Desde que el joven caballero Jedi Obi Wan Kenobi cortara en dos a Darth Maul en Naboo para vengar a su maestro caído en combate, muchos fans de Star Wars alzaron a los altares a este villano convirtiéndolo en uno de los nuevos iconos de la franquicia. A pesar de que Lucas no supo aprovechar mejor a este personaje en la primera película de la trilogía de precuelas, la serie de animación Clone Wars se encargó de recuperarle para el canon dándole la oportunidad de retomar un papel mucho más protagonista.

Ahora que su figura está más de actualidad que nunca, este libro recoge íntegramente los números del 1 al 5 de la grapa completa de Darth Maul, un cómic que tiene a este carismático zabrak como absoluto protagonista. La colección se suma con éxito a otras similares que ya hemos traído a Reserva de Maná, y es que aunque no nos cuenta una historia de orígenes, sí que nos ayuda a comprender mucho mejor porque Maul odiaba tanto a los Jedi.

Planeta Cómic mantiene su línea editorial con la publicación de este recopilatorio y recluta a nombres de contrastado buen hacer como el dibujante Luke Ross y el guionista Cullen Bunn. Darth Maul nos sitúa en los tiempos previos a los sucesos acontecidos en La Amenaza Fantasma, siendo Maul un aprendiz de Sidious impaciente por llegar a cabo la venganza Sith contra la orden Jedi. Por tanto no veremos la infancia ni el origen del personaje salvo en algún flashback puntual, centrando toda la acción en su presente inmediato.

El guión escrito por Bunn nos plantea una historia en la que Maul, entrenando por su cuenta para dar rienda suelta a la ira y el odio que tiene en su interior, da con la noticia de una subasta donde el objeto más preciado es una aprendiz de padawan que ha sido capturada. Actuando por su cuenta a espaldas de Darth Sidious, Maul recluta a la banda de Cad Bane, el cazarrecompensas más famoso de las Guerras Clon, quien junto a miembros ilustres de su equipo como Aurra Sing y Vorhdeilo, unirán fuerzas con el sith para llevar a cabo esta empresa obteniendo suculentos beneficios. Lo mejor es que no se limitarán a ser meras comparsas si no que guardan un papel capital en la trama y llevan a cabo lo que mejor saben hacer.

Una de las preocupaciones que tenía antes de leer el cómic era saber si en algún momento se corría el riesgo de banalizar al personaje o desvirtuarlo sacándolo de su papel de villano, pero nada más lejos. El guionista estadounidense, con una larga trayectoria creando historias para sellos como Marvel, DC o Dark Horse, ha logrado condensar en cinco números una trama que crece en intensidad mientras conocemos a través de pensamientos y reflexiones, mucho mejor los motivos de un reconocible Maul para sentirse ansioso por llevar a cabo su misión, mientras que ayuda de manera indirecta a cimentar más el personaje de Sidious como gran villano de la franquicia.

Ya hemos comentado que personajes de Clone Wars (o la propia Aurra presente en el Episodio I) hacen su aparición para dar más consistencia a una trama muy bien delimitada, pero son también los pequeños detalles los que ayudan a conectar a nuevos lectores que hayan conocido la saga recientemente. Así pues, veremos a Darth Maul enfrentarse a los temibles rathtars que ya sembraron el caos a bordo del carguero que tripulaban Han Solo y Chewbacca en El Despertar de la Fuerza. Pero no será la única referencia directa ya que en la subasta veremos recuperado el diseño usado para el oficial Zuvio, un personaje que fue cercenado por J.J. Abrams en el montaje final del episodio VII.

Los lápices de Ross no desentonan en ningún momento, creando un dibujo que guarda un gran equilibrio entre la calidad y el detalle, sin alardes en fondos o grandes planos pero con un resultado soberbio en el acabado de personajes, sobre todo en primeros planos. El color de Nolan Woodard, destacando sobre todo en los momentos claves del cómic, es el ayudante de cámara de Ross idóneo para ponerle el lazo a un precioso envoltorio con el que se nos ofrece un producto que hace honor a la marca Star Wars.

El tomo recopilatorio en tapa dura de 128 páginas cuenta con un acabado a la altura de lo que Planeta Cómic nos tiene acostumbrado. A modo de huevo de pascua tenemos intercalada la historia “problemas con el androide sonda”, un pequeño cómic sin diálogos creado por Chris Eliopoulos y Jordie Bellaire que con un dibujo muy sencillo nos narra la pequeña historia de compañerismo que le ocurre a uno de los androides sonda que Darth Maul usa en Tatooine para localizar a Qui-Gon y Obi Wan. Y por si fuera poco se cierra la encuadernación con una entrevista a Cullen Bunn publicada en la web de Star Wars, además de la tradicional galería de cubiertas alternativas creadas para las cinco grapas publicadas.

