Esta semana os traemos un nuevo y variado “Reseñas de Maná“ en el que analizamos todos estos títulos: Divinity: Original Sin 2, The Messenger, Shenmue I & II HD, Guacamelee! 2, Pro Evlution Soccer 2019, Warhammer 40.000 Inquisitor Martyr, Monster Hunter Generations Ultimate, Yakuza Kiwami 2, y State of Mind. Como veis, mucho, muy bueno y para todos los gustos. Que disfrutéis.
 

¡NUEVO PROGRAMA! RDM 5x03 – Reseñas de Maná: Divinity: Original Sin 2, Shenmue I & II HD, The Messenger…


Volvemos una semana más con la Reserva al completo para tratar un tema polémico y complejo, pero que nos afectó o nos afecta a TODOS, la piratería y emulación. Eso sí, os damos permiso para descargar el programa ilegalmente, grabarlo en un CD virgen y ponerle con rotulador permanente “RDM 5x02” antes de venderlo entre los colegas del insti. Que disfrutéis.

¡NUEVO PROGRAMA! 5x02 – Piratería y emulación a debate


Arrancamos la Temporada 5 con una tertulia sobre la Gamescom 2018, empezando con un análisis del extenso gameplay de Cyberpunk 2077, hablando de España como país invitado y de los juegos patrios que se han presentado, dando un repaso a los títulos que más nos han llamado la atención, y por último cerramos con un invitado de excepción que nos dará una visión de la feria alemana desde dentro. Que disfrutéis.
 

¡NUEVO PROGRAMA! RDM 5x01 – La Gamescom de Cyberpunk 2077


Max Landis, nominado a los Eisner, guionista de películas como Chronicle o cómics como Superman: American Alien, un tipo variopinto y que como se suele decir por aquí "le pega a todos los palos", nos trae estos nueve números cargados de acción, drama, fantasía, giros de guión y mezcla de géneros que nos ha pillado con la guardia baja.

El cómic nos sitúa en el medievo donde nos encontramos a la Caballeros de Kelodia, Bertwald, Ralphus, Gulliver e Indrid, unos guerreros famosos por sus hazañas, habilidad y fuerza capaces de derrotar ellos solos a todo un ejército, son queridos y aclamados como héroes allí en Kelodia. Pero una fatídica noche todo cambiará para siempre cuando un inesperado ataque provoca un incendio en su ciudad, reduciendo todo a cenizas, provocando el caos y muchas muertes, algunas de ellas cruciales. Ya ha pasado un año de aquél acontecimiento que marcaría sus vidas para siempre, y los Caballeros viven en el exilio o el anonimato recordando tiempos mejores. Un buen día, un joven les visita ya que requiere de su ayuda, necesita a aquellos míticos combatientes para librar a la ciudad de Green Valley de un mago y sus dragones. Pero como bien sabéis, ni los magos ni los dragones existen, con lo cual, o eso piensan ellos. No es el primer elemento fantástico que encontramos, ni el último, pero no queremos desvelar nada relacionado con ello, aunque hay más pistas al respecto de lo que parece, sin ir más lejos en la portada del cómic (guiño guiño).

Hasta aquí tenemos una presentación de los personajes realmente espectacular, ya conocemos sus puntos fuertes, débiles, y seguro que hemos empatizado con ellos, e incluso elegido a nuestro favorito. Tenemos al noble que se debate entre la vida en el anonimato, el retiro del guerrero, o la sangre y lo adicto que resulta el campo de batalla. Tenemos al grandote bonachón, al macarra guerrillero, son estereotipos que funcionan muy bien, y desde luego en este cómic suponen el pilar fundamental de la obra, ya que es un cómic de personajes, y la historia se supedita a ellos, pese a que vamos a encontrarnos con todo menos con lo que nos esperamos. Hay giros de guión, y no uno si no varios, y muy grandes. Y no sólo eso, ya que tenemos mezcla de géneros, que por cierto funciona a las mil maravillas, pero de nuevo siento no poder contar nada al respecto, ya que sería una pena para los que no hayáis leído aún este excelente cómic.

Quedaos con esto, Green Valley es una historia de Caballeros Medievales que tendrán que superar las adversidades, algunas más livianas y otras mucho más duras y personales con el objetivo de seguir adelante siempre.

Ya os he hablado del guionista, pero el dibujo de Giuseppe Camuncoli me ha gustado sobremanera, pese a que no conocía al dibujante (o eso creo). Es limpio, no se complica, y hasta tiene un toque noventero que a mí personalmente me encanta.

En definitiva, Green Valley es una de las sorpresas del año bajo mi punto de vista y un cómic que no debéis perderos. Nos lo trae la Editorial Planeta Cómic, y consta de 224 páginas a todo color con tapa dura.

Reseña: Green Valley (Max Landis)


ECC tiene en su catálogo dedicado al manga un grandes obras pertenecientes adscritos al género histórico. Aquí, en el Blog de Reserva de Maná ya hemos hablado de muchas de ellas, en especial de las creadas por los maestros Kazuo Koike y Gôseki Kojima: Shingen Takeda, el tigre de Kai; Llegó la primavera; Hanzô, el camino del asesino... Un género prolijo en esta editorial que viene a acrecentarse con otra obra notable: esta vez el mangaka es Hiroshi Hirata, un autor no especialmente difundido en España pero que estoy seguro de que a partir de ahora, y gracias a la publicación de la obra que hoy nos ocupa, va a comenzar a ser más demandado: no en vano estamos ante una de las figuras esenciales en el desarrollo del gekiga. Y es que Kuroda y las 36 estrategias es un manga que se consagra de manera excelente al género histórico.

Esta vez nos toca viajar a una de las épocas más convulsas de la historia de Japón: al período Sengoku. Una época repleta de graves crisis sociales y económicas causadas por las constantes guerras internas entre diferentes clanes provocada por la caída del shogunato Ashikaga y que ser vería resuelta gracias a las acciones de los archiconocidos Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu: los creadores de un nuevos orden social, económico y territorial. Debido a las constantes crisis de esta época, la familia Kuroda ha perdido poder y prestigio entre el pueblo y la nobleza: seguiremos los pasos de Kanbee, un de los jóvenes señores de esta familia que ha de recuperar todo lo perdido para volver a construir los cimientos de la prosperidad de la familia Kuroda. No estará solo en su empeño, pues tanto el cariño y la fama de su abuelo Shigetaka así como las conocidas como 36 estrategias, un libro de estrategia militar que puede extrapolarse a la vida cotidiana, harán que tenga un punto de apoyo en su ardua tarea.

Una de las virtudes de este manga es cómo se ha dibujado la personalidad de su protagonista, Kanbee: un joven egocéntrico y sin escrúpulos que será capaz de tomar decisiones y medidas muy cuestionables para proteger a su familia. Un personaje antipático que, como cabe esperar, irá cambiando a lo largo de las páginas y al que las decisiones tomadas le pesarán con el paso del tiempo y la toma conciencia de las consecuencias que acarrean, a nivel ético y moral, ciertos actos. Kanbee está dotado de mucha profundidad y, aunque sus actos en ciertos momentos nos repugnen y algunos de sus planes no salgan tan bien como cabía esperar, la verdad es que acaba resultando un personaje atrayente.

Por otro lado, la ambientación es magnífica, y esto es algo esencial en un manga histórico: se nota un trabajo de documentación profundo y profuso. Y esto es importante porque el contexto histórico tiene su importancia en este manga: tanto las crisis continúas de la época Sengoku como la aparición de los misioneros cristianos portugueses y la incidencia inicial del cristianismo en Kioto son utilizados para profundizar en la psicología de Kanbee. Kanbee, un personaje lleno de dudas y temores, es un fiel reflejo de una épocas repleta de crisis y cambios.

Si a todo esto le añadimos un dibujo excelente, realista y con profusión de detalles: personajes perfectamente dibujados y una presencia de los escenarios, de los paisajes, absolutamente apabullante. El nivel de dibujo, su dinamismo, su potencia, la violencia soterrada que se esconde tras algunas viñetas, son de excelentes. Sin duda, una obra poderosa a nivel visual que hará las delicias de aquellos que nos enamoramos de esos dibujos llenos de detalles que demuestran el nivel de conocimiento de dicha época histórica.

Por lo demás, a todos aquellos que nos encandilan los mangas históricos estamos ante una obra que no debemos dejar escapar: un argumento poderoso, unos personajes complejos, un dibujo excelentes y un período histórico interesantísimo cumplen con todos los ingredientes necesarios para mantenernos sujetos a sus páginas durante horas. Un viaje a una época y lugar del que no querremos salir.

