Hoy me ha dado por recordar este juegazo de PSX desarrollado por Dream Works interactive, compañía fundada por Steven Spielberg, y ahora perteneciente a EA como DICE Los Angeles.

Skullmonkeys era (es) un plataformas divertidísimo, en el que encarnábamos a Klaymen para salvar el mundo de Neverhood del villano Klogg, y su ejército de Skull Monkeys que querían construir un robot gigante.

Jugablemente no era nada fácil, de hecho las últimas fases eran bastante complicadas, y había un montón de enemigos en pantalla convirtiendo el juego más en un Run and Gun que en un plataformas puro. Además, los ataques especiales molaban un montón, recuerdo con especial cariño el de la cabeza ventosadora.

Pero donde de verdad destaca este título es en el apartado artístico, con ese aspecto de arcilla tan característico, escenarios con un montón de detalles, variedad de enemigos, y las intros… ¡qué intros! Eran como pequeñas películas, muy divertidas y muy bien hechas. Maravilloso el corto de la lata de habichuelas. ¿Y los jefazos finales?, todo un alarde de imaginación.

Y qué decir de la magnífica Banda Sonora compuesta por Terry Scott Taylor, bastante atípica, original, variada y para mí OBRA MAESTRA. Os dejo el link del temazo que sonaba en la fase bonus:

Recordando Skullmonkeys (PSX, 1998)


Hoy me ha dado por recordar este juegazo de PSX desarrollado por Dream Works interactive, compañía fundada por Steven Spielberg, y ahora perteneciente a EA como DICE Los Angeles.

Skullmonkeys era (es) un plataformas divertidísimo, en el que encarnábamos a Klaymen para salvar el mundo de Neverhood del villano Klogg, y su ejército de Skull Monkeys que querían construir un robot gigante.

Jugablemente no era nada fácil, de hecho las últimas fases eran bastante complicadas, y había un montón de enemigos en pantalla convirtiendo el juego más en un Run and Gun que en un plataformas puro. Además, los ataques especiales molaban un montón, recuerdo con especial cariño el de la cabeza ventosadora.

Pero donde de verdad destaca este título es en el apartado artístico, con ese aspecto de arcilla tan característico, escenarios con un montón de detalles, variedad de enemigos, y las intros… ¡qué intros! Eran como pequeñas películas, muy divertidas y muy bien hechas. Maravilloso el corto de la lata de habichuelas. ¿Y los jefazos finales?, todo un alarde de imaginación.

Y qué decir de la magnífica Banda Sonora compuesta por Terry Scott Taylor, bastante atípica, original, variada y para mí OBRA MAESTRA. Os dejo el link del temazo que sonaba en la fase bonus:

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