ECC tiene en su catálogo dedicado al manga un grandes obras pertenecientes adscritos al género histórico. Aquí, en el Blog de Reserva de Maná ya hemos hablado de muchas de ellas, en especial de las creadas por los maestros Kazuo Koike y Gôseki Kojima: Shingen Takeda, el tigre de Kai; Llegó la primavera; Hanzô, el camino del asesino... Un género prolijo en esta editorial que viene a acrecentarse con otra obra notable: esta vez el mangaka es Hiroshi Hirata, un autor no especialmente difundido en España pero que estoy seguro de que a partir de ahora, y gracias a la publicación de la obra que hoy nos ocupa, va a comenzar a ser más demandado: no en vano estamos ante una de las figuras esenciales en el desarrollo del gekiga. Y es que Kuroda y las 36 estrategias es un manga que se consagra de manera excelente al género histórico.

Esta vez nos toca viajar a una de las épocas más convulsas de la historia de Japón: al período Sengoku. Una época repleta de graves crisis sociales y económicas causadas por las constantes guerras internas entre diferentes clanes provocada por la caída del shogunato Ashikaga y que ser vería resuelta gracias a las acciones de los archiconocidos Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu: los creadores de un nuevos orden social, económico y territorial. Debido a las constantes crisis de esta época, la familia Kuroda ha perdido poder y prestigio entre el pueblo y la nobleza: seguiremos los pasos de Kanbee, un de los jóvenes señores de esta familia que ha de recuperar todo lo perdido para volver a construir los cimientos de la prosperidad de la familia Kuroda. No estará solo en su empeño, pues tanto el cariño y la fama de su abuelo Shigetaka así como las conocidas como 36 estrategias, un libro de estrategia militar que puede extrapolarse a la vida cotidiana, harán que tenga un punto de apoyo en su ardua tarea.

Una de las virtudes de este manga es cómo se ha dibujado la personalidad de su protagonista, Kanbee: un joven egocéntrico y sin escrúpulos que será capaz de tomar decisiones y medidas muy cuestionables para proteger a su familia. Un personaje antipático que, como cabe esperar, irá cambiando a lo largo de las páginas y al que las decisiones tomadas le pesarán con el paso del tiempo y la toma conciencia de las consecuencias que acarrean, a nivel ético y moral, ciertos actos. Kanbee está dotado de mucha profundidad y, aunque sus actos en ciertos momentos nos repugnen y algunos de sus planes no salgan tan bien como cabía esperar, la verdad es que acaba resultando un personaje atrayente.

Por otro lado, la ambientación es magnífica, y esto es algo esencial en un manga histórico: se nota un trabajo de documentación profundo y profuso. Y esto es importante porque el contexto histórico tiene su importancia en este manga: tanto las crisis continúas de la época Sengoku como la aparición de los misioneros cristianos portugueses y la incidencia inicial del cristianismo en Kioto son utilizados para profundizar en la psicología de Kanbee. Kanbee, un personaje lleno de dudas y temores, es un fiel reflejo de una épocas repleta de crisis y cambios.

Si a todo esto le añadimos un dibujo excelente, realista y con profusión de detalles: personajes perfectamente dibujados y una presencia de los escenarios, de los paisajes, absolutamente apabullante. El nivel de dibujo, su dinamismo, su potencia, la violencia soterrada que se esconde tras algunas viñetas, son de excelentes. Sin duda, una obra poderosa a nivel visual que hará las delicias de aquellos que nos enamoramos de esos dibujos llenos de detalles que demuestran el nivel de conocimiento de dicha época histórica.

Por lo demás, a todos aquellos que nos encandilan los mangas históricos estamos ante una obra que no debemos dejar escapar: un argumento poderoso, unos personajes complejos, un dibujo excelentes y un período histórico interesantísimo cumplen con todos los ingredientes necesarios para mantenernos sujetos a sus páginas durante horas. Un viaje a una época y lugar del que no querremos salir.

