Mirad, a mí hay dos elementos que me gustan muchísimo. Por un lado, tenemos el género ciencia ficción y la fantasía (sí, voy a considerarlos un género, aunque reconozco que las diferencias entre ambos son no pequeñas), donde poder desplegar toda una serie de ideas asombrosas que nos permitan, entre otras cosas, observar nuestra realidad desde otro prisma. Y, por otro lado, tenemos a los samurais, un estereotipo que ha cruzado fronteras y ha logrado asentarse, por derecho propio, en el imaginario occidental. Pues bien, una obra que juntase estos dos elementos tenía todos los números para encandilarme... Y así ha sido: Samurai 8. La leyenda de Hachimaru es una mezcla de géneros que funciona perfectamente y que deja un sabor de boca muy bueno. ¿Estáis dispuestos a conocer a estos samuráis cibernéticos que tratan de salvar su galaxia? Os aseguro que no os váis a arrepentir.

Hachimaru es un joven muy enfermo que puede vivir gracias a la máquina a la que está unido y que su padre creó para mantenerlo con vida. Eso sí, no puede salir al exterior debido al enorme tamaño de la máquina y, por ello, se pasa los días conectado a un videojuego de realidad virtual en el que puede ser quién realmente desea ser: un samurai que vela por la seguridad de la galaxia. Todo esto cambia cuando conoce a Daruma, un ser con forma de gato que esconde un secreto que va a cambiar para siempre su vida. Será a partir de este momento cuando empiece la búsqueda de la Caja de Pandora y las siete llaves que la abren. Llaves que, por cierto, se esconden bajo los cuerpos cibernéticos de ciertos samurais.

Con esta premisa, Masashi Kishimoto despliega toda una imaginería conceptual muy original en la que mezcla con acierto ciencia ficción y samurais: desde los cuerpos cibernéticos de estos seres, pasando por las katanas que nacen de la empuñadura de hueso y por los animales robóticos que funcionan como contenedores de estas llaves tan preciadas, hasta llegar a una galaxia entera con mundos que nos pueden deparar múltiples sorpresas. Sorprende, como digo, la originalidad con la que mezcla todos estos elementos: va a ser imposible escapar de las garras de su imaginación y de cómo va esbozando todo un universo con ideas sugerentes y que nos mantienen interesados página tras página a la espera de la siguiente revelación o de la siguiente batalla o duelo a muerte.

A todo esto hay que sumar un dibujo que pone todo de su parte para acabar de construir este universo tan particular en el que los orgánico y lo cibenético se dan de la mano, junto a una arquitectura puramente oriental mezclada con elemento futurista que funciona de maravilla. Además, las batallas están plasmadas con la vitalidad y la fuerza necesarias para transmitir la potencia con la que combaten.

Estamos, pues, ante el número inicial de una obra que tiene los mimbres necesarios para crear un producto con una personalidad propia muy marcada y una historia que, estoy seguro, va a atrapar a todo aquel que se acerque a ella: sus personajes son divertidos y tiernos, su historia tiene potencia y originalidad a la hora de mezclar elementos históricos y de ciencia ficción y el dibujo plasma todo ese universo de imaginación desbordante. Sin duda, espero y deseo que Planeta Cómic publique ya ese segundo volumen con el que seguir leyendo las aventuras de Hachimaru.

Reseña: Samurai 8 La Leyenda de Hachimaru nº 01 (Masashi Kishimoto)


Mirad, a mí hay dos elementos que me gustan muchísimo. Por un lado, tenemos el género ciencia ficción y la fantasía (sí, voy a considerarlos un género, aunque reconozco que las diferencias entre ambos son no pequeñas), donde poder desplegar toda una serie de ideas asombrosas que nos permitan, entre otras cosas, observar nuestra realidad desde otro prisma. Y, por otro lado, tenemos a los samurais, un estereotipo que ha cruzado fronteras y ha logrado asentarse, por derecho propio, en el imaginario occidental. Pues bien, una obra que juntase estos dos elementos tenía todos los números para encandilarme... Y así ha sido: Samurai 8. La leyenda de Hachimaru es una mezcla de géneros que funciona perfectamente y que deja un sabor de boca muy bueno. ¿Estáis dispuestos a conocer a estos samuráis cibernéticos que tratan de salvar su galaxia? Os aseguro que no os váis a arrepentir.

Hachimaru es un joven muy enfermo que puede vivir gracias a la máquina a la que está unido y que su padre creó para mantenerlo con vida. Eso sí, no puede salir al exterior debido al enorme tamaño de la máquina y, por ello, se pasa los días conectado a un videojuego de realidad virtual en el que puede ser quién realmente desea ser: un samurai que vela por la seguridad de la galaxia. Todo esto cambia cuando conoce a Daruma, un ser con forma de gato que esconde un secreto que va a cambiar para siempre su vida. Será a partir de este momento cuando empiece la búsqueda de la Caja de Pandora y las siete llaves que la abren. Llaves que, por cierto, se esconden bajo los cuerpos cibernéticos de ciertos samurais.

Con esta premisa, Masashi Kishimoto despliega toda una imaginería conceptual muy original en la que mezcla con acierto ciencia ficción y samurais: desde los cuerpos cibernéticos de estos seres, pasando por las katanas que nacen de la empuñadura de hueso y por los animales robóticos que funcionan como contenedores de estas llaves tan preciadas, hasta llegar a una galaxia entera con mundos que nos pueden deparar múltiples sorpresas. Sorprende, como digo, la originalidad con la que mezcla todos estos elementos: va a ser imposible escapar de las garras de su imaginación y de cómo va esbozando todo un universo con ideas sugerentes y que nos mantienen interesados página tras página a la espera de la siguiente revelación o de la siguiente batalla o duelo a muerte.

A todo esto hay que sumar un dibujo que pone todo de su parte para acabar de construir este universo tan particular en el que los orgánico y lo cibenético se dan de la mano, junto a una arquitectura puramente oriental mezclada con elemento futurista que funciona de maravilla. Además, las batallas están plasmadas con la vitalidad y la fuerza necesarias para transmitir la potencia con la que combaten.

Estamos, pues, ante el número inicial de una obra que tiene los mimbres necesarios para crear un producto con una personalidad propia muy marcada y una historia que, estoy seguro, va a atrapar a todo aquel que se acerque a ella: sus personajes son divertidos y tiernos, su historia tiene potencia y originalidad a la hora de mezclar elementos históricos y de ciencia ficción y el dibujo plasma todo ese universo de imaginación desbordante. Sin duda, espero y deseo que Planeta Cómic publique ya ese segundo volumen con el que seguir leyendo las aventuras de Hachimaru.

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