Reseña: Star Wars Darth Maul tomo recopilatorio (Cullen Bunn)


Desde que el joven caballero Jedi Obi Wan Kenobi cortara en dos a Darth Maul en Naboo para vengar a su maestro caído en combate, muchos fans de Star Wars alzaron a los altares a este villano convirtiéndolo en uno de los nuevos iconos de la franquicia. A pesar de que Lucas no supo aprovechar mejor a este personaje en la primera película de la trilogía de precuelas, la serie de animación Clone Wars se encargó de recuperarle para el canon dándole la oportunidad de retomar un papel mucho más protagonista.

Ahora que su figura está más de actualidad que nunca, este libro recoge íntegramente los números del 1 al 5 de la grapa completa de Darth Maul, un cómic que tiene a este carismático zabrak como absoluto protagonista. La colección se suma con éxito a otras similares que ya hemos traído a Reserva de Maná, y es que aunque no nos cuenta una historia de orígenes, sí que nos ayuda a comprender mucho mejor porque Maul odiaba tanto a los Jedi.

Planeta Cómic mantiene su línea editorial con la publicación de este recopilatorio y recluta a nombres de contrastado buen hacer como el dibujante Luke Ross y el guionista Cullen Bunn. Darth Maul nos sitúa en los tiempos previos a los sucesos acontecidos en La Amenaza Fantasma, siendo Maul un aprendiz de Sidious impaciente por llegar a cabo la venganza Sith contra la orden Jedi. Por tanto no veremos la infancia ni el origen del personaje salvo en algún flashback puntual, centrando toda la acción en su presente inmediato.

El guión escrito por Bunn nos plantea una historia en la que Maul, entrenando por su cuenta para dar rienda suelta a la ira y el odio que tiene en su interior, da con la noticia de una subasta donde el objeto más preciado es una aprendiz de padawan que ha sido capturada. Actuando por su cuenta a espaldas de Darth Sidious, Maul recluta a la banda de Cad Bane, el cazarrecompensas más famoso de las Guerras Clon, quien junto a miembros ilustres de su equipo como Aurra Sing y Vorhdeilo, unirán fuerzas con el sith para llevar a cabo esta empresa obteniendo suculentos beneficios. Lo mejor es que no se limitarán a ser meras comparsas si no que guardan un papel capital en la trama y llevan a cabo lo que mejor saben hacer.

Una de las preocupaciones que tenía antes de leer el cómic era saber si en algún momento se corría el riesgo de banalizar al personaje o desvirtuarlo sacándolo de su papel de villano, pero nada más lejos. El guionista estadounidense, con una larga trayectoria creando historias para sellos como Marvel, DC o Dark Horse, ha logrado condensar en cinco números una trama que crece en intensidad mientras conocemos a través de pensamientos y reflexiones, mucho mejor los motivos de un reconocible Maul para sentirse ansioso por llevar a cabo su misión, mientras que ayuda de manera indirecta a cimentar más el personaje de Sidious como gran villano de la franquicia.

Ya hemos comentado que personajes de Clone Wars (o la propia Aurra presente en el Episodio I) hacen su aparición para dar más consistencia a una trama muy bien delimitada, pero son también los pequeños detalles los que ayudan a conectar a nuevos lectores que hayan conocido la saga recientemente. Así pues, veremos a Darth Maul enfrentarse a los temibles rathtars que ya sembraron el caos a bordo del carguero que tripulaban Han Solo y Chewbacca en El Despertar de la Fuerza. Pero no será la única referencia directa ya que en la subasta veremos recuperado el diseño usado para el oficial Zuvio, un personaje que fue cercenado por J.J. Abrams en el montaje final del episodio VII.

Los lápices de Ross no desentonan en ningún momento, creando un dibujo que guarda un gran equilibrio entre la calidad y el detalle, sin alardes en fondos o grandes planos pero con un resultado soberbio en el acabado de personajes, sobre todo en primeros planos. El color de Nolan Woodard, destacando sobre todo en los momentos claves del cómic, es el ayudante de cámara de Ross idóneo para ponerle el lazo a un precioso envoltorio con el que se nos ofrece un producto que hace honor a la marca Star Wars.

El tomo recopilatorio en tapa dura de 128 páginas cuenta con un acabado a la altura de lo que Planeta Cómic nos tiene acostumbrado. A modo de huevo de pascua tenemos intercalada la historia “problemas con el androide sonda”, un pequeño cómic sin diálogos creado por Chris Eliopoulos y Jordie Bellaire que con un dibujo muy sencillo nos narra la pequeña historia de compañerismo que le ocurre a uno de los androides sonda que Darth Maul usa en Tatooine para localizar a Qui-Gon y Obi Wan. Y por si fuera poco se cierra la encuadernación con una entrevista a Cullen Bunn publicada en la web de Star Wars, además de la tradicional galería de cubiertas alternativas creadas para las cinco grapas publicadas.

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