Reseña: Kuroda y las 36 estrategias (Hiroshi Hirata)


Cuando era más joven, los domingos, en el Mercado de San Antonio, mi hermano se dedicaba a rebuscar, entre las incontables pilas de cómics allí expuesta, números de los míticos cómics Zona 84, Cimoc, Creepy... Recuerdo mirar esas publicaciones con una mezcla de fascinación, temor y cierto desagrado, pues sus dibujos, para un joven que rondaba los 10-12 años, eran cuanto menos tenebrosos. Aún así, era imposible apartar la mirada de ellos: sus historias, sus dibujos, su tono adulto... Todo era nuevo para mí. Entre los muchos autores que poblaban esas publicaciones, había uno que siempre me atraía más que el resto: Richard Corben ya era un nombre que aprendí de pequeño y que jamás he podido desligar de aquellos años entre mercadillos e historietas de terror. Por eso, era imposible que no pasara por mis manos el especial dedicado a Richard Corben dentro de la línea "Grandes autores de Vértigo", que nos trae ECC Edciones.

Una recopilación de 18 historias cortas, dibujadas todas ellas, claro está, por el maestro de la fantasía y el terror. Un maestro que retrataba el mundo a partir de sus personajes, de sus rostros deformes, desproporcionados: los seres que dibujaba eran el reflejo fiel del horror, de la magnitud de la tragedia que trataba de escenificar. Seres voluptuosos, de formas redondeadas y grotescas, de miradas desquiciadas y aterradas: personajes a los que la tragedia (pasada o futura, poco importa) da forma y entidad. El horror y la fantasía se dan la mano en el dibujo de Corben, en los humanos que dibuja, en los monstruos que inventa.

Entre otras muchas virtudes, Richard Corben era un dibujante que sabía dar formar a relatos próximos a la imaginería propia de H. P. Lovecraft: buena muestra de ellos son algunos relatos iniciales de esta recopilación como "El superviviente" y "Sonrisa asesina", sobre todo el primero de ellos: dar forma a invenciones arquitectónicas de aspiración lovecraftiana no es tarea sencilla y, sin embargo, él lo hace con desparpajo y un profundo conocimiento del material con el que trabaja. Aunque si hay un trabajo que destaca en este conjunto son aquellos dedicados a la Cosa del Pantano: las dos partes de "Eslabones perdidos" y "Pequeño fugitivo" son una muestra exquisita de cómo Corben dibujaba a personajes enajenados, alienados de su entorno, con ensoñaciones de poder... y sobre todo de cómo retrata al monstruo: un ser más humano, más complejo, más profundo, con inquietudes más próximas a los humanos. Una tergiversación de los papeles, donde forma y contenido no se adhieren y crean una escisión en la que Corben sabe extraer toda su potencia.

También hay curiosidades un tanto extrañas y ajenas a lo que acostumbraba a realizar el dibujante: entre ellas destaca "Gafas de Halloween", con un guion firmado por el genial Harvey Peaker. Alejado de la fantasía, la ciencia ficción y el horror, nos encontramos con una historia cotidiana, en la que Corben se aferra al visión del guionista underground, alejándose de su propio estilo, en un ejercicio camaleónico que nos hace dudar si estamos, o no, ante una obra dibujada por Corben.

Pero no todo es terrorífico en las historias que ilustra: también existe el humor. Un humor, si me permiten, un tanto cínico, un tanto oscuro, un pelín macarra pero humor al fin y al cabo: "Máscaras", una suerte de crítica feroz a los superhéroes, y, sobre todo, "Al final, la prueba definitiva", en la que una representación de una batalla de la Guerra de Secesión toma un giro fantástico y sarcástico. Aunque también tenemos relatos más decimonónicos, con ciertos ecos de Poe: "El tesoro del Belzon", de ambientación exótica en Egipto, y el fantástico "La jauría de Titus Roan", donde un autor de novelas queda encerrado en una gran mansión rodeado de una jauría que ha devorado a todos sus inquilinos a excepción de él y una lavandera.

Hay muchas más sorpresas en este recopilatorio, aunque no todas brillan a un alto nivel. No deja de ser cierto, no obstante, que deleitarse con el trazo y las figuras grotescas imaginadas por Richard Corben son buena excusa para embarcarse en las historias que nos presenta esta compilación: todos los que llegamos a quedar fascinados por la obra y el dibujo de este artista del cómic tenemos una cita ineludible con esta nueva entrega de "Grandes autores de Vértigo".

