Cuando acabas un cómic como este primer volumen de Marshal Bass, solo puedes contar los días que te restan para disfrutar del próximo, y es que la nueva colaboración entre la dupla croata Darko Macan e Igor Kordey, el tándem formado para aquella ucrónica historia de Incas conquistadores en “Nosotros, los muertos”, es un rotundo éxito.

Marshall Bass nos cuenta una cruda historia del Far West basada en un personaje real, el primer sheriff negro del cuerpo de los U.S. Marshal que acostumbrado a lidiar con la muerte en numerosas ocasiones, tendrá como misión la de infiltrarse en una banda de negros forajidos para acabar con ella desde dentro. Disculpen el término “negro” empleado por el autor que firma estas líneas ya que se le busca un sentido despectivo…o tal vez sí, porque si algo deja claro Macan con su guión es que no se va a edulcorar una pizca este western.

Y es que el haber elegido como nombre de este primer tomo el de “Black & White” adquiere si cabe más sentido al reflejar todo el racismo presente en dicha época y que adquiere mil caras en todo el cómic. Desde la del propio teniente Helena de los Marshal que utiliza a Bass, el protagonista, como infiltrado debido al parecido del mismo con el forajido Bill Derby…a los careos que tiene con personajes blancos y de su misma raza lo largo de todo el libro.


Bass es un hombre duro, capaz de lidiar con una encomienda que pondrá en juego su vida, algo que su mujer no dudará en echarle en cara, pero la recompensa va más allá del buen salario que recibe como U.S. Marshal al optar a gozar de un reconocimiento social si consigue atrapar a una banda de delincuentes que tienen atemorizada a toda la región. La historia no nos ofrece un pasaje para tratar el origen de Bass y tampoco se echa en falta ya que Macan es capaz de perfilar por completo al personaje a lo largo de las 56 páginas que componen el libreto.

Una historia que no escatimará en momentos duros, violencia explícita en ciertos momentos y varios momentos de impacto con un guión muy cuidado donde priman los personajes. Por su parte el dibujo de Kordey, sobre todo de escenarios es sencillamente increíble, con un dibujo que porta con orgullo la bandera de los grandes estándares del arte europeo que el balcánico imprime a sus creaciones. Además el bueno de Igor supervisa el color, un complemento vital en ciertas partes como un pasaje de noche donde los tonos de azul marcarán la pauta ideal para el transcurrir de la historia con un momento bastante tenso para el protagonista.

Mención especial a un par de splash pages cargadas con un centenar de detalles y que dotan al cómic del necesario toque de espectacularidad. Cabe señalar que esta historia es perfectamente autoconclusiva pero se nos deja un cebo final para el segundo volumen “Asesinatos familiares”. Mientras nos limpiamos de la boca el polvo del camino podemos decir tras leer la primera entrega de Marshal Bass que ha sido un viaje fantástico, un abrazo al buen cómic europeo de autor que en este primer libro ha disparado directo a la diana.

Reseña: Marshal Bass Black & White (Darko Macan)


Cuando acabas un cómic como este primer volumen de Marshal Bass, solo puedes contar los días que te restan para disfrutar del próximo, y es que la nueva colaboración entre la dupla croata Darko Macan e Igor Kordey, el tándem formado para aquella ucrónica historia de Incas conquistadores en “Nosotros, los muertos”, es un rotundo éxito.

Marshall Bass nos cuenta una cruda historia del Far West basada en un personaje real, el primer sheriff negro del cuerpo de los U.S. Marshal que acostumbrado a lidiar con la muerte en numerosas ocasiones, tendrá como misión la de infiltrarse en una banda de negros forajidos para acabar con ella desde dentro. Disculpen el término “negro” empleado por el autor que firma estas líneas ya que se le busca un sentido despectivo…o tal vez sí, porque si algo deja claro Macan con su guión es que no se va a edulcorar una pizca este western.

Y es que el haber elegido como nombre de este primer tomo el de “Black & White” adquiere si cabe más sentido al reflejar todo el racismo presente en dicha época y que adquiere mil caras en todo el cómic. Desde la del propio teniente Helena de los Marshal que utiliza a Bass, el protagonista, como infiltrado debido al parecido del mismo con el forajido Bill Derby…a los careos que tiene con personajes blancos y de su misma raza lo largo de todo el libro.


Bass es un hombre duro, capaz de lidiar con una encomienda que pondrá en juego su vida, algo que su mujer no dudará en echarle en cara, pero la recompensa va más allá del buen salario que recibe como U.S. Marshal al optar a gozar de un reconocimiento social si consigue atrapar a una banda de delincuentes que tienen atemorizada a toda la región. La historia no nos ofrece un pasaje para tratar el origen de Bass y tampoco se echa en falta ya que Macan es capaz de perfilar por completo al personaje a lo largo de las 56 páginas que componen el libreto.

Una historia que no escatimará en momentos duros, violencia explícita en ciertos momentos y varios momentos de impacto con un guión muy cuidado donde priman los personajes. Por su parte el dibujo de Kordey, sobre todo de escenarios es sencillamente increíble, con un dibujo que porta con orgullo la bandera de los grandes estándares del arte europeo que el balcánico imprime a sus creaciones. Además el bueno de Igor supervisa el color, un complemento vital en ciertas partes como un pasaje de noche donde los tonos de azul marcarán la pauta ideal para el transcurrir de la historia con un momento bastante tenso para el protagonista.

Mención especial a un par de splash pages cargadas con un centenar de detalles y que dotan al cómic del necesario toque de espectacularidad. Cabe señalar que esta historia es perfectamente autoconclusiva pero se nos deja un cebo final para el segundo volumen “Asesinatos familiares”. Mientras nos limpiamos de la boca el polvo del camino podemos decir tras leer la primera entrega de Marshal Bass que ha sido un viaje fantástico, un abrazo al buen cómic europeo de autor que en este primer libro ha disparado directo a la diana.

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