Reseña: Kuroda y las 36 estrategias (Hiroshi Hirata)


Cuando era más joven, los domingos, en el Mercado de San Antonio, mi hermano se dedicaba a rebuscar, entre las incontables pilas de cómics allí expuesta, números de los míticos cómics Zona 84, Cimoc, Creepy... Recuerdo mirar esas publicaciones con una mezcla de fascinación, temor y cierto desagrado, pues sus dibujos, para un joven que rondaba los 10-12 años, eran cuanto menos tenebrosos. Aún así, era imposible apartar la mirada de ellos: sus historias, sus dibujos, su tono adulto... Todo era nuevo para mí. Entre los muchos autores que poblaban esas publicaciones, había uno que siempre me atraía más que el resto: Richard Corben ya era un nombre que aprendí de pequeño y que jamás he podido desligar de aquellos años entre mercadillos e historietas de terror. Por eso, era imposible que no pasara por mis manos el especial dedicado a Richard Corben dentro de la línea "Grandes autores de Vértigo", que nos trae ECC Edciones.

Una recopilación de 18 historias cortas, dibujadas todas ellas, claro está, por el maestro de la fantasía y el terror. Un maestro que retrataba el mundo a partir de sus personajes, de sus rostros deformes, desproporcionados: los seres que dibujaba eran el reflejo fiel del horror, de la magnitud de la tragedia que trataba de escenificar. Seres voluptuosos, de formas redondeadas y grotescas, de miradas desquiciadas y aterradas: personajes a los que la tragedia (pasada o futura, poco importa) da forma y entidad. El horror y la fantasía se dan la mano en el dibujo de Corben, en los humanos que dibuja, en los monstruos que inventa.

Entre otras muchas virtudes, Richard Corben era un dibujante que sabía dar formar a relatos próximos a la imaginería propia de H. P. Lovecraft: buena muestra de ellos son algunos relatos iniciales de esta recopilación como "El superviviente" y "Sonrisa asesina", sobre todo el primero de ellos: dar forma a invenciones arquitectónicas de aspiración lovecraftiana no es tarea sencilla y, sin embargo, él lo hace con desparpajo y un profundo conocimiento del material con el que trabaja. Aunque si hay un trabajo que destaca en este conjunto son aquellos dedicados a la Cosa del Pantano: las dos partes de "Eslabones perdidos" y "Pequeño fugitivo" son una muestra exquisita de cómo Corben dibujaba a personajes enajenados, alienados de su entorno, con ensoñaciones de poder... y sobre todo de cómo retrata al monstruo: un ser más humano, más complejo, más profundo, con inquietudes más próximas a los humanos. Una tergiversación de los papeles, donde forma y contenido no se adhieren y crean una escisión en la que Corben sabe extraer toda su potencia.

También hay curiosidades un tanto extrañas y ajenas a lo que acostumbraba a realizar el dibujante: entre ellas destaca "Gafas de Halloween", con un guion firmado por el genial Harvey Peaker. Alejado de la fantasía, la ciencia ficción y el horror, nos encontramos con una historia cotidiana, en la que Corben se aferra al visión del guionista underground, alejándose de su propio estilo, en un ejercicio camaleónico que nos hace dudar si estamos, o no, ante una obra dibujada por Corben.

Pero no todo es terrorífico en las historias que ilustra: también existe el humor. Un humor, si me permiten, un tanto cínico, un tanto oscuro, un pelín macarra pero humor al fin y al cabo: "Máscaras", una suerte de crítica feroz a los superhéroes, y, sobre todo, "Al final, la prueba definitiva", en la que una representación de una batalla de la Guerra de Secesión toma un giro fantástico y sarcástico. Aunque también tenemos relatos más decimonónicos, con ciertos ecos de Poe: "El tesoro del Belzon", de ambientación exótica en Egipto, y el fantástico "La jauría de Titus Roan", donde un autor de novelas queda encerrado en una gran mansión rodeado de una jauría que ha devorado a todos sus inquilinos a excepción de él y una lavandera.

Hay muchas más sorpresas en este recopilatorio, aunque no todas brillan a un alto nivel. No deja de ser cierto, no obstante, que deleitarse con el trazo y las figuras grotescas imaginadas por Richard Corben son buena excusa para embarcarse en las historias que nos presenta esta compilación: todos los que llegamos a quedar fascinados por la obra y el dibujo de este artista del cómic tenemos una cita ineludible con esta nueva entrega de "Grandes autores de Vértigo".

