Era necesario tener un cómic en el nuevo canon donde se recuperara a uno de los villanos más icónicos de Star Wars. Amado por el fan más dedicado y desconocido para buena parte del gran público, el almirante Thrawn ha tenido siempre un lugar de honor en mi corazón desde que lo conocí hace años en Herederos del Imperio. Tras el reseteo del antiguo universo expandido que se llevó a cabo cuando Disney compró los derechos de la franquicia, su pérdida fue sin duda una de las más lloradas y por ello su recuperación cuando Dave Filoni lo anunció para la serie de animación Star Wars Rebels, fue también de las más celebradas. Ahora Planeta Cómic nos ofrece un tomo recopilatorio marca de la casa en el que podremos disfrutar de una historia de seis grapas basada en la novela ha firmado Timothy Zahn, creador del personaje, y que por méritos propios se ha ganado un lugar de honor en mi olimpo de cómics de esta nueva hornada de productos.

Thrawn es un personaje único, un alienígena de la especie Chiss que solamente por el diseño ya puede enamorar. De aspecto humanoide pero con una característica piel azul y unos globos oculares completamente rojos que refuerzan su carácter severo y maquiavélico. Y es que este misterioso villano representa esa parte del Imperio que siempre nos ha sido más desconocida y el cómic que hoy nos ocupa ha sabido explotar todo el trasfondo que narra el ascenso en la carrera militar de Thrawn.

El cómic nos narrará toda esta evolución desde que es reclutado por el Imperio en un planeta remoto, hasta que es nombrado Gran Almirante de la flota, pero por el camino tendrá que sortear mil y una zancadillas de toda la turba política que intenta ganarse el favor de Palpatine sin importarles quien se pueda poner en el camino. Por suerte a los mandos del guión está la autora Jody Houser, quien se encargó ya de la adaptación al cómic de Rogue One, y que en esta ocasión condensa en apenas 140 páginas una gran trama, con elipsis temporales y sabiendo captar la esencia del personaje protagonista.

Thrawn es un cómic de orígenes sí, pero lejos de enfocarlo todo a nuestro amado chiss, contamos con un gran elenco de secundarios que aportan una envidiable variedad al tomo. Desde su asistente Eli Vanto, un militar imperial con pocas aspiraciones pero que junto a Thrawn irá viviendo desde cerca toda la crudeza de los burócratas de Coruscant. A pesar de ser un personaje de claroscuros, Thrawn es ante todo un estratega pragmático, alguien a quien no le duelen prendas de conceder victorias en batallas con tal de ganar la guerra y por eso mismo Palpatine ve en él una herramienta con gran potencial. Precisamente este potencial lo veremos explotado con las situaciones casi detectivescas que viven, en especial algunas reminiscencias de Vanto como si del doctor Watson se tratara, ya que asiste atónito a los planes y maquinaciones de su superior.

Y es que Thrawn siempre irá un paso por delante, sorteando trampas burocráticas en la academia imperial, emboscadas de piratas que pondrán en riesgo su nave y tripulación o bien dirigiendo un ataque a gran escala contra un planeta minero, todo ello mientras de trasfondo tenemos revueltas de los rebeldes, la sospecha de Thrawn acerca de la construcción de un proyecto secreto y gigantesco por parte del imperio que está usando toneladas de minerales y metales de toda la galaxia, y la propia lucha por la supervivencia de su pueblo.

Además tendremos muchos vínculos con la serie Star Wars Rebels, ya que seguiremos de cerca los progresos de la gobernadora de Lothal, Arihnda Pryce, e incluso hay un guiño a la tripulación de la Ghost en una viñeta traída a escena para la ocasión.

Sin duda el gran guión de Houser ha contado con la ayuda del dibujo de Luke Ross, artista que ha participado en otros proyectos de la franquicia como fue el cómic de Darth Maul y que sin duda ha sabido impregnar con su sello las páginas de esta obra. Pocas viñetas con fondos vacíos, algo a agradecer y dejando mucha importancia a los numerosos bocadillos que pueblan las hojas, pero Ross sabe conjugar también la potencia visual de una mirada en primer plano con escenarios abiertos envueltos en una fragorosa batalla de naves.

No faltará el regalo habitual en este tipo de tomos de tapa dura y que no es otro que la galería de cubiertas con las que Planeta Cómic ha cerrado la encuadernación. Sin duda todo un regalo para el fan de Star Wars a un precio de 16,95 euros ideal para seguir engrosando nuestra colección.

