Cuando era más joven, los domingos, en el Mercado de San Antonio, mi hermano se dedicaba a rebuscar, entre las incontables pilas de cómics allí expuesta, números de los míticos cómics Zona 84, Cimoc, Creepy... Recuerdo mirar esas publicaciones con una mezcla de fascinación, temor y cierto desagrado, pues sus dibujos, para un joven que rondaba los 10-12 años, eran cuanto menos tenebrosos. Aún así, era imposible apartar la mirada de ellos: sus historias, sus dibujos, su tono adulto... Todo era nuevo para mí. Entre los muchos autores que poblaban esas publicaciones, había uno que siempre me atraía más que el resto: Richard Corben ya era un nombre que aprendí de pequeño y que jamás he podido desligar de aquellos años entre mercadillos e historietas de terror. Por eso, era imposible que no pasara por mis manos el especial dedicado a Richard Corben dentro de la línea "Grandes autores de Vértigo", que nos trae ECC Edciones.

Una recopilación de 18 historias cortas, dibujadas todas ellas, claro está, por el maestro de la fantasía y el terror. Un maestro que retrataba el mundo a partir de sus personajes, de sus rostros deformes, desproporcionados: los seres que dibujaba eran el reflejo fiel del horror, de la magnitud de la tragedia que trataba de escenificar. Seres voluptuosos, de formas redondeadas y grotescas, de miradas desquiciadas y aterradas: personajes a los que la tragedia (pasada o futura, poco importa) da forma y entidad. El horror y la fantasía se dan la mano en el dibujo de Corben, en los humanos que dibuja, en los monstruos que inventa.

Entre otras muchas virtudes, Richard Corben era un dibujante que sabía dar formar a relatos próximos a la imaginería propia de H. P. Lovecraft: buena muestra de ellos son algunos relatos iniciales de esta recopilación como "El superviviente" y "Sonrisa asesina", sobre todo el primero de ellos: dar forma a invenciones arquitectónicas de aspiración lovecraftiana no es tarea sencilla y, sin embargo, él lo hace con desparpajo y un profundo conocimiento del material con el que trabaja. Aunque si hay un trabajo que destaca en este conjunto son aquellos dedicados a la Cosa del Pantano: las dos partes de "Eslabones perdidos" y "Pequeño fugitivo" son una muestra exquisita de cómo Corben dibujaba a personajes enajenados, alienados de su entorno, con ensoñaciones de poder... y sobre todo de cómo retrata al monstruo: un ser más humano, más complejo, más profundo, con inquietudes más próximas a los humanos. Una tergiversación de los papeles, donde forma y contenido no se adhieren y crean una escisión en la que Corben sabe extraer toda su potencia.

También hay curiosidades un tanto extrañas y ajenas a lo que acostumbraba a realizar el dibujante: entre ellas destaca "Gafas de Halloween", con un guion firmado por el genial Harvey Peaker. Alejado de la fantasía, la ciencia ficción y el horror, nos encontramos con una historia cotidiana, en la que Corben se aferra al visión del guionista underground, alejándose de su propio estilo, en un ejercicio camaleónico que nos hace dudar si estamos, o no, ante una obra dibujada por Corben.

Pero no todo es terrorífico en las historias que ilustra: también existe el humor. Un humor, si me permiten, un tanto cínico, un tanto oscuro, un pelín macarra pero humor al fin y al cabo: "Máscaras", una suerte de crítica feroz a los superhéroes, y, sobre todo, "Al final, la prueba definitiva", en la que una representación de una batalla de la Guerra de Secesión toma un giro fantástico y sarcástico. Aunque también tenemos relatos más decimonónicos, con ciertos ecos de Poe: "El tesoro del Belzon", de ambientación exótica en Egipto, y el fantástico "La jauría de Titus Roan", donde un autor de novelas queda encerrado en una gran mansión rodeado de una jauría que ha devorado a todos sus inquilinos a excepción de él y una lavandera.

Hay muchas más sorpresas en este recopilatorio, aunque no todas brillan a un alto nivel. No deja de ser cierto, no obstante, que deleitarse con el trazo y las figuras grotescas imaginadas por Richard Corben son buena excusa para embarcarse en las historias que nos presenta esta compilación: todos los que llegamos a quedar fascinados por la obra y el dibujo de este artista del cómic tenemos una cita ineludible con esta nueva entrega de "Grandes autores de Vértigo".

Reseña: Grandes autores de Vértigo (Richard Corben)


Cuando era más joven, los domingos, en el Mercado de San Antonio, mi hermano se dedicaba a rebuscar, entre las incontables pilas de cómics allí expuesta, números de los míticos cómics Zona 84, Cimoc, Creepy... Recuerdo mirar esas publicaciones con una mezcla de fascinación, temor y cierto desagrado, pues sus dibujos, para un joven que rondaba los 10-12 años, eran cuanto menos tenebrosos. Aún así, era imposible apartar la mirada de ellos: sus historias, sus dibujos, su tono adulto... Todo era nuevo para mí. Entre los muchos autores que poblaban esas publicaciones, había uno que siempre me atraía más que el resto: Richard Corben ya era un nombre que aprendí de pequeño y que jamás he podido desligar de aquellos años entre mercadillos e historietas de terror. Por eso, era imposible que no pasara por mis manos el especial dedicado a Richard Corben dentro de la línea "Grandes autores de Vértigo", que nos trae ECC Edciones.

Una recopilación de 18 historias cortas, dibujadas todas ellas, claro está, por el maestro de la fantasía y el terror. Un maestro que retrataba el mundo a partir de sus personajes, de sus rostros deformes, desproporcionados: los seres que dibujaba eran el reflejo fiel del horror, de la magnitud de la tragedia que trataba de escenificar. Seres voluptuosos, de formas redondeadas y grotescas, de miradas desquiciadas y aterradas: personajes a los que la tragedia (pasada o futura, poco importa) da forma y entidad. El horror y la fantasía se dan la mano en el dibujo de Corben, en los humanos que dibuja, en los monstruos que inventa.

Entre otras muchas virtudes, Richard Corben era un dibujante que sabía dar formar a relatos próximos a la imaginería propia de H. P. Lovecraft: buena muestra de ellos son algunos relatos iniciales de esta recopilación como "El superviviente" y "Sonrisa asesina", sobre todo el primero de ellos: dar forma a invenciones arquitectónicas de aspiración lovecraftiana no es tarea sencilla y, sin embargo, él lo hace con desparpajo y un profundo conocimiento del material con el que trabaja. Aunque si hay un trabajo que destaca en este conjunto son aquellos dedicados a la Cosa del Pantano: las dos partes de "Eslabones perdidos" y "Pequeño fugitivo" son una muestra exquisita de cómo Corben dibujaba a personajes enajenados, alienados de su entorno, con ensoñaciones de poder... y sobre todo de cómo retrata al monstruo: un ser más humano, más complejo, más profundo, con inquietudes más próximas a los humanos. Una tergiversación de los papeles, donde forma y contenido no se adhieren y crean una escisión en la que Corben sabe extraer toda su potencia.

También hay curiosidades un tanto extrañas y ajenas a lo que acostumbraba a realizar el dibujante: entre ellas destaca "Gafas de Halloween", con un guion firmado por el genial Harvey Peaker. Alejado de la fantasía, la ciencia ficción y el horror, nos encontramos con una historia cotidiana, en la que Corben se aferra al visión del guionista underground, alejándose de su propio estilo, en un ejercicio camaleónico que nos hace dudar si estamos, o no, ante una obra dibujada por Corben.

Pero no todo es terrorífico en las historias que ilustra: también existe el humor. Un humor, si me permiten, un tanto cínico, un tanto oscuro, un pelín macarra pero humor al fin y al cabo: "Máscaras", una suerte de crítica feroz a los superhéroes, y, sobre todo, "Al final, la prueba definitiva", en la que una representación de una batalla de la Guerra de Secesión toma un giro fantástico y sarcástico. Aunque también tenemos relatos más decimonónicos, con ciertos ecos de Poe: "El tesoro del Belzon", de ambientación exótica en Egipto, y el fantástico "La jauría de Titus Roan", donde un autor de novelas queda encerrado en una gran mansión rodeado de una jauría que ha devorado a todos sus inquilinos a excepción de él y una lavandera.

Hay muchas más sorpresas en este recopilatorio, aunque no todas brillan a un alto nivel. No deja de ser cierto, no obstante, que deleitarse con el trazo y las figuras grotescas imaginadas por Richard Corben son buena excusa para embarcarse en las historias que nos presenta esta compilación: todos los que llegamos a quedar fascinados por la obra y el dibujo de este artista del cómic tenemos una cita ineludible con esta nueva entrega de "Grandes autores de Vértigo".

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