La editorial ECC recupera en Tomorrow Stories está publicación episódica que bajo el sello America’s Best Comics permitió a Alan Moore crear una rara avis dentro del mundo del cómic. Acostumbrado como nos tiene el irrepetible autor de Northampton a guionizar historias únicas, aquí ideó una divertidísima serie en la que distintos personajes transitaban entre el cómic de superhéroes, la cultura pulp y un humor ácido muy peculiar.

En cada parte tendremos a un protagonista con una historia corta que servirá para que Moore de rienda suelta a su imaginería, lance de paso diversas críticas sociales y sobre todo para encumbrar el trabajo de los distintos artistas que le acompañan en cada número. Y es que si por algo se caracteriza Tomorrow Stories es por la frescura que aporta el poder conjugar a un equipo creativo con gente tan variopinta como Kevin Nowlan, Rick Veitch, Melinda Gebbie o Hilary Barta entre otros encargándose del dibujo.

Los personajes y tramas que componen Tomorrow Stories están perfectamente identificados entre sí. En primer lugar tenemos a Jack B. Quick, un niño prodigio inventor que vive en el pequeño y rural Queerwater Creek y que vivirá situaciones tan inverosímiles como la creación de agujeros negros, multar a la luz por ir borracha o una rebelión de cerdos paramilitares. A lo largo de estas historias, el humor de Moore brillará especialmente aunque el resultado no sea tan sólido como en sus grandes obras de renombre y de hecho el propio personaje en sí no tenga tanto relumbrón por sí mismo. Kevin Nowlan se encarga del dibujo más detallado de todos los que componen la serie y que destaca incluso por encima del trabajo del propio Moore.

Uno de los personajes sin complejos que aparecen en Tomorrow Stories protagoniza el arco de historias con mayor carga sexual. Se trata de la justiciera Telaraña, quien reúne todos los tópicos de los cómics de vengadores urbanos: enmascarada, misteriosa, expeditiva y con cierto punto de arrogancia. Pero si por algo destaca es sin duda por el dibujo irregular y con altas dosis de erotismo de Melinda Gebbie, el cual irá mutando en ocasiones con composiciones a medio camino entre el dibujo y la fotografía, en otras como meras ilustraciones de un relato corto o bien en un homenaje a los cómics apaisados europeos del siglo XX. Una mezcla que no os dejará indiferentes pero que sirve de excusa para plasmar algunas de las tramas más irreverentes que ha creado Moore. Imperdibles los insultos y el lenguaje que usan sus personajes.

Si Telaraña aporta el distintivo de justiciera, First American y su compañera U.S. Angel representan la parodia del género del superhéroe estadounidense, donde Jim Baikie se encarga de los lápices en una historia en la que tendremos villanos a cada cual más rocambolescos enmarcando una feroz crítica a la telebasura.

Apartándose de los anteriores, las peripecias de Camisa Gris nos relatan como este vengador que hará las veces de investigador, agente y detective puede llegar allá donde la policía no puede llegar en un claro homenaje a Spirit. Rick Veitch forma tándem de nuevo con Moore tras 1963 y Supreme, esta vez con un serial en el que el humor negro tendrá una gran dosis de protagonismo y donde la violencia explícita no puede faltar siendo suavizada por un dibujo con carácter propio.

Por último se nos presenta a Salpicón Brannigan, la tinta hecha héroe o viceversa, donde el divertido dibujo de Hilary Barta se conjuga a las mil maravillas con el color aportado por Jeremy Cox en una obra que basa sus cimientos en un argumento disparatado con múltiples referencias continuas multitud de productos y obras ya sean Pokemon, Hellboy o La Cosa del Pantano.

La serie cuenta además con los típicos guiños de las publicaciones originales como un número especial de Navidad bajo el arco de First American en el que tendremos un crossover de todos los personajes que componen esta serie. ECC no ha querido faltar a la cita con una encuadernación a la altura en un formato que sirve para recoger en sus 336 páginas las 12 entregas publicadas originalmente entre 1999y 2002, y que componen esta serie ya mítica de ABC para hacer las delicias de los lectores más inconformistas.