Reseña: Star Wars Thrawn (Luke Ross)


Era necesario tener un cómic en el nuevo canon donde se recuperara a uno de los villanos más icónicos de Star Wars. Amado por el fan más dedicado y desconocido para buena parte del gran público, el almirante Thrawn ha tenido siempre un lugar de honor en mi corazón desde que lo conocí hace años en Herederos del Imperio. Tras el reseteo del antiguo universo expandido que se llevó a cabo cuando Disney compró los derechos de la franquicia, su pérdida fue sin duda una de las más lloradas y por ello su recuperación cuando Dave Filoni lo anunció para la serie de animación Star Wars Rebels, fue también de las más celebradas. Ahora Planeta Cómic nos ofrece un tomo recopilatorio marca de la casa en el que podremos disfrutar de una historia de seis grapas basada en la novela ha firmado Timothy Zahn, creador del personaje, y que por méritos propios se ha ganado un lugar de honor en mi olimpo de cómics de esta nueva hornada de productos.

Thrawn es un personaje único, un alienígena de la especie Chiss que solamente por el diseño ya puede enamorar. De aspecto humanoide pero con una característica piel azul y unos globos oculares completamente rojos que refuerzan su carácter severo y maquiavélico. Y es que este misterioso villano representa esa parte del Imperio que siempre nos ha sido más desconocida y el cómic que hoy nos ocupa ha sabido explotar todo el trasfondo que narra el ascenso en la carrera militar de Thrawn.

El cómic nos narrará toda esta evolución desde que es reclutado por el Imperio en un planeta remoto, hasta que es nombrado Gran Almirante de la flota, pero por el camino tendrá que sortear mil y una zancadillas de toda la turba política que intenta ganarse el favor de Palpatine sin importarles quien se pueda poner en el camino. Por suerte a los mandos del guión está la autora Jody Houser, quien se encargó ya de la adaptación al cómic de Rogue One, y que en esta ocasión condensa en apenas 140 páginas una gran trama, con elipsis temporales y sabiendo captar la esencia del personaje protagonista.

Thrawn es un cómic de orígenes sí, pero lejos de enfocarlo todo a nuestro amado chiss, contamos con un gran elenco de secundarios que aportan una envidiable variedad al tomo. Desde su asistente Eli Vanto, un militar imperial con pocas aspiraciones pero que junto a Thrawn irá viviendo desde cerca toda la crudeza de los burócratas de Coruscant. A pesar de ser un personaje de claroscuros, Thrawn es ante todo un estratega pragmático, alguien a quien no le duelen prendas de conceder victorias en batallas con tal de ganar la guerra y por eso mismo Palpatine ve en él una herramienta con gran potencial. Precisamente este potencial lo veremos explotado con las situaciones casi detectivescas que viven, en especial algunas reminiscencias de Vanto como si del doctor Watson se tratara, ya que asiste atónito a los planes y maquinaciones de su superior.

Y es que Thrawn siempre irá un paso por delante, sorteando trampas burocráticas en la academia imperial, emboscadas de piratas que pondrán en riesgo su nave y tripulación o bien dirigiendo un ataque a gran escala contra un planeta minero, todo ello mientras de trasfondo tenemos revueltas de los rebeldes, la sospecha de Thrawn acerca de la construcción de un proyecto secreto y gigantesco por parte del imperio que está usando toneladas de minerales y metales de toda la galaxia, y la propia lucha por la supervivencia de su pueblo.

Además tendremos muchos vínculos con la serie Star Wars Rebels, ya que seguiremos de cerca los progresos de la gobernadora de Lothal, Arihnda Pryce, e incluso hay un guiño a la tripulación de la Ghost en una viñeta traída a escena para la ocasión.

Sin duda el gran guión de Houser ha contado con la ayuda del dibujo de Luke Ross, artista que ha participado en otros proyectos de la franquicia como fue el cómic de Darth Maul y que sin duda ha sabido impregnar con su sello las páginas de esta obra. Pocas viñetas con fondos vacíos, algo a agradecer y dejando mucha importancia a los numerosos bocadillos que pueblan las hojas, pero Ross sabe conjugar también la potencia visual de una mirada en primer plano con escenarios abiertos envueltos en una fragorosa batalla de naves.

No faltará el regalo habitual en este tipo de tomos de tapa dura y que no es otro que la galería de cubiertas con las que Planeta Cómic ha cerrado la encuadernación. Sin duda todo un regalo para el fan de Star Wars a un precio de 16,95 euros ideal para seguir engrosando nuestra colección.

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