No seré yo el que a estas alturas de la partida venga a la Reserva a descubrir a Osamu Tezuka y su incomparable talento. En pleno 2020, cualquier persona que se considere a sí misma aficionada al manga seguramente habrá leído ya alguna de las obras del maestro japonés, sea alguna de sus series de cabecera como Astro Boy, Fénix, Black Jack o Buddha o de sus obras más cortas como Adolf, Ayako o Bárbara.

Ante un producción tan extensa como la de Tezuka, hay que agradecer el esfuerzo de Planeta Cómic en su empeño por recuperar la obra del llamado dios del manga y seguir trayendo a nuestras estanterías todo ese material inédito en España del que todavía no habíamos podido disfrutar. Así, coincidiendo con el 50 aniversario de su publicación original, llega por primera vez a nuestras librerías favoritas el volumen antológico Cráter.

Cráter es una colección de 17 relatos autoconclusivos publicados originalmente entre agosto de 1969 y abril 1970 en la revista Weekly Shonen Champion y recopilados más tarde en 3 tomos junto con otra aventura adicional. La edición ahora publicada por Planeta Cómic recoge estas 18 historias en un único volúmen que nos permitirá acceder a estos relatos como si de una obra única se tratase.

Porque aunque se trata de historias independientes sin aparente relación entre ellas, lo cierto es que sí que existe cierta conexión. Y no me refiero únicamente a su apartado artístico, que mantiene un estilo de dibujo consistente a lo largo de toda la antología, perfectamente reconocible para cualquiera que ya conociese la obra de Tezuka. Me refiero más a una unidad temática e incluso estructural.

Para hablar de esta estructura me gustaría retroceder unos años en el tiempo y cambiar de medio y de continente. Estamos en 1959 y en Estados Unidos ve la luz una serie de televisión que bebe directamente de las revistas de relatos de ciencia ficción tan populares en la época. Estamos hablando de La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone). La serie, a través de capítulos independientes y siempre bajo el paraguas de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, se caracterizaba por plantear dilemas morales y existenciales, reflexionando sobre la propia naturaleza humana, con sus luces y sobre todo sus sombras. La serie, además, solía regalarnos finales impactantes con giros sorprendentes y dejarnos de fondo un mensaje o pequeña moraleja sin demasiadas sutilezas.

¿Por qué hago esta referencia? Porque me da la sensación de que la serie, que se pudo ver en Japón entre 1960 y 1967, tuvo bastante influencia en el planteamiento y desarrollo de la obra que tenemos entre manos. Para empezar porque toda la descripción del párrafo anterior, palabra por palabra, sobre La Dimensión Desconocida podría haberlo escrito para definir Cráter.

Pero es que además está la presencia de Okuchin, el joven de flequillo moreno protagonista de todos los cuentos de la antología. Un momento, ¿no habíamos dicho que eran historias independientes? Sí, son relatos independientes que se desarrollan en entornos de lo más variado, en tiempos (pasados, presentes o futuros) distintos y con personajes completamente diferentes. Podríamos decir, y aquí el paralelismo con una serie de televisión, que Okuchin es el actor que interpreta un papel distinto, incluso llegando a cambiar de sexo o de raza, en cada capítulo de la antología. A modo de curiosidad, común en su obra, añadiré que sí que hay un personaje que se repite en tres de los relatos: la caricatura del propio Tezuka, siempre caracterizado con su cabeza redonda y una prominente nariz punteada, gafas negras y boina calada.

Dicho esto, las historias no podrían ser más variadas: maldiciones, fantasmas, leyendas urbanas, folklore japonés, invasiones alienígenas, realidades alternativas, mundos paralelos, viajes en el tiempo, vida más allá de la muerte, pánico nuclear, los límites de la ciencia… incluyendo un divertido relato que podría ser precursor de Ranma ½. ¿Alguien da más? Todo un alarde de imaginación para todos los gustos donde tampoco faltarán la crítica social y política, la retranca ni el habitual sentido del humor del genio japonés.

Planeta Cómic presenta esta obra en en cuidado volúmen en tapa dura de 560 páginas en blanco negro y con sentido japonés de lectura. Como bonus, está traducido al español por Marc Bernabé, sinónimo de calidad, e incluye las notas de traducción necesarias para que podamos entender cada viñeta en su contexto.

Con todo lo dicho, me resulta imposible no recomendar esta obra. Tanto para los fans de Tezuka, que podrán disfrutar por primera vez de esta colección de historias y seguir profundizando en el universo particular del maestro, como para aquellos que quieran acercarse al dios del manga por primera vez.


Reseña: Cráter (Osamu Tezuka)


Darth Vader es uno de los grandes villanos de la historia del cine. Su mera visión y presencia provoca el pánico entre enemigos y aliados y eso es algo que queda patente sin discusión en el tomo Vader: Visiones Oscuras” que nos atañe hoy, y que nos trae Planeta Cómic recogiendo los números 1 a 5 de esta serie escrita por Dennis Hallum en colaboración con seis dibujantes que han prestado sus lápices para ilustrar las cinco historias que lo componen.

En este compendio de relatos veremos cinco aproximaciones a Vader muy diferenciadas en trama y dibujo, con el objetivo de mostrarnos facetas menos familiares en comparación a lo que estamos acostumbrados. El resultado es un tomo en tapa dura distinto a lo que puedas tener en tu estantería y que entraría a formar parte de esas excentricidades ideales para los coleccionistas de los cómics de Star Wars.

La primera historia “Salvador” nos va a mostrar a un Vader visto desde los ojos de un nativo de un planeta al cual llega por accidente el Lord Oscuro  y que como al más puro estilo del cine japonés kaiju (esas películas donde vemos a Godzilla sembrando el pánico en la ciudad), aquí Darth Vader tendrá que vérselas con un monstruo gigantesco que tiene atemorizada a la población, por lo que será visto como un héroe de armadura negra casi de novela medieval. El dibujo a cargo de Paolo Villanelli unido al color de Arif Prianto le suman un plus de calidad a un inicio fulgurante para este tomo.

Con un estilo artístico muy distinto, obra de Jordan Boyd, en “Inaceptable” seguiremos a un comandante imperial que va a recibir la visita de Vader cuando acaba de dejar escapar a un espía rebelde. Esta vez el miedo al fracaso será el motor de una persecución frenética salpicada con pasajes de humor. Sin duda entre lo más interesante del cómic está el plano artístico de la mano de Jordan Boyd, o el viñetado con maquetaciones en forma de siluetas de destructores imperiales incluso viendo como se llega a jugar con estas viñetas a la hora de reflejar momentos como tiroteos o recrear impactos.

Si hay una historia que me ha parecido algo por debajo del resto es “Alto, oscuro y atractivo”, una trama que por momentos no se toma en serio a si misma, y con toques de humor que incluso llegan a recordarnos a pasajes de cualquier novela romántica de Danielle Steele. Y es que la protagonista es una de las enfermeras de Vader, quien está enamorada secretamente de él y de su aura de misterio y encanto. Por el plano artístico, el dibujo de David López y Javier Pina es correcto pero en cosas como la tipografía se aprecia algo de inconsistencia de cara al resultado final en lo visual.

La penúltina historia es “El figura”, un relato centrado en la redención de un piloto de Ala X quien no pudo salvar a su padre de morir a manos del imperio y que ahora planta batalla al mítico Darth Vader incluso surcando las estrellas. El dibujo de Stephen Mooney tiene una marcada personalidad pero el uso de una paleta de colores muy contenida enluce el conjunto que brilla en esas batallas de naves espectaculares.

El cierre a este volumen es “Puedes correr, pero…” una historia corta donde veremos un tratamiento de Vader como si de una pesadilla se tratara, persiguiendo a su presa a través de una jungla. Ese efecto pesadilla se verá acentuado con una paranoia sufrida por la víctima de Vader que lo hace tan aterrador. De nuevo tenemos un dibujo más que correcto firmado por Gerardo Borges en el que se le saca mucho partido al efecto de psicosis desdibujada a la hora de percibir al señor oscuro como una amenaza.


Como digo, Vader: Visiones oscuras me ha parecido un tomo muy original y fresco por momentos y se presenta a priori como ese recopilatorio ideal para los que busquen coleccionar historias sobre este gran villano y vivir tramas y relatos que jamás habríamos pensado que podrían hacerse sobre este personaje.  


Reseña: Star Wars Vader: Visiones Oscuras (tomo)


Al pensar en este cómic, no puedo evitar echar la vista atrás y recordar el ajetreo posterior al momento en el que la profesora de literatura nos indicaba la siguiente lectura obligatoria. Con cierta vergüenza, debo reconocer que ese ajetreo no mostraba precisamente nuestra excitación ante la posibilidad de descubrir una nueva y fascinante lectura, sino más bien todo lo contrario.