Reseña: Tomorrow Stories (Alan Moore)


La editorial ECC recupera en Tomorrow Stories está publicación episódica que bajo el sello America’s Best Comics permitió a Alan Moore crear una rara avis dentro del mundo del cómic. Acostumbrado como nos tiene el irrepetible autor de Northampton a guionizar historias únicas, aquí ideó una divertidísima serie en la que distintos personajes transitaban entre el cómic de superhéroes, la cultura pulp y un humor ácido muy peculiar.

En cada parte tendremos a un protagonista con una historia corta que servirá para que Moore de rienda suelta a su imaginería, lance de paso diversas críticas sociales y sobre todo para encumbrar el trabajo de los distintos artistas que le acompañan en cada número. Y es que si por algo se caracteriza Tomorrow Stories es por la frescura que aporta el poder conjugar a un equipo creativo con gente tan variopinta como Kevin Nowlan, Rick Veitch, Melinda Gebbie o Hilary Barta entre otros encargándose del dibujo.

Los personajes y tramas que componen Tomorrow Stories están perfectamente identificados entre sí. En primer lugar tenemos a Jack B. Quick, un niño prodigio inventor que vive en el pequeño y rural Queerwater Creek y que vivirá situaciones tan inverosímiles como la creación de agujeros negros, multar a la luz por ir borracha o una rebelión de cerdos paramilitares. A lo largo de estas historias, el humor de Moore brillará especialmente aunque el resultado no sea tan sólido como en sus grandes obras de renombre y de hecho el propio personaje en sí no tenga tanto relumbrón por sí mismo. Kevin Nowlan se encarga del dibujo más detallado de todos los que componen la serie y que destaca incluso por encima del trabajo del propio Moore.

Uno de los personajes sin complejos que aparecen en Tomorrow Stories protagoniza el arco de historias con mayor carga sexual. Se trata de la justiciera Telaraña, quien reúne todos los tópicos de los cómics de vengadores urbanos: enmascarada, misteriosa, expeditiva y con cierto punto de arrogancia. Pero si por algo destaca es sin duda por el dibujo irregular y con altas dosis de erotismo de Melinda Gebbie, el cual irá mutando en ocasiones con composiciones a medio camino entre el dibujo y la fotografía, en otras como meras ilustraciones de un relato corto o bien en un homenaje a los cómics apaisados europeos del siglo XX. Una mezcla que no os dejará indiferentes pero que sirve de excusa para plasmar algunas de las tramas más irreverentes que ha creado Moore. Imperdibles los insultos y el lenguaje que usan sus personajes.

Si Telaraña aporta el distintivo de justiciera, First American y su compañera U.S. Angel representan la parodia del género del superhéroe estadounidense, donde Jim Baikie se encarga de los lápices en una historia en la que tendremos villanos a cada cual más rocambolescos enmarcando una feroz crítica a la telebasura.

Apartándose de los anteriores, las peripecias de Camisa Gris nos relatan como este vengador que hará las veces de investigador, agente y detective puede llegar allá donde la policía no puede llegar en un claro homenaje a Spirit. Rick Veitch forma tándem de nuevo con Moore tras 1963 y Supreme, esta vez con un serial en el que el humor negro tendrá una gran dosis de protagonismo y donde la violencia explícita no puede faltar siendo suavizada por un dibujo con carácter propio.

Por último se nos presenta a Salpicón Brannigan, la tinta hecha héroe o viceversa, donde el divertido dibujo de Hilary Barta se conjuga a las mil maravillas con el color aportado por Jeremy Cox en una obra que basa sus cimientos en un argumento disparatado con múltiples referencias continuas multitud de productos y obras ya sean Pokemon, Hellboy o La Cosa del Pantano.

La serie cuenta además con los típicos guiños de las publicaciones originales como un número especial de Navidad bajo el arco de First American en el que tendremos un crossover de todos los personajes que componen esta serie. ECC no ha querido faltar a la cita con una encuadernación a la altura en un formato que sirve para recoger en sus 336 páginas las 12 entregas publicadas originalmente entre 1999y 2002, y que componen esta serie ya mítica de ABC para hacer las delicias de los lectores más inconformistas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario