La serie numerada de Star Wars llega a su tomo recopilatorio número 5 de la mano de Planeta Cómic y esta vez lo hace para traernos una doble trama que promete seguir expandiendo las posibilidades de la franquicia galáctica dentro y fuera de la pantalla. De la mano de Jason Aaron encargado del guión y dibujo de Salvador Larroca, viejos conocidos de la casa, pondrán el broche artístico a este volumen que recoge las grapas 26 a 30 de la colección.

El cómic enlazará la historia con el Big Three (entiéndase Luke, Leia y Han) decidiendo no rescatar a C-3PO, quien se halla a bordo del destructor imperial que habían robado, tras haber sido hecho prisionero por el escuadrón Cicatriz, un grupo de comandos enviado por Vader para dar caza a nuestros héroes. Desde las primeras páginas, el guión se esfuerza con éxito en mostrarnos a un grupo de personajes muy reconocible, donde los chascarrillos de 3PO gracias a su carácter de “pelmazo” consiguen arrancar una sonrisa al fan.

Luke se trata de perseguir a R2 D2 quien ha tomado prestado un ala X para rescatar a su amigo en un plan suicida, e inutiliza la nave del joven Skywalker, quien todavía no ha llegado a encontrarse con el maestro Yoda en Dagobah, evitando que este le pare los pies. Mientras el astrodroide de Luke repara su nave a la deriva, nuestro héroe retoma una nueva lectura del diario de Obi Wan Kenobi, elemento recurrente en la colección, y que sirve de trampolín para contarnos historias paralelas a la trama central.

En esta ocasión el protagonista del arco argumental será el maestro Yoda, algo que siempre es motivo de celebración para su legión de fans, y que aquí veremos en su faceta más mística aunque también demostrando por qué es considerado como un guerrero legendario. El Jedi llegará a un sistema alejado de la civilización atraído por una llamada de la Fuerza que nunca antes había experimentado. Al aterrizar en el árido planeta, será testigo de la lucha encarnizada entre dos bandos rivales, de aspecto tribal y formado única y exclusivamente por niños. Este recurso no es nuevo ni mucho menos, y de hecho el conflicto entre dos bandos en la saga ha estado presente en múltiples ocasiones incluyendo los cómics, tal y como os dijimos en la reseña de Anakin & Obi Wan.

Pero esta vez, veremos a Yoda afrontar momentos en los que estará superado por las circunstancias, una decisión polémica del equipo de guionistas que personalmente no me ha terminado de convencer sabiendo de lo que es capaz este guerrero milenario. Y es que los niños del planeta son guardianes de unas piedras con un gran poder místico y que potencian el uso de la Fuerza, por lo que incluso Yoda aprenderá nuevos conceptos sobre este asunto y tendrá que enfrentare a la amenaza de la omnipresente montaña, temida y venerada a partes iguales por los escasos y jóvenes pobladores.

Al mismo, tiempo en la época actual, Luke viajará a ese mismo planeta para descubrir más cosas sobre ese misterioso Jedi, cuya identidad permanecerá en el aire para no interferir en la trama de la trilogía original de películas. Esta dualidad en la historia permite que tengamos ciertos alivios en pasajes algo menos dinámicos. En definitiva, una trama muy interesante que tan solo repite la fórmula del protagonista central mediando en un conflicto entre facciones rivales.

El arte de Larroca luce de escándalo, con una representación de personajes replicados a la perfección con los actores que los encarnaron en su día, mostrando un gran abanico de expresiones sin perder un ápice de verosimilitud. Además, el detalle en modelados y fondos ayuda a darle mucho más empaque a la historieta, dejando un muy buen sabor de boca en el apartado visual. Una sensación que refueza a la perfección el color de Edgar Delgado, apoyando especialmente el juego de luces de Yoda en su enfrentamiento a los retos que se le plantean en la montaña.

Antes de la habitual galería de portadas alternativas, el tomo recoge el Anual II, donde se nos mostrarán aventuras de la princesa Leia guionizadas por Kelly Thompson y con Emilio Laiso al frente de unos lápices algo más austeros, pero donde veremos a nuestra heroína batiéndose el cobre por si misma contando con la ayuda de Pash Davane, otra mujer de armas tomar.

Una nueva historia de Star Wars, un nuevo enemigo y el formato más cómodo para disfrutar de más aventuras en esa galaxia muy, muy lejana.