No sé si esto era algo algo que sucedía únicamente en mi instituto o si se trataba de un fenómeno generalizado, pero los días siguientes al anuncio de una nueva lectura se convertían en una búsqueda sin cuartel en la biblioteca del pueblo, así como en librerías y videoclubs, del Santo Grial. ¿Para qué perder el tiempo leyendo un aburrido libro si en su lugar podíamos ver su película o, mejor aún, su versión en cómic? Ah, la inconsciencia de la edad…

Casi 35 años después de la publicación de la novela original de Eduardo Mendoza y otro buen puñado de años desde aquellos días de instituto, el artista italiano afincado en Barcelona Claudio Stassi (Por eso me llamo Giovanni, Para toda la vida…), de la mano de Planeta Cómic, nos presenta la adaptación a novela gráfica de una de las obras más aclamadas de la narrativa española, La Ciudad de los Prodigios.

La obra nos presenta a Onofre Bouvila, un joven ambicioso que llega a la Barcelona de 1880 en busca de fortuna y nos hace partícipes de su historia, desde sus inicios tratando de ganarse la vida repartiendo octavillas anarquistas o como vendedor ambulante de crecepelo hasta que consigue alcanzar la cúspide social y financiera, pero también delictiva en una ciudad en permanente estado de transformación.

Al mismo tiempo, esta es también una historia sobre Barcelona: tumultuosa, llena de vida, lugar de oportunidades donde cualquier cosa puede suceder. Un protagonista y una ciudad cuyos destinos se entrelazan como si fueran un único ser. Enérgico, fantástico y un punto canalla. Noble y decidido, pero también egoísta, oscuro y despiadado, Onofre Bouvila encarna el espíritu de aquella Barcelona entre las Exposiciones Universales de 1888 y 1929, verdadera protagonista de la obra.

Stassi, encargado tanto del guión como de los lápices y el color, se enfrenta a la titánica labor de adaptar una de las novelas más queridas y respetadas de la literatura nacional y debemos decir que lo hace con solvencia. Las 232 páginas que componen el cómic recogen con gran fidelidad, aunque con alguna licencia justificada por el cambio de medio, los momentos más significativos de la obra de Mendoza a través de los cánones de la mejor tradición negra.

La narración es enérgica y fluida, capaz de capturar y mantener en todo momento la atención del lector, aunque en nuestra opinión tal vez peque de centrarse demasiado en las andanzas de Onofre y no tanto en el resto los personajes y sus motivaciones, que quedan un tanto desdibujados y siempre relegados a un segundo plano narrativo.

En cuanto al apartado artístico, Stassi recrea la ciudad y sus distintos ambientes con todo lujo de detalles a partir de un extenso proceso de documentación previa. Elementos como los escenarios urbanos, el vestuario o el mobiliario están recreados con gran fidelidad, construyendo un mundo que parece estar sacado directamente del episodio más mugriento y sombrío de Peaky Blinders, con Onofre Bouvila en el papel de Thomas Shelby (gorra incluida). El resultado final, apoyado en una paleta de colores oscuros y pinceladas rápidas, es sobresaliente, todo un ejercicio de inmersión en los bajos fondos de la Barcelona de la época.

La edición, como Planeta Cómic ya nos tiene acostumbrados dentro de su serie de adaptaciones literarias, se presenta en un cuidado volumen en tapa dura con papel de alto gramaje que permite mostrar en todo su esplendor el trazo y el color de Stassi. A modo de extras, el libro incluye también algún storyboard así como el estudio del personaje de Onofre.

Si ya habías leído la novela original, el cómic te permitirá volver a ella con respeto y fidelidad. Si todavía no te habías acercado a la obra de Mendoza y sientes curiosidad o si, como yo en su día, eres un mal estudiante de literatura y buscas un atajo… esta versión de La Ciudad de los Prodigios puede ser una excelente puerta de entrada. En cualquiera de los dos casos, una lectura imprescindible en una estupenda edición que no deberías dejar pasar.


Reseña: La ciudad de los prodigios (Claudio Stassi)


John Layman creó hace unos años uno de los universos más increíbles, complejos y locos que he tenido el placer de leer. Os hablo, claro, de Chew. La loquísima historia del detective que a través de la ingesta visualiza todas las penurias que ha pasado su comida antes de llegar a su boca me tuvo pegado a sus páginas durante los 12 números que tuvimos en España y lo cierto es que tras varias relecturas aún me sigue resultando enormemente cautivadora. Es por esto que cuando supe que Planeta iba a publicar una nueva obra de Layman, se me erizaron los pelos de la nuca. Y mi corazonada resultó certera, porque este primer volumen de Outer Darkness tiene todo lo que esperaba y más.

