Siempre es motivo de alegría que se vayan recuperando, poco a poco, pero con buena letra, las obras publicadas por la ya extinta Glénat. Muchas quedan por recuperar, pero para servidor había una obra que sí o sí precisaba volver a la luz. Y gracias a Planeta Cómics tenemos de vuelta Dragon Head, la impresionante obra de Minetaro Mochizuki. Debemos retrotraernos a la década de los 90 pues fue entonces cuando Mochizuki empezó a publicar, durante 5 años, los capítulos de esta obra en la revista Young Magazine. Una obra sorprendentemente oscura, tétrica y desesperanzadora que cautivó a muchos lectores y le valió el reconocimientos a través de varios premios. Os adelanto que nos será un viaje plácido ni bonito, pero, eso sí, será altamente estimulante para los amantes del terror y los espacios opresivos.

Teru Aoki está volviendo del viaje de fin de curso con todos sus compañeros en un tren de alta velocidad. Todo se desarrolla con normalidad hasta que, de manera inexplicable, el tren descarrila dentro de un túnel matando en el acto a casi todos los compañeros de Teru. Únicamente sobreviven al desastre, además del protagonista, la Ako, una joven que ha quedado inconsciente y que poco a poco se irá recuperando, y Nobuo, víctima de acoso escolar. Poco a poco deberán ingeniárselas para tratar de sobrevivir sin casi víveres ni agua y en completa y absoluta oscuridad. Sin saber qué ha ocurrido, porqué nadie viene a rescatarles y rodeados por una oscuridad que parece tomar formas extrañas, los protagonistas de esta obran realizarán un descenso a los infiernos físicos y psicológicos que pocas veces hemos visto tan bien plasmados en un manga.

Hay un personaje que destaca por encima de los demás en este primer arco argumental y es, sin duda, Nobuo: un personaje que había sufrido acoso y que, ante esta situación de absoluto estrés comienza a desarrollar una atracción por la oscuridad y por los supuestos seres que la habitan. Un personaje desequilibrado pero altamente atrayente que sintetiza este temor pero a la vez atracción que sentimos por el abismo, esa necesidad de asomarnos a él y mirar su insondable infinitud. Sumémosle que la ambientación y plasmación del horror que realiza Mochizuki en esta obra es absolutamente magistral y tenemos un inicio tan desgarrador como majestuoso: los cuerpos inertes de los compañeros como recordatorio de lo que ha de venir, el estrés por la falta de alimenta y agua, el creciente calor que se va apoderando del túnel y que hace más urgente huir. Y la oscuridad, siempre la oscuridad, omnipresente y aterradora, compañera fiel de los protagonistas.

Pero si Dragon Head alcanza la genialidad que tiene en este primer número es gracias al dibujo de Minetaro Mochizuki: su sentido del espacio es envidiable, regalándonos estampas a doble página impresionantes pero sabiendo acercar el foco a los personajes cuando es necesario. Es magistral cómo realiza una disección tan creativa de un espacio tan opresivo y claustrofóbico y a la vez tan inmenso e inabarcable. Y qué decir de la manera en que retrata la oscuridad, iluminando la opacidad y lo insondable y dotándolo de una dimensión cósmica.

Hemos tenido suerte, pues, de que Planeta Cómic haya decidido traernos de nuevo Dragon Head en un formato más grande y reuniendo dos volúmenes en un sólo libro. Sin duda, es la mejor manera de disfrutar de una obra tan personal como fascinante, con un desarrollo de personajes y de situaciones brillante y con un retrato del lado más oscuro y tenebroso de la humanidad único. Si en su día no pudisteis disfrutar del manga de Mientaro Mochizuki, esta es una ocasión inmejorable gracias a esta nueva edición.


Reseña: Dragon Head nº 01/05 (Minetaro Mochizuki)


Siempre es motivo de alegría que se vayan recuperando, poco a poco, pero con buena letra, las obras publicadas por la ya extinta Glénat. Muchas quedan por recuperar, pero para servidor había una obra que sí o sí precisaba volver a la luz. Y gracias a Planeta Cómics tenemos de vuelta Dragon Head, la impresionante obra de Minetaro Mochizuki. Debemos retrotraernos a la década de los 90 pues fue entonces cuando Mochizuki empezó a publicar, durante 5 años, los capítulos de esta obra en la revista Young Magazine. Una obra sorprendentemente oscura, tétrica y desesperanzadora que cautivó a muchos lectores y le valió el reconocimientos a través de varios premios. Os adelanto que nos será un viaje plácido ni bonito, pero, eso sí, será altamente estimulante para los amantes del terror y los espacios opresivos.

Teru Aoki está volviendo del viaje de fin de curso con todos sus compañeros en un tren de alta velocidad. Todo se desarrolla con normalidad hasta que, de manera inexplicable, el tren descarrila dentro de un túnel matando en el acto a casi todos los compañeros de Teru. Únicamente sobreviven al desastre, además del protagonista, la Ako, una joven que ha quedado inconsciente y que poco a poco se irá recuperando, y Nobuo, víctima de acoso escolar. Poco a poco deberán ingeniárselas para tratar de sobrevivir sin casi víveres ni agua y en completa y absoluta oscuridad. Sin saber qué ha ocurrido, porqué nadie viene a rescatarles y rodeados por una oscuridad que parece tomar formas extrañas, los protagonistas de esta obran realizarán un descenso a los infiernos físicos y psicológicos que pocas veces hemos visto tan bien plasmados en un manga.

Hay un personaje que destaca por encima de los demás en este primer arco argumental y es, sin duda, Nobuo: un personaje que había sufrido acoso y que, ante esta situación de absoluto estrés comienza a desarrollar una atracción por la oscuridad y por los supuestos seres que la habitan. Un personaje desequilibrado pero altamente atrayente que sintetiza este temor pero a la vez atracción que sentimos por el abismo, esa necesidad de asomarnos a él y mirar su insondable infinitud. Sumémosle que la ambientación y plasmación del horror que realiza Mochizuki en esta obra es absolutamente magistral y tenemos un inicio tan desgarrador como majestuoso: los cuerpos inertes de los compañeros como recordatorio de lo que ha de venir, el estrés por la falta de alimenta y agua, el creciente calor que se va apoderando del túnel y que hace más urgente huir. Y la oscuridad, siempre la oscuridad, omnipresente y aterradora, compañera fiel de los protagonistas.

Pero si Dragon Head alcanza la genialidad que tiene en este primer número es gracias al dibujo de Minetaro Mochizuki: su sentido del espacio es envidiable, regalándonos estampas a doble página impresionantes pero sabiendo acercar el foco a los personajes cuando es necesario. Es magistral cómo realiza una disección tan creativa de un espacio tan opresivo y claustrofóbico y a la vez tan inmenso e inabarcable. Y qué decir de la manera en que retrata la oscuridad, iluminando la opacidad y lo insondable y dotándolo de una dimensión cósmica.

Hemos tenido suerte, pues, de que Planeta Cómic haya decidido traernos de nuevo Dragon Head en un formato más grande y reuniendo dos volúmenes en un sólo libro. Sin duda, es la mejor manera de disfrutar de una obra tan personal como fascinante, con un desarrollo de personajes y de situaciones brillante y con un retrato del lado más oscuro y tenebroso de la humanidad único. Si en su día no pudisteis disfrutar del manga de Mientaro Mochizuki, esta es una ocasión inmejorable gracias a esta nueva edición.


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