquella sensación, aquel ambiente en el que nadie tenía asegurada su supervivencia que se genera en Ases Calientes. La película de Joe Carnahan es una ensalada de tiros llena de colores saturados y frases de esas que a los más talluditos nos gustaba ponernos de estado en el Messenger.

Pero basta ya de rascar comparaciones rebuscadas y referencias añejas. Vamos con lo que vamos. Rankin es el líder del segundo clan criminal más importante de la ciudad y antaño era considerado el mejor asesino a sueldo del mundo. Esto, como podréis imaginar, le pone en el punto de mira de muchas, muchísimas pistolas. De hecho ahora mismo está intentando descubrir quién lleva semanas intentando atentar contra su vida. Así que ni corto ni perezoso, contrata a los veinte mejores asesinos a sueldo para protegerlo y deshacer el misterio de una vez por todas.

Pero claro. Poner a veinte individuos que se ganan la vida rajando gañotes, reventando cabezas, petando patatas, arrancando la vida de otros individuos tenía que acabar, por narices, en follón.

Un follón del que no voy a contar más por el bien de los alérgicos a lo spoilers, pero adelanto, eso sí, que es francamente divertido. Kyle Starks teje una trama de investigación con sus giros y sus revelaciones, pero trufada de humor negro y violencia. La naturaleza coral de la obra ayuda mucho a mantener la tensión en este aspecto, pero a su vez juega en detrimento de ciertos personajes, que están definidos de manera simplona, o desarrollados de forma apresurada. Es innegable, además, la influencia de Garth Ennis, con ese tono gamberro y ligero que impregna cada diálogo, y esos personajes que son tan singulares como mortales. Los diálogos guardan muchas reminiscencias de películas como Snatch, pero consigue mantener su personalidad y no permite que las referencias y las influencias se coman lo principal, que es contar su propia historia.

Una historia ilustrada de forma más que competente por Erika Henderson, a la que ya vimos poner en marcha su talento en La Imbatible Chica Ardilla. Su estilo claro, fluido y limpio hace un más que interesante contraste con una historia tan violenta, y de hecho choca un poco ver dibujados sesos y vísceras sin ningún tipo de cortapisa con este aspecto tan luminoso, con tonos pastel y de fuertes contrastes, y con un trabajo del color excelente, obra también de Henderson La edición, como ya nos tiene acostumbrados Planeta, es en tapa dura y con papel de buen gramaje. No obstante, este tomo contiene los números del 1 al 5 de la miniserie, pero en esta edición se ha optado por no separar los capítulos y esta decisión no le hace precisamente un favor a la lectura, generando saltos narrativos extraños. Además la traducción no es de las mejores que hemos tenido, con construcciones anómalas y preguntas donde no siempre procede.

Así pues, una interesante, ligera y divertida historia de asesinos que se lee como un tiro porque el guión y el dibujo llevan este tebeo en volandas. Si te sobran 16 euros y buscas un rato entretenido leyendo algo nada profundo ni que te cambie la vida, quizás sea buena idea que hagas una parada por tu tienda y te hagas con este Assassin Nation.


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