Desde que allá por 2016 se mostraran las primeras páginas de Moonshine, la expectación por el nuevo trabajo que la dupla mágica formada por Brian Azzarello y Eduardo Risso estaba a punto de culminar, crecía en términos exponenciales. No era para menos, siendo el primer trabajo del dúo para la editorial Image y tratándose además de una historia en la que se entremezclaba la licantropía con los entresijos del contrabando de alcohol durante la ley seca.

De primeras parece una mezcla extraña, pero si alguien es capaz de llevarla a buen puerto ese es sin duda el talentoso escritor de Cleveland y aquí no nos ha defraudado en absoluto. Estrenada en 2017, ahora nos llega de la mano de Planeta Cómic el libro uno que recopila los seis primeros capítulos de la obra.

Moonshine relata cómo Lou Pirlo, un aspirante a contrabandista de alcohol en los Estados Unidos de la ley seca, busca labrarse un renombre su oriunda Nueva York consiguiendo que un licorista de la Virginia profunda acceda a vender su delicioso néctar a un mafioso de la gran manzana. Lo que en un primer momento parecía un sencillo trabajo en un pueblo de paletos se convierte rápidamente en una espiral de sangre y caos causada por una bestia despiadada que es capaz de mutilar con sus garras y afilados colmillos. Es por ello que el bueno de Lou tendrá que valerse de su habilidad como escapista de situaciones funestas para lograr seguir de una pieza.

Azzarello me parece un maestro a la hora de crear y desarrollar personajes en pocas páginas y aquí vuelve a demostrarlo con la presentación de un protagonista que enseguida se desnuda emocionalmente ante el lector, mostrándonos sus temores y pensamientos más profundos en un lenguaje coloquial, así como una adicción al alcohol que le causará muchos problemas a lo largo de todo el tomo.

Sería injusto dejar fuera de la ecuación a personajes tan memorables como Hiram Holm, el fabricante de alcohol al que quieren engatusar desde la gran ciudad para surtir de botellas todos los bares clandestinos posibles, y que cabalgando entre una personalidad rural muy marcada y los secretos que parece esconder.

Los personajes femeninos de peso no podían faltar y en este número tenemos tres de importancia creciente como son Cissy, la niña que habita en el alojamiento donde se hospeda Lou; Delia, una afroamericana vive con el resto de su comunidad en la espesura del bosque repudiados por los hombres blancos del pueblo de Spine Ridge; y por último Tempest, la hija del licorero que se presenta como una atracción fatal para el protagonista.

La traducción a nuestro idioma ha logrado mantener matices como el acento paleto del pueblo donde se desarrollan los acontecimientos, o las expresiones en italiano propias de la mafia instalada en América por aquel entonces y que hacen acto de aparición en determinados momentos.

Sin duda el arte en la pluma de Azzarello no podría lucir tan bien en esta historia si no estuviera acompañado de los lápices de Risso, o quizá no serían necesarios, pero en cualquier caso tras el fastuoso trabajo de ambos en Vertigo con 100 balas, no hay mejor pareja de baile que el dibujante argentino. Que Risso ha creado un estilo propio plenamente reconocible no es un secreto y su buena mano brilla especialmente en este cómic donde tenemos muchas escenas nocturnas en las que las sombras lo inundan todo y las luces son las encargadas de dibujar a los personajes (serán brillantes ciertas viñetas como en la que le encienden un cigarro a Lou). A pesar de su estilo alejado del realismo, Risso nos conduce con destreza a través de los Apalaches para desentrañar la trama diseñada por Azzarello sin un solo instante en donde decaiga el interés por saber qué sucede realmente en este pueblecito apartado.

Completando este primer libro, la edición de Planeta Cómic incluye una galería de portadas firmadas por artistas de relumbrón como Frank Miller, Dave Johnson, Jock, Lee Bermejo, Juan Doe, Cliff Chiang y Jill Thompson. Es el broche de oro a la primera etapa del trepidante viaje que plantea Moonshine, uno de esos cómics que exige hacernos a nosotros mismos el favor de leerlo. Una auténtica joya en tapa blanda que te embriagará en la tinta de sus 152 páginas.

