Con la festividad de Todos los Santos, o la importada noche Halloween, a la vuelta de la esquina a este humilde murciano no se le ocurre otro cómic mejor que reseñar que esta inquietante historia de casas encantadas que nos llega de la mano de Planeta Cómic y que para estas fechas viene, como vulgarmente se dice, “al pelo”.

Peter J. Tomasi, autor de multitud de cómics súper heroicos en DC, deja a un lado las historias de señores en mallas para firmar un interesante guión de terror tan alejado del tono en el que se desenvuelve normalmente como de su editorial habitual ya que esta historia viene bajo el sello de Dark Horse. En 'La casa de la Penitencia', Tomasi, toma como base la leyenda de La Casa Winchester. Esta suntuosa mansión de arquitectura victoriana está situada en la ciudad de San José. Construir sus 24.000m2 llevo casi 40 años, prácticamente la vida de su dueña, y tuvo un costo de unos 3 millones de dólares de 1922 que ha día de hoy, con la inflación y todas esas cosas, serian unos 70 millones de nada. Pero más curiosos que estos datos, sacados directamente de la Wikipedia, era la arquitectura de la propia casa. Más de 150 habitaciones distribuidas en sus 4 plantas, 6 cocinas, 500 puertas de todos los tamaños, salones de baile, escaleras que no conducen a ningún sitio, puertas que dan a una pared tapiada o al vacío, ventanas imposibles de abrir. Una curiosa, por llamarlo de algún modo, distribución que salía de la mente de la dueña de la casa, una viuda adinerada, que iba cambiando y mutando conforme a los caprichos de la mujer. Y es que su dueña no era cualquier persona, se trataba de Sarah LockWood Winchester y era la viuda de William Wirt Winchester, inventor y dueño de la famosa fábrica de armas de fuego.

Según cuenta la leyenda, la adinerada viuda estaba totalmente convencida de que la casa estaba embrujada y llena de las almas de las personas cuya vida había sido segada por las armas que invento su esposo. Sarah no dejaba de construir y modificar los planos de la casa para evitar que estos espíritus la encontrarán y se la llevarán con ellos. Es por ello que contaba con una cuadrilla de obreros que trabajaban 24 horas, en turnos agotadores y la fuente inagotable de ingresos que suponía la enorme herencia que le había dejado su marido valorada en unos 20 millones de dólares de la época, a día de hoy mucho dinero. Con todo lo dicho no es de extrañar que esta mansión este considerada como el lugar más embrujado de Estados Unidos.

La verdad sea dicha, Tomasi ha contado con todo un caramelito para usar como cimientos para el guión de su obra. En “La casa de la Penitencia” asistimos a unos alternativos últimos días de la construcción. Donde una enloquecida y desquiciada Sarah mantiene su particular lucha contra los espíritus que la atormentan. El sonido del martillo golpeando la madera no cesa nunca. La cuadrilla de obreros es descomunal y su número no deja de crecer y crecer cada día. Todos estos obreros tienen algo en común: todos han cometido crímenes de sangre, tanto en la guerra como fuera de ella y han de encontrar la forma de expiar sus pecados antes de que estos los consuman a ellos y que son atraídos a la casa por los sonidos de los martillazos, que retumban cual disparos de revólver, como las moscas a la miel. A estos obreros se les incorpora Warren Peck, un asesino a sueldo de la compañía del ferrocarril que desea alejar las pesadillas que lo atormentan y encuentra su refugio en el fragor de la eterna obra de la casa Winchester. Pronto será absorbido por la casa al igual que todos los que están bajo su techo.

El guión de Tomasi consigue retorcer el mito para crear su versión de la leyenda de la “Casa Winchester” sin que quede demasiado fantasioso, es más, para cualquiera que desconozca la historia de la casa encantada podría dar por cierto todo lo cuenta en sus páginas, quitando obviamente la parte de los fantasmas. En sus líneas describe perfectamente a los personajes. Nos queda patente el sufrimiento de una mujer encerrada en su propia locura y como está psicosis se contagia de forma lenta pero incesante a todos los que la rodean. Vemos como poco a poco va cambiando la actitud del señor Peck o de la desesperación de un capataz, Mercer, que ama y detesta su trabajo de igual manera. Un guión sencillo, directo, sin florituras que nos muestra la inestabilidad y fragilidad de una mente perturbada y consumida por los remordimientos.

El estrambótico dibujo de Ian Bertram se adapta al guión como un guante. Sus trazos irregulares y sus extrañas composiciones de página ayudan a transmitir al lector la sensación de opresión y agobio de la enrevesada y perturbada arquitectura de la casa. Un dibujo fluido que ayuda al guión creando una narrativa visual ágil, natural y clara. A los colores encontramos Dave Stewart que sabe el color rojo, en todas sus variedades, para conseguir que el lector nunca se sienta cómodo leyendo el cómic. La unión del trabajo de estos tres maestros de las historietas da como resultado una obra absorbente y peligrosamente adictiva que te leerás de una sentada.