Reseña: Grandes autores de Vértigo (Richard Corben)


El señor Jean es un tipo normal y corriente que lo único que lo podría diferenciar de ti o de mí es que se trata del autor de 'La mesa de ébano', un éxito literario que lo ha catapultado al reconocimiento nacional. Por lo demás, Jean se mueve por la vida como nosotros, con sus temores e ilusiones, sus muchas dudas y escasas certezas, sus amoríos y sus desventuras: bien podríamos girar la esquina y encontrarnos con él. Este es, sin duda, uno de los muchos aciertos de Dupuy y Berberian: un personaje real, casi de carne y hueso, con el que compartimos muchas de sus inquietudes; un personaje al que vemos crecer y evolucionar a lo largo de los años, con sus altibajos.

Jean vio la luz el año 1991 y, durante 14 años, sus lectores han estado devorando cada nueva historieta que ha nacido de las cabezas y plumas de sus dos autores, quienes comparten tanto las tareas de guion como las de dibujo. Una simbiosis que nos deparó, hasta el año 2005, toda una serie de aventuras emocionales en las que el universo de Jean se iba expandiendo, acrecentando, gracias a una serie de personajes secundarios que dotaban de más viveza y colorido la realidad del protagonista: Félix, Clément, Jacques... Una obra que fue creciendo a lo largo de los años y que recibió dos sonoros premios en tierras francesas: el Alph'Art en 1999 y el Gran Premio en 2008, ambos galardones entregados por el prestigioso Festival Internacional de Angoulème.

Si por casualidad, o por algún cataclismo inexplicable, no habéis podido leer ninguna de sus muchas historietas, ECC ha publicado un integral que es imprescindible tanto para aquellos que no conozcan esta magnífica obra como para aquellos que, simplemente, amen el cómic. Este enorme integral, en todos los sentidos, recopila, en sus más de 500 páginas, los siete álbumes que componen la historia personal, social y sentimental de Jean, junto con el especial La teoría de los solteros. Ocho álbumes, pues, que os harán descubrir a un autor parisino que, al inicio de esta obra, se nos muestra como un Don Juan, incapaz de alcanzar la estabilidad, pero que a lo largo de sus páginas y de los volúmenes compilados veremos cómo va cambiando con el paso del tiempo. Un retrato humano, veraz y, sobre todo, acompañado, como decía, de una serie de intrahistorias que sazonan el día a día de Jean: su relación de amor-odio con la portera de su edificio; la tambaleante vida personal y sentimental (¡ah! y laboral) de Félix; el incesante ligoteo de Clément; dos vagabundos que recorren las calles de París buscando un lugar para descansar... Todo un mosaico de pequeñas historias que nos muestran que cualquier historia personal, íntima, está compuesta de trazos de otros relatos, de esbozos que se cuelan tras el retrato principal.

Pero que nadie se piense que estamos ante una historia seria: contiene pinceladas de humor muy bien medidos, que ayudan a distender y a relajar las tensiones del día a día de los personajes con situaciones inverosímiles pero que dotan de variedad y diversión a un texto realista y costumbrista. Pero atención, porque también se cuelan, de manera inteligente, ciertos elementos del realismo mágico: algunos muertos están muy vivos en la mente de Jean y harán acto de presencia en su día a día. Y, por supuesto, en una versión que nos recuerda un tanto a los míticos personajes encarnados por Woody Allen, su propia psique, sobre todo a través de sus constantes sueños, nos harán vislumbrar a un personaje compuesto de muchas capas, que trata de vestir la realidad con sus fantasías y sueños.

Por todo ello, El señor Jean es un cómic imprescindible para todos aquellos que gusten de los retratos costumbristas, bien condimentados con ingredientes oníricos, mágicos y humorísticos, con un personaje atrayente y, ante todo, con un desarrollo muy bien trazado: veremos su evolución a lo largo de los años en los que transcurre el relato y, muy probablemente, cuando terminemos volveremos la vista atrás para ver de dónde partimos y dónde hemos acabado. Un viaje por la vida de Jean en el que, como todo gran trayecto, lo importante no es la meta, sino el camino recorrido. Y con Jean vamos a caminar muy bien acompañados.

Reseña: El señor Jean Integral (Dupuy y Berberian)