Reseña: Moonshine nº 01 (Brian Azzarello)


Desde que allá por 2016 se mostraran las primeras páginas de Moonshine, la expectación por el nuevo trabajo que la dupla mágica formada por Brian Azzarello y Eduardo Risso estaba a punto de culminar, crecía en términos exponenciales. No era para menos, siendo el primer trabajo del dúo para la editorial Image y tratándose además de una historia en la que se entremezclaba la licantropía con los entresijos del contrabando de alcohol durante la ley seca.

De primeras parece una mezcla extraña, pero si alguien es capaz de llevarla a buen puerto ese es sin duda el talentoso escritor de Cleveland y aquí no nos ha defraudado en absoluto. Estrenada en 2017, ahora nos llega de la mano de Planeta Cómic el libro uno que recopila los seis primeros capítulos de la obra.

Moonshine relata cómo Lou Pirlo, un aspirante a contrabandista de alcohol en los Estados Unidos de la ley seca, busca labrarse un renombre su oriunda Nueva York consiguiendo que un licorista de la Virginia profunda acceda a vender su delicioso néctar a un mafioso de la gran manzana. Lo que en un primer momento parecía un sencillo trabajo en un pueblo de paletos se convierte rápidamente en una espiral de sangre y caos causada por una bestia despiadada que es capaz de mutilar con sus garras y afilados colmillos. Es por ello que el bueno de Lou tendrá que valerse de su habilidad como escapista de situaciones funestas para lograr seguir de una pieza.

Azzarello me parece un maestro a la hora de crear y desarrollar personajes en pocas páginas y aquí vuelve a demostrarlo con la presentación de un protagonista que enseguida se desnuda emocionalmente ante el lector, mostrándonos sus temores y pensamientos más profundos en un lenguaje coloquial, así como una adicción al alcohol que le causará muchos problemas a lo largo de todo el tomo.

Sería injusto dejar fuera de la ecuación a personajes tan memorables como Hiram Holm, el fabricante de alcohol al que quieren engatusar desde la gran ciudad para surtir de botellas todos los bares clandestinos posibles, y que cabalgando entre una personalidad rural muy marcada y los secretos que parece esconder.

Los personajes femeninos de peso no podían faltar y en este número tenemos tres de importancia creciente como son Cissy, la niña que habita en el alojamiento donde se hospeda Lou; Delia, una afroamericana vive con el resto de su comunidad en la espesura del bosque repudiados por los hombres blancos del pueblo de Spine Ridge; y por último Tempest, la hija del licorero que se presenta como una atracción fatal para el protagonista.

La traducción a nuestro idioma ha logrado mantener matices como el acento paleto del pueblo donde se desarrollan los acontecimientos, o las expresiones en italiano propias de la mafia instalada en América por aquel entonces y que hacen acto de aparición en determinados momentos.

Sin duda el arte en la pluma de Azzarello no podría lucir tan bien en esta historia si no estuviera acompañado de los lápices de Risso, o quizá no serían necesarios, pero en cualquier caso tras el fastuoso trabajo de ambos en Vertigo con 100 balas, no hay mejor pareja de baile que el dibujante argentino. Que Risso ha creado un estilo propio plenamente reconocible no es un secreto y su buena mano brilla especialmente en este cómic donde tenemos muchas escenas nocturnas en las que las sombras lo inundan todo y las luces son las encargadas de dibujar a los personajes (serán brillantes ciertas viñetas como en la que le encienden un cigarro a Lou). A pesar de su estilo alejado del realismo, Risso nos conduce con destreza a través de los Apalaches para desentrañar la trama diseñada por Azzarello sin un solo instante en donde decaiga el interés por saber qué sucede realmente en este pueblecito apartado.

Completando este primer libro, la edición de Planeta Cómic incluye una galería de portadas firmadas por artistas de relumbrón como Frank Miller, Dave Johnson, Jock, Lee Bermejo, Juan Doe, Cliff Chiang y Jill Thompson. Es el broche de oro a la primera etapa del trepidante viaje que plantea Moonshine, uno de esos cómics que exige hacernos a nosotros mismos el favor de leerlo. Una auténtica joya en tapa blanda que te embriagará en la tinta de sus 152 páginas.

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