Reseña: La Casa de la Penitencia (Peter Tomasi)


Con la festividad de Todos los Santos, o la importada noche Halloween, a la vuelta de la esquina a este humilde murciano no se le ocurre otro cómic mejor que reseñar que esta inquietante historia de casas encantadas que nos llega de la mano de Planeta Cómic y que para estas fechas viene, como vulgarmente se dice, “al pelo”.

Peter J. Tomasi, autor de multitud de cómics súper heroicos en DC, deja a un lado las historias de señores en mallas para firmar un interesante guión de terror tan alejado del tono en el que se desenvuelve normalmente como de su editorial habitual ya que esta historia viene bajo el sello de Dark Horse. En 'La casa de la Penitencia', Tomasi, toma como base la leyenda de La Casa Winchester. Esta suntuosa mansión de arquitectura victoriana está situada en la ciudad de San José. Construir sus 24.000m2 llevo casi 40 años, prácticamente la vida de su dueña, y tuvo un costo de unos 3 millones de dólares de 1922 que ha día de hoy, con la inflación y todas esas cosas, serian unos 70 millones de nada. Pero más curiosos que estos datos, sacados directamente de la Wikipedia, era la arquitectura de la propia casa. Más de 150 habitaciones distribuidas en sus 4 plantas, 6 cocinas, 500 puertas de todos los tamaños, salones de baile, escaleras que no conducen a ningún sitio, puertas que dan a una pared tapiada o al vacío, ventanas imposibles de abrir. Una curiosa, por llamarlo de algún modo, distribución que salía de la mente de la dueña de la casa, una viuda adinerada, que iba cambiando y mutando conforme a los caprichos de la mujer. Y es que su dueña no era cualquier persona, se trataba de Sarah LockWood Winchester y era la viuda de William Wirt Winchester, inventor y dueño de la famosa fábrica de armas de fuego.

Según cuenta la leyenda, la adinerada viuda estaba totalmente convencida de que la casa estaba embrujada y llena de las almas de las personas cuya vida había sido segada por las armas que invento su esposo. Sarah no dejaba de construir y modificar los planos de la casa para evitar que estos espíritus la encontrarán y se la llevarán con ellos. Es por ello que contaba con una cuadrilla de obreros que trabajaban 24 horas, en turnos agotadores y la fuente inagotable de ingresos que suponía la enorme herencia que le había dejado su marido valorada en unos 20 millones de dólares de la época, a día de hoy mucho dinero. Con todo lo dicho no es de extrañar que esta mansión este considerada como el lugar más embrujado de Estados Unidos.

La verdad sea dicha, Tomasi ha contado con todo un caramelito para usar como cimientos para el guión de su obra. En “La casa de la Penitencia” asistimos a unos alternativos últimos días de la construcción. Donde una enloquecida y desquiciada Sarah mantiene su particular lucha contra los espíritus que la atormentan. El sonido del martillo golpeando la madera no cesa nunca. La cuadrilla de obreros es descomunal y su número no deja de crecer y crecer cada día. Todos estos obreros tienen algo en común: todos han cometido crímenes de sangre, tanto en la guerra como fuera de ella y han de encontrar la forma de expiar sus pecados antes de que estos los consuman a ellos y que son atraídos a la casa por los sonidos de los martillazos, que retumban cual disparos de revólver, como las moscas a la miel. A estos obreros se les incorpora Warren Peck, un asesino a sueldo de la compañía del ferrocarril que desea alejar las pesadillas que lo atormentan y encuentra su refugio en el fragor de la eterna obra de la casa Winchester. Pronto será absorbido por la casa al igual que todos los que están bajo su techo.

El guión de Tomasi consigue retorcer el mito para crear su versión de la leyenda de la “Casa Winchester” sin que quede demasiado fantasioso, es más, para cualquiera que desconozca la historia de la casa encantada podría dar por cierto todo lo cuenta en sus páginas, quitando obviamente la parte de los fantasmas. En sus líneas describe perfectamente a los personajes. Nos queda patente el sufrimiento de una mujer encerrada en su propia locura y como está psicosis se contagia de forma lenta pero incesante a todos los que la rodean. Vemos como poco a poco va cambiando la actitud del señor Peck o de la desesperación de un capataz, Mercer, que ama y detesta su trabajo de igual manera. Un guión sencillo, directo, sin florituras que nos muestra la inestabilidad y fragilidad de una mente perturbada y consumida por los remordimientos.

El estrambótico dibujo de Ian Bertram se adapta al guión como un guante. Sus trazos irregulares y sus extrañas composiciones de página ayudan a transmitir al lector la sensación de opresión y agobio de la enrevesada y perturbada arquitectura de la casa. Un dibujo fluido que ayuda al guión creando una narrativa visual ágil, natural y clara. A los colores encontramos Dave Stewart que sabe el color rojo, en todas sus variedades, para conseguir que el lector nunca se sienta cómodo leyendo el cómic. La unión del trabajo de estos tres maestros de las historietas da como resultado una obra absorbente y peligrosamente adictiva que te leerás de una sentada.

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