Comenzando, como no, por un guión que de nuevo toma un género con sus clichés y le da un par de vueltas de tuerca para convertirlo en algo distinto pero reconocible y muy muy divertido. Y es que la historia de Joshua Rigg, capitán de la nave de rescate Caronte, se desarrolla en un universo en el que la ficción científica, la fantasía y el terror se dan la mano, se besan, echan un polvazo sobre la mesa de billar y luego se fuman un pitillo mientras hablan del tiempo. Porque en el profundo espacio donde nadie puede oir tus gritos habitan seres lovecraftianos, demonios, espíritus y dioses mayores y menores. Claro que el ser humano (y otras razas que pueblan la Caronte) ha aprendido no sólo a vivir con ellos, si no a aprovecharse de sus poderes para explorar los confines del universo, con erótico a la par que erótico resultado.

Así pues, la nave de rescate Caronte va tripulada no sólo por científicos, navegantes y demás personal militar, si no también exorcistas, santones, oráculos, matemáticos cuánticos e incluso un motor alimentado por el poder de un dios arcano al que habremos de alimentar con sacrificios humanos. Y obviamente, en la línea de lo que pudimos ver en Chew, nada es lo que parece, todos tienen una agenda oculta y cada uno de los personajes tan pronto puede convertirse en un valioso aliado como en un encarnizado enemigo. Todo eso da lugar a un cóctel explosivo en el que los diálogos más ingeniosos punzantes se mezclan con escenas gore muy reminiscentes a Alien o a Destino Final.

Y para ilustrar esta loquisima aventura tenemos a Afu Chan, que nos deja unos diseños de razas bastante genéricos pero que brilla tanto en la expresividad de los personajes, el diseño de los monstruos y la narrativa secuencial, con mucho uso de paneles grandes y un colorido pastel que contrasta fuertemente con el tono de la historia. Se echan de menos fondos y diseños de naves algo más detallados, pero esa sensación desaparece rápido una vez entramos en harina.

La edición es francamente bonita. Tapa dura, papel satinado de buen gramaje y los clásicos extras, esto es, portadas alternativas y unos cuantos bocetos para que veamos la evolución y el desarrollo de las ideas. Nada especial, pero siempre es mejor esto que nada.

Lo cierto es que este tomo, que recopila los seis primeros números de la serie nos deja con mas preguntas que respuestas, con dudas sobre lo que se viene, y en definitiva, con ganas de más Outer Darkness. Parece ser que los siguientes seis números completan lo que se ha llamado la primera temporada, y se promete una segunda más pronto que tarde. Así que si os gustan las historias sobre tipos badass del espacio y queréis leer algo distinto, ligero e increíblemente entretenido, este tomo de Planeta es lo que necesitáis.



Reseña: Outer Darkness (John Layman y Afu Chan)


Hoy día cualquier aficionado de los tebeos que se precie de serlo sabe quiénes son y qué han hecho hasta hoy el dúo dinámico formado por Ed Brubaker y Sean Phillips. Pero allá por el 2003, 17 años antes del apocalipsis, comenzaban a colaborar por primera vez en un tebeo que mezclaba su ya característico y definitorio estilo noir con espionaje y superhéroes en la obra que hoy nos trae en una edición integral maravillosa ECC Ediciones

Os estoy hablando de, vamos a decirlo ya, esa obra maestra llamada Sleeper.

Holden Carver es un metahumano con la capacidad de devolver el daño que se le provoca, y que trabaja bajo las órdenes de Tao, el implacable líder de una organización terrorista que cada vez lleva a cabo golpes más intensos y violentos, y que últimamente está empezando a contar con otros metahumanos en sus filas. Pronto descubriremos que Carver es nada menos que un agente doble que sólo responde ante su superior directo y único conocedor de sus auténticas intenciones, John Lynch. Pero Lynch muere. Ya nadie sabe la verdad sobre Carver. Sólo queda mantener la tapadera. ¿Pero hasta cuándo? ¿Y a qué precio? 

Cuando las líneas que separan tus vidas paralelas empiezan a difuminarse todo se complica y es aquí donde Brubaker despliega su arsenal de recursos y mecanismos del género negro para regalarnos un desarrollo que nos mantiene en un contínuo cliffhanger donde tu único aliado y a la vez tu mayor enemigo eres tú mismo, mostrándonos la mente del protagonista como pocas veces hemos podido hacer en un tebeo. El pulso de Brubaker nos lleva a través de un trepidantísimo thriller que te dejará sin aliento hasta llegar al clímax de una historia donde nada ni nadie es lo que parece.