Reseña: Grandes autores de Vértigo (Richard Corben)


El señor Jean es un tipo normal y corriente que lo único que lo podría diferenciar de ti o de mí es que se trata del autor de 'La mesa de ébano', un éxito literario que lo ha catapultado al reconocimiento nacional. Por lo demás, Jean se mueve por la vida como nosotros, con sus temores e ilusiones, sus muchas dudas y escasas certezas, sus amoríos y sus desventuras: bien podríamos girar la esquina y encontrarnos con él. Este es, sin duda, uno de los muchos aciertos de Dupuy y Berberian: un personaje real, casi de carne y hueso, con el que compartimos muchas de sus inquietudes; un personaje al que vemos crecer y evolucionar a lo largo de los años, con sus altibajos.

Jean vio la luz el año 1991 y, durante 14 años, sus lectores han estado devorando cada nueva historieta que ha nacido de las cabezas y plumas de sus dos autores, quienes comparten tanto las tareas de guion como las de dibujo. Una simbiosis que nos deparó, hasta el año 2005, toda una serie de aventuras emocionales en las que el universo de Jean se iba expandiendo, acrecentando, gracias a una serie de personajes secundarios que dotaban de más viveza y colorido la realidad del protagonista: Félix, Clément, Jacques... Una obra que fue creciendo a lo largo de los años y que recibió dos sonoros premios en tierras francesas: el Alph'Art en 1999 y el Gran Premio en 2008, ambos galardones entregados por el prestigioso Festival Internacional de Angoulème.

Si por casualidad, o por algún cataclismo inexplicable, no habéis podido leer ninguna de sus muchas historietas, ECC ha publicado un integral que es imprescindible tanto para aquellos que no conozcan esta magnífica obra como para aquellos que, simplemente, amen el cómic. Este enorme integral, en todos los sentidos, recopila, en sus más de 500 páginas, los siete álbumes que componen la historia personal, social y sentimental de Jean, junto con el especial La teoría de los solteros. Ocho álbumes, pues, que os harán descubrir a un autor parisino que, al inicio de esta obra, se nos muestra como un Don Juan, incapaz de alcanzar la estabilidad, pero que a lo largo de sus páginas y de los volúmenes compilados veremos cómo va cambiando con el paso del tiempo. Un retrato humano, veraz y, sobre todo, acompañado, como decía, de una serie de intrahistorias que sazonan el día a día de Jean: su relación de amor-odio con la portera de su edificio; la tambaleante vida personal y sentimental (¡ah! y laboral) de Félix; el incesante ligoteo de Clément; dos vagabundos que recorren las calles de París buscando un lugar para descansar... Todo un mosaico de pequeñas historias que nos muestran que cualquier historia personal, íntima, está compuesta de trazos de otros relatos, de esbozos que se cuelan tras el retrato principal.

Pero que nadie se piense que estamos ante una historia seria: contiene pinceladas de humor muy bien medidos, que ayudan a distender y a relajar las tensiones del día a día de los personajes con situaciones inverosímiles pero que dotan de variedad y diversión a un texto realista y costumbrista. Pero atención, porque también se cuelan, de manera inteligente, ciertos elementos del realismo mágico: algunos muertos están muy vivos en la mente de Jean y harán acto de presencia en su día a día. Y, por supuesto, en una versión que nos recuerda un tanto a los míticos personajes encarnados por Woody Allen, su propia psique, sobre todo a través de sus constantes sueños, nos harán vislumbrar a un personaje compuesto de muchas capas, que trata de vestir la realidad con sus fantasías y sueños.

Por todo ello, El señor Jean es un cómic imprescindible para todos aquellos que gusten de los retratos costumbristas, bien condimentados con ingredientes oníricos, mágicos y humorísticos, con un personaje atrayente y, ante todo, con un desarrollo muy bien trazado: veremos su evolución a lo largo de los años en los que transcurre el relato y, muy probablemente, cuando terminemos volveremos la vista atrás para ver de dónde partimos y dónde hemos acabado. Un viaje por la vida de Jean en el que, como todo gran trayecto, lo importante no es la meta, sino el camino recorrido. Y con Jean vamos a caminar muy bien acompañados.

Reseña: El señor Jean Integral (Dupuy y Berberian)


¡NUEVO PROGRAMA! Y último de esta temporada 4, en el que reseñamos un montón de juegos: Mario Tennis Aces, Dragon's Crown Pro, Pillars of Eternity 2: Deadfire, Street Fighter 30th Anniversary Collection, Dillon's Dead-Heat Breakers, Detroit: Become Human, Yakuza 6: The Song of Life, Prey: Mooncrash, Aragami: Nightfall, Splatoon 2: Octo Expansion, y PayDay 2. Que disfrutéis.

¡NUEVO PROGRAMA! RDM 4x46 – Final de Temporada 4: Reseñas de Maná


Con Shun Umezawa entramos en el terreno de las arenas movedizas, de lo inestable, lo desagradable. En sus relatos estalla los límites de la realidad, los ensancha para mostrarnos el desequilibrio reinante, la alienación, la soledad y a los extremos que hemos de llegar para llenar ese vacío que se sitúa en el centro de cada uno. Y todo ello a través de un proceso de extrañamiento en el que la realidad va perdiendo consistencia y se va amoldando al desequilibrio de sus personajes, unos personajes en constante fuga, una huida hacia ninguna parte.

Queda claro, pues, que este manga no es una lectura fácil, pero sí muy estimulante y provocativa. Vamos, un bofetón para que espabilemos, para que despertemos. Este primer volumen incluye 5 relatos (el último dividido en dos partes), todos ellos centrados sobre la figura del outsider, de aquellas personas incapaces de encajar en su entorno. Quizás la más emblemática, y la que tiene ciertos ecos en algunas otras narraciones, sea Rondó pop: centrado en el mundo del J-Pop, Umezawa realiza un retrato coral de personas que, por un motivo u otro, se han alejado de su entorno y que únicamente les une la música y letra de Sentimental Hypocrite, un grupo amado por unos pocos y detestado por muchos. Sus composiciones desembocarán en una espiral de violencia y esperanza. Posiblemente la narración más desasosegante del conjunto y que bien hubiera podido ocupar todo el volumen por lo interesante de sus personajes y por la propuesta estructural.

Pero la obra no se abre con este relato: Del alba del mar a mediodía es una buena muestra de las propuestas que nos encontraremos. Protagonizado por Mai Kudô, una joven que fue secuestrada por un pervertido, y Ujiie, un joven que es víctima de acoso escolar, pero a su vez es, también, acosador; protagonizado, como decía, por estos dos jóvenes, el relato adquiere tonos oscuros para mostrarnos una sociedad en la que ambos protagonistas no tiene lugar, pero que lucharán para hacerse un hueco en él. Sin amoldarse, esculpiendo en la realidad su propio hogar.

Sobredosis y Alguien voló sobre el nido del instituto son, probablemente, los mangas menos inspirados del recopilatorio, pero aún así mantienen un nivel alto. El primero de ello nos pone en la piel de un mafioso que padece enanismo, con un carácter áspero, pero que, pese a ser rechazados por todos por su físico, esconde tras dura templanza la humanidad que le falta a su entorno. El segundo relato, con un pequeño toque de humor, nos relata el enamoramiento frustrado de su protagonista, un joven estudiante cuyo objeto de amor tiene una relación con su profesor. Un tema complejo y que precisaba de mayor desarrollo: sobre todo por parte del profesor, una figura ambigua y compleja que hubiera ganado mayor consistencia con más páginas y presencia.

Finalmente, el relato que cierra este conjunto, el más polémico y el que mayor desasosiego provoca: How to go. El protagonista, un redactor de una publicación erótica, de poco más de treinta años, casado y a punto de ser padre decide fugarse con un joven al que acaba de conocer tras cometer un delito. Ambos mantienen una relación sexual y delictiva que les lleva hasta el límite en una resolución tan inesperada como delirante. Umezawa cierra este primer volumen con un relato incómodo y angustioso, cuyas implicaciones morales llevarán al límite a su protagonista y a sus lectores.

Cierra, pues, con un broche de oro esta primera entrega de una seria de relatos cortos que, como os decía, quizás no sea para todos los públicos, pues lo temas tratados son peliagudos y complejos y el tono con que los relatas es claramente oscuro y apesadumbrado, pero os aseguro que para todos aquellos que quieran leer una obra valiente y con ideas y desarrollos desasosegantes, este es su manga.

ECC nos trae esta publicación en formato rústica de 256 páginas en blanco y negro, disponible a un precio de 9,95€

Reseña: Con uno y noventa y nueve (Shun Umezawa)


Desde que el joven caballero Jedi Obi Wan Kenobi cortara en dos a Darth Maul en Naboo para vengar a su maestro caído en combate, muchos fans de Star Wars alzaron a los altares a este villano convirtiéndolo en uno de los nuevos iconos de la franquicia. A pesar de que Lucas no supo aprovechar mejor a este personaje en la primera película de la trilogía de precuelas, la serie de animación Clone Wars se encargó de recuperarle para el canon dándole la oportunidad de retomar un papel mucho más protagonista.

Ahora que su figura está más de actualidad que nunca, este libro recoge íntegramente los números del 1 al 5 de la grapa completa de Darth Maul, un cómic que tiene a este carismático zabrak como absoluto protagonista. La colección se suma con éxito a otras similares que ya hemos traído a Reserva de Maná, y es que aunque no nos cuenta una historia de orígenes, sí que nos ayuda a comprender mucho mejor porque Maul odiaba tanto a los Jedi.

Planeta Cómic mantiene su línea editorial con la publicación de este recopilatorio y recluta a nombres de contrastado buen hacer como el dibujante Luke Ross y el guionista Cullen Bunn. Darth Maul nos sitúa en los tiempos previos a los sucesos acontecidos en La Amenaza Fantasma, siendo Maul un aprendiz de Sidious impaciente por llegar a cabo la venganza Sith contra la orden Jedi. Por tanto no veremos la infancia ni el origen del personaje salvo en algún flashback puntual, centrando toda la acción en su presente inmediato.

El guión escrito por Bunn nos plantea una historia en la que Maul, entrenando por su cuenta para dar rienda suelta a la ira y el odio que tiene en su interior, da con la noticia de una subasta donde el objeto más preciado es una aprendiz de padawan que ha sido capturada. Actuando por su cuenta a espaldas de Darth Sidious, Maul recluta a la banda de Cad Bane, el cazarrecompensas más famoso de las Guerras Clon, quien junto a miembros ilustres de su equipo como Aurra Sing y Vorhdeilo, unirán fuerzas con el sith para llevar a cabo esta empresa obteniendo suculentos beneficios. Lo mejor es que no se limitarán a ser meras comparsas si no que guardan un papel capital en la trama y llevan a cabo lo que mejor saben hacer.

Una de las preocupaciones que tenía antes de leer el cómic era saber si en algún momento se corría el riesgo de banalizar al personaje o desvirtuarlo sacándolo de su papel de villano, pero nada más lejos. El guionista estadounidense, con una larga trayectoria creando historias para sellos como Marvel, DC o Dark Horse, ha logrado condensar en cinco números una trama que crece en intensidad mientras conocemos a través de pensamientos y reflexiones, mucho mejor los motivos de un reconocible Maul para sentirse ansioso por llevar a cabo su misión, mientras que ayuda de manera indirecta a cimentar más el personaje de Sidious como gran villano de la franquicia.

Ya hemos comentado que personajes de Clone Wars (o la propia Aurra presente en el Episodio I) hacen su aparición para dar más consistencia a una trama muy bien delimitada, pero son también los pequeños detalles los que ayudan a conectar a nuevos lectores que hayan conocido la saga recientemente. Así pues, veremos a Darth Maul enfrentarse a los temibles rathtars que ya sembraron el caos a bordo del carguero que tripulaban Han Solo y Chewbacca en El Despertar de la Fuerza. Pero no será la única referencia directa ya que en la subasta veremos recuperado el diseño usado para el oficial Zuvio, un personaje que fue cercenado por J.J. Abrams en el montaje final del episodio VII.

Los lápices de Ross no desentonan en ningún momento, creando un dibujo que guarda un gran equilibrio entre la calidad y el detalle, sin alardes en fondos o grandes planos pero con un resultado soberbio en el acabado de personajes, sobre todo en primeros planos. El color de Nolan Woodard, destacando sobre todo en los momentos claves del cómic, es el ayudante de cámara de Ross idóneo para ponerle el lazo a un precioso envoltorio con el que se nos ofrece un producto que hace honor a la marca Star Wars.

El tomo recopilatorio en tapa dura de 128 páginas cuenta con un acabado a la altura de lo que Planeta Cómic nos tiene acostumbrado. A modo de huevo de pascua tenemos intercalada la historia “problemas con el androide sonda”, un pequeño cómic sin diálogos creado por Chris Eliopoulos y Jordie Bellaire que con un dibujo muy sencillo nos narra la pequeña historia de compañerismo que le ocurre a uno de los androides sonda que Darth Maul usa en Tatooine para localizar a Qui-Gon y Obi Wan. Y por si fuera poco se cierra la encuadernación con una entrevista a Cullen Bunn publicada en la web de Star Wars, además de la tradicional galería de cubiertas alternativas creadas para las cinco grapas publicadas.

Reseña: Star Wars Darth Maul tomo recopilatorio (Cullen Bunn)


[ATENCIÓN: SPOILERS DE LA TRAMA]

En este tomo seguimos en el palacio de Baba La Vidente, en el que se está llevando a cabo el combate entre La Momia y Yamcha, que acaba con victoria (cómo no) para el esbirro de Baba, que finalmente es derrotado por Son Goku sin demasiadas complicaciones. El siguiente enfrentamiento será contra un enemigo que siempre me ha gustado muchísimo pese a ser un secundario de medio pelo, pero su diseño clásico y el hecho de ser un vampiro siempre me ha parecido brutal. Hablo obviamente del mítico Akkuman, que también es vencido al no poder hacer nada contra nuestro querido Goku.

Sólo queda un enemigo, un misterioso anciano enmascarado con una aureola sobre su cabeza. A Goku le resulta familiar su olor, al Maestro Mutenroy le suena su forma de moverse, de actuar, sus técnicas, y todo cobra sentido cuando este peculiar enemigo ejecuta un Kame Hame Ha. Por suerte Goku lo esquiva y le devuelve la jugada, pero este anciano también conoce el punto débil de Son Goku, la cola... Por sorpresa para todos mientras Goku es zarandeado de un lado a otro su cola se desprende, no sucediéndole nada más allá de perder su punto débil. Al darse cuenta de esto el anciano se rinde, y finalmente se revela como Son Gohan, el abuelo de Goku que ha sido traído a este mundo por Baba, ya que la hermana de Mutenroy es capaz de viajar al mundo de los muertos, y de hecho lo hace para contratar a antiguos maestros de artes marciales.

Tras la despedida de Gohan, la vidente les revela donde se encuentra la última bola de dragón, que no es en otro sitio que en el coche de Pilaf y sus secuaces, a los que se enfrenta en un combate clásico en el que el propio Pilaf, Shu y Mai utilizan unas armaduras acoplables entre sí para formar una especie de Mecha. Como podréis imaginar no consiguen su objetivo y Goku les derrota obteniendo así la última Bola de Dragón que utiliza para resucitar a Bora, el padre de Upa que fue asesinado por Tao Pai Pai. Por cierto, en esta parte del manga vemos a Goku vestido con la ropa de ninja de Shu, al haber quedado destrozada la suya, y no le queda nada mal.

Sólo queda que nuestros héroes se despedian hasta dentro de tres años, tiempo en el que cada uno llevará a cabo sus entremientos de cara a preparar el próximo Torne de Artes Marciales, en el que conocemos a dos personajes que se convertirán en clásicos de la franquicia, Tenshinhan y Chaos.

La Editorial Planeta Cómic nos trae este tomo de Dragon Ball Color, penúltima entrega de la saga Origen, que consta de 240 páginas a todo color, y puedes adquirir por 12,95€

Reseña: Dragon Ball Color Origen y Red Ribbon nº 07/08