Reseña: Star Wars (tomo recopilatorio) nº 05


La serie numerada de Star Wars llega a su tomo recopilatorio número 5 de la mano de Planeta Cómic y esta vez lo hace para traernos una doble trama que promete seguir expandiendo las posibilidades de la franquicia galáctica dentro y fuera de la pantalla. De la mano de Jason Aaron encargado del guión y dibujo de Salvador Larroca, viejos conocidos de la casa, pondrán el broche artístico a este volumen que recoge las grapas 26 a 30 de la colección.

El cómic enlazará la historia con el Big Three (entiéndase Luke, Leia y Han) decidiendo no rescatar a C-3PO, quien se halla a bordo del destructor imperial que habían robado, tras haber sido hecho prisionero por el escuadrón Cicatriz, un grupo de comandos enviado por Vader para dar caza a nuestros héroes. Desde las primeras páginas, el guión se esfuerza con éxito en mostrarnos a un grupo de personajes muy reconocible, donde los chascarrillos de 3PO gracias a su carácter de “pelmazo” consiguen arrancar una sonrisa al fan.

Luke se trata de perseguir a R2 D2 quien ha tomado prestado un ala X para rescatar a su amigo en un plan suicida, e inutiliza la nave del joven Skywalker, quien todavía no ha llegado a encontrarse con el maestro Yoda en Dagobah, evitando que este le pare los pies. Mientras el astrodroide de Luke repara su nave a la deriva, nuestro héroe retoma una nueva lectura del diario de Obi Wan Kenobi, elemento recurrente en la colección, y que sirve de trampolín para contarnos historias paralelas a la trama central.

En esta ocasión el protagonista del arco argumental será el maestro Yoda, algo que siempre es motivo de celebración para su legión de fans, y que aquí veremos en su faceta más mística aunque también demostrando por qué es considerado como un guerrero legendario. El Jedi llegará a un sistema alejado de la civilización atraído por una llamada de la Fuerza que nunca antes había experimentado. Al aterrizar en el árido planeta, será testigo de la lucha encarnizada entre dos bandos rivales, de aspecto tribal y formado única y exclusivamente por niños. Este recurso no es nuevo ni mucho menos, y de hecho el conflicto entre dos bandos en la saga ha estado presente en múltiples ocasiones incluyendo los cómics, tal y como os dijimos en la reseña de Anakin & Obi Wan.

Pero esta vez, veremos a Yoda afrontar momentos en los que estará superado por las circunstancias, una decisión polémica del equipo de guionistas que personalmente no me ha terminado de convencer sabiendo de lo que es capaz este guerrero milenario. Y es que los niños del planeta son guardianes de unas piedras con un gran poder místico y que potencian el uso de la Fuerza, por lo que incluso Yoda aprenderá nuevos conceptos sobre este asunto y tendrá que enfrentare a la amenaza de la omnipresente montaña, temida y venerada a partes iguales por los escasos y jóvenes pobladores.

Al mismo, tiempo en la época actual, Luke viajará a ese mismo planeta para descubrir más cosas sobre ese misterioso Jedi, cuya identidad permanecerá en el aire para no interferir en la trama de la trilogía original de películas. Esta dualidad en la historia permite que tengamos ciertos alivios en pasajes algo menos dinámicos. En definitiva, una trama muy interesante que tan solo repite la fórmula del protagonista central mediando en un conflicto entre facciones rivales.

El arte de Larroca luce de escándalo, con una representación de personajes replicados a la perfección con los actores que los encarnaron en su día, mostrando un gran abanico de expresiones sin perder un ápice de verosimilitud. Además, el detalle en modelados y fondos ayuda a darle mucho más empaque a la historieta, dejando un muy buen sabor de boca en el apartado visual. Una sensación que refueza a la perfección el color de Edgar Delgado, apoyando especialmente el juego de luces de Yoda en su enfrentamiento a los retos que se le plantean en la montaña.

Antes de la habitual galería de portadas alternativas, el tomo recoge el Anual II, donde se nos mostrarán aventuras de la princesa Leia guionizadas por Kelly Thompson y con Emilio Laiso al frente de unos lápices algo más austeros, pero donde veremos a nuestra heroína batiéndose el cobre por si misma contando con la ayuda de Pash Davane, otra mujer de armas tomar.

Una nueva historia de Star Wars, un nuevo enemigo y el formato más cómodo para disfrutar de más aventuras en esa galaxia muy, muy lejana.

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