Pero es que además, el talento de Brubaker es llevado en volandas por Sean Phillips, que también saca a pasear su talento con un dibujo que roba influencias de Aparo y Buscema, y que trabaja mucho los contrastes fuertes entre luz y sombra, usando siempre negros puros en lugar de degradados. Además refuerza mucho la sensación de opresión usando muchos primeros planos muy cerrados y una curiosa composición de página que tira mucho de viñetas superpuestas, que además contrastan con los flashbacks, de trazo más limpio y tonos mucho más luminosos. Brillan con luz propia las escenas de acción, excelentemente compuestas para seguirlas sin ningún problema.

Pocas obras del noveno arte se me ocurren que a día de hoy resulten tan vigentes y disfrutables por prácticamente cualquier tipo de lector, sea cual sea su género predilecto, pero es lo que tienen las obras maestras. Y es que es Sleeper una auténtica gozada para disfrutar junto a un humeante café, sin interrupciones, para zambullirse en su trama y bucear por sus viñetas. Complejo, denso y enormemente gratificante, este tebeo es uno de esos que aguanta múltiples lecturas, y en todas ellas podremos captar nuevos elementos y matices en los personajes.

La deliciosa, DELICIOSA edición que nos trae ECC presenta más de 600 páginas que contienen los 24 números que componen las Season One y Season two, el especial titulado Coup d’Etat y mogollón de material extra escoltados por una tapa dura en papel de buen gramaje. El tomo, eso sí, es algo más pequeño de lo que suelen ser este tipo de ediciones, lo que seguramente hará zumbar el TOC de más de un coleccionista. Pero si, como yo, no os importa ese pequeño escalón en vuestra estantería, la edición integral de Sleeper es una muy buena opción para gastar vuestro dinero mensual de tebeos.


Reseña: Sleeper (Ed Brubaker y Sean Phillips)


Reconozco que soy de esos a los que les gusta que ganen los buenos casi siempre. Y digo casi porque es cierto que también se puede disfrutar de una buena historia cuando un antagonista bien desarrollado deja su sello en la trama. Siendo así una de las cosas que siempre me ha levantado más admiración en Star Wars es la interesante galería de villanos que esta franquicia ha sabido labrarse. Y por ello el tomo Villanos que ahora edita Planeta Cómic es un gran ejemplo de lo bueno que pueden ofrecer esta pléyade de personajes. 

Hay que empezar destacando que este compendio de historias está enmarcado bajo el sello Era de la República, una nueva nomenclatura con la que Star Wars quiere poner en orden su cronología de productos enfocándonos aquí en toda la trama que va desde el episodio I al final del Episodio III, incluyendo como no a Las Guerras Clon. Este sobrenombre busca diferenciar los cómics y libros de otras épocas como la Antigua República o bien la nueva Alta República ambientada un par de siglos antes de La Amenaza Fantasma.

En este tomo tendremos como únicos protagonistas a los grandes villanos (Darth Sidious excluido) que nos ha dado la Era de la República. Por ello seremos testigos de arcos argumentales de Darth Maul, Jango Fett, el Conde Dooku y el General Grievous. Por si nos sabe a poco, se incluye también el primer especial con Asajj Ventress, la discípula de Dooku como eje principal.

En el guión tendremos a la autora Jody Houser encargada de aportarnos nuevos datos sobre estos grandes villanos, y en el dibujo tenemos a un Luke Ross repitiendo el tándem formado para Thrawn. El formato lo cierto es que es perfecto para degustar un picoteo de cada personaje y ofrecernos algunas escenas interesantes para cada uno de ellos.

De este modo tendremos a Darth Maul envuelto en cazas furtivas para saciar su sed de violencia mientras perfila su entrenamiento en el lado oscuro en Malachor junto a su maestro en el mal antes de revelarse a los jedis. El guión le dará un toque más cercano rompiendo el halo de misterio del personaje cinematográfico y acercándolo más a la versión que vimos en series de animación, novelas y cómics.

Jango Fett comparte cartel en su historia con su hijo Boba, ya que ambos se verán envueltos en una misión junto a otros cazarrecompensas con el objetivo del inicio del adiestramiento del clon inalterado por parte de Jango. Por si fuera poco tendremos un momento con Dooku en las Lunas de Bogden donde se nos contó que fue reclutado para ser el germen del ejército clon.

En la historia del Conde Dooku veremos al jedi caído intentando llevar a cabo los designios de Palpatine en el planeta Sullust donde tendrá un encuentro con un caballero jedi que le traerá a la menta los tiempos en los que entrenaba bajo el abrigo de la Orden junto a Yoda. Como no podía ser menos veremos a este gran villano utilizar tanto su astucia de estratega como su dominio del lado oscuro para salir victorioso.

La historia del General Grievous por otra parte es más ligera, con muy poca trama, más allá de ponernos tras la pista de un templo jedi donde el género de aventuras a lo Indiana Jones está muy presente. Pero tranquilos, tenemos al comienzo una dosis de combate con espadas láser contra los jedis por lo que el líder del ejército droide sabrá sacar a relucir su pericia en el combate.

En todos ellos el dibujo de Ross sabe centrar en el villano protagonista la fuerza de los lápices, destacando los trazos de Dooku y Grievous, sobre todo pero también tenemos personajes secundarios con un gran nivel de detalle que suben el listón del cómic. Hay algunas historias como la de Maul en la que se abusa un poco del viñeteo en las páginas con demasiada presencia del negro, algo que podría haberse paliado un poco pero que no desluce el conjunto final.

Hemos hablado al principio de como Asajj Ventress hace acto de presencia en el especial, una historia que destaca mucho más por el dibujo que por la trama, ya que es únicamente una escaramuza en los bajos fondos de Coruscant. Sin embargo el dibujo de Asajj es delicioso y se agradecen mucho los encuadres donde tenemos a Asajj abarcando casi toda la página y luciendo tanto en su propia piel como en los escenarios el gran uso del color que se lleva a cabo.

A modo de guinda tenemos por un lado unos artículos sobre cada personaje al acabar cada una de sus historias y se cierra el volumen con un avance de la némesis de este tomo, el de Héroes enmarcado en el mismo periodo y con Qui-Gonn, Obi Wan, Anakin y Padme como protagonistas.


Reseña: Star Wars Era de la República: Villanos (Jody Houser y Luke Ross)


Brian Azzarello es un narrador portentoso. No lo digo sólo porque sepa crear una narración tan compleja como rica en matices, sino porque es capaz de adentrarse en la mente de sus personajes y trasladarnos a su mundo mediante una inmersión en su entorno con un ojo especialmente preparado para la disección y el análisis. 100 balas podría pasar fácilmente por un mero entretenimiento con fantásticas conspiraciones mundiales y demás cosas por el estilo, pero sabe transformarse rápidamente rápidamente en lo que toda novela negra debe aspirar a ser: una indagación sobre el lado más oscuro del ser humano. Aquel aspecto de nosotros mismos que queremos rehusar, descartar u obviar con la intención de vivir más en paz con nosotros mismos. Pero a veces es necesario abrazar firmemente ese lado oscuro para crecer y conocernos mejor. En este caso, hablamos de la venganza.

¿Qué pasaría si un buen día se acercara a vosotros un señor con un maletín que contiene una pistola y 100 balas con las que podéis actuar impunemente? Es decir, podéis matar sin recibir castigo alguna. La obra de Azzarello supone una interesantísima indagación sobre la venganza, el odio y la esperanza, aderezado, además, con una historia de conspiraciones que crece número tras número de manera casi imperceptible, pero imparable. Porque poco a pocos iremos descubriendo quién es ese misterioso Sr. Graves que nos ofrece esa posibilidad de venganza, para quién trabaja (o ha trabajado) y cómo consigue que podamos matar sin recibir castigo alguno.

Y es que 100 balas sabe ir creciendo de manera exponencial aunando estas dos vertientes comentadas: a saber, la historia centrada en la venganza personal y la historia enfocada en la conspiración. Se sabe tomar su tiempo para explicarnos las motivaciones de sus personajes, sumergirnos en sus microcosmos para que entendamos qué motivos les incitan a actuar como lo hacen. Así podremos saber de dónde parten y hacia dónde se dirigen. Saber compaginar la microhistoria con la macrohistoria que los envuelve a todos es un trabajo complejo pero que Azzarello sabe llevar a cabo con una sencillez pasmosa: es una obra que se cocina a fuego lento, pero con un fuego bien calentito, sabiendo qué ingredientes está utilizando y cuál será el plato final. Poco a poco os veréis envueltos por su aroma totalmente inconfundible: casi, casi no querréis destapar el plato, pero una vez lo hayáis hecho os va a resultar imposible apartaros