Mi madre siempre me dice que, para ella, cocinar es terapéutico: si tiene un mal día, enciende los fogones y entre receta y receta va maridando sus problemas con el calor que proporciona el paso del tiempo. Al principio no lo entendía, pero con el paso del tiempo uno comienza a intuir cuál es la magia de la cocina y qué poderes tiene sobre la psique de aquellos que practican el noble arte de crear deliciosos platos para su familia. Algo parecido les ocurre a los protagonistas del manga que hoy nos ocupa: la comida no es un simple acto de crear para consumir, sino de sublimación. Una manera de evadir y concretar los problemas: una combinación de ingredientes que, a la postre, hace de la vida un lugar mejor.

Sweetnes & Lightning, el (permítanme decirlo, que sino reviento) delicioso manga que ha editado Planeta Cómic, nos presenta a un trío protagonista que funciona a las mil maravillas: por un lado, la dupla formada por Kôhei Inuzuka y Tsumugi Inuzuka, padre e hija respectivamente. Kôhei es padre soltero tras la muerte de su esposa y trata de criar lo mejor posible a Tsumugi, pero combinar su trabajo de profesor con la hiperactividad de esta y su incapacidad para cocinar están haciendo que ambos pasen los días salivando ante cualquier anuncio que aparezca en la televisión. Por su parte, el último vértice de este triangulo es Kotori Iida, alumna del mismo instituto donde imparte Kôhei e hija de una famosa chef. Kotori suele pasar largos espacios de tiempo sola, pues su madre suele estar muy atareada con el trabajo y la suele dejar sola, durante las noches. La fortuna intercede para que los tres se encuentren una noche a solas en el semiabandonado restaurante de Kotori y, a partir de ahí, comienza a tejerse una divertida y tierna relación entre los tres.

No os llevéis a engaño, no es bien bien una comedia romántica entre profesor y alumna, sino más bien un slice of life en el que la gastronomía tiene mucho que decir: en cada capítulo vamos a ser testigos como los tres siguen recetas que, normalmente, deja dictadas la madre de Kotori. Todos ellos, huelga decir, con sus limitaciones y fobias particulares que hacen de la preparación de los platos un momento tremendamente cómico. La comida es, pues, el eje central de esta relación: la gastronomía, de una manera u otra, acaba solucionando los problemas que cada uno de ellos haya tenido durante ese día.

Sí, la premisa es sencilla, pero es tan simple como efectiva. Si a ello le sumamos tres personajes divertidos y entrañables, tenemos una combinación perfecto. Aunque cabe destacar a Tsumugi: tanto la manera cómo la han dibujado, su expresividad y sus acciones hacen de ella un auténtico imán y un punto muy a favor de este manga. Su ritmo pausado, centrado en la vida diaria de los personajes, puede echar atrás algunos, pero os aseguro que las dosis de humor que contiene y la química entre los tres protagonistas hacen que la obra crezca en valor e interés.

Si buscáis un manga dulce, tierno, optimista, divertido, con personajes entrañables, recetas culinarias apetitosas a más no poder y una buena dosis de alegría, Sweetnes & Lightning es sin duda vuestra obra: yo, si me lo permiten, voy a ponerme las botas con él.



Reseña: Sweetness & Lightning nº 01/12 (Gido Amagakure)



Mi madre siempre me dice que, para ella, cocinar es terapéutico: si tiene un mal día, enciende los fogones y entre receta y receta va maridando sus problemas con el calor que proporciona el paso del tiempo. Al principio no lo entendía, pero con el paso del tiempo uno comienza a intuir cuál es la magia de la cocina y qué poderes tiene sobre la psique de aquellos que practican el noble arte de crear deliciosos platos para su familia. Algo parecido les ocurre a los protagonistas del manga que hoy nos ocupa: la comida no es un simple acto de crear para consumir, sino de sublimación. Una manera de evadir y concretar los problemas: una combinación de ingredientes que, a la postre, hace de la vida un lugar mejor.

Sweetnes & Lightning, el (permítanme decirlo, que sino reviento) delicioso manga que ha editado Planeta Cómic, nos presenta a un trío protagonista que funciona a las mil maravillas: por un lado, la dupla formada por Kôhei Inuzuka y Tsumugi Inuzuka, padre e hija respectivamente. Kôhei es padre soltero tras la muerte de su esposa y trata de criar lo mejor posible a Tsumugi, pero combinar su trabajo de profesor con la hiperactividad de esta y su incapacidad para cocinar están haciendo que ambos pasen los días salivando ante cualquier anuncio que aparezca en la televisión. Por su parte, el último vértice de este triangulo es Kotori Iida, alumna del mismo instituto donde imparte Kôhei e hija de una famosa chef. Kotori suele pasar largos espacios de tiempo sola, pues su madre suele estar muy atareada con el trabajo y la suele dejar sola, durante las noches. La fortuna intercede para que los tres se encuentren una noche a solas en el semiabandonado restaurante de Kotori y, a partir de ahí, comienza a tejerse una divertida y tierna relación entre los tres.

No os llevéis a engaño, no es bien bien una comedia romántica entre profesor y alumna, sino más bien un slice of life en el que la gastronomía tiene mucho que decir: en cada capítulo vamos a ser testigos como los tres siguen recetas que, normalmente, deja dictadas la madre de Kotori. Todos ellos, huelga decir, con sus limitaciones y fobias particulares que hacen de la preparación de los platos un momento tremendamente cómico. La comida es, pues, el eje central de esta relación: la gastronomía, de una manera u otra, acaba solucionando los problemas que cada uno de ellos haya tenido durante ese día.

Sí, la premisa es sencilla, pero es tan simple como efectiva. Si a ello le sumamos tres personajes divertidos y entrañables, tenemos una combinación perfecto. Aunque cabe destacar a Tsumugi: tanto la manera cómo la han dibujado, su expresividad y sus acciones hacen de ella un auténtico imán y un punto muy a favor de este manga. Su ritmo pausado, centrado en la vida diaria de los personajes, puede echar atrás algunos, pero os aseguro que las dosis de humor que contiene y la química entre los tres protagonistas hacen que la obra crezca en valor e interés.

Si buscáis un manga dulce, tierno, optimista, divertido, con personajes entrañables, recetas culinarias apetitosas a más no poder y una buena dosis de alegría, Sweetnes & Lightning es sin duda vuestra obra: yo, si me lo permiten, voy a ponerme las botas con él.



No hay comentarios:

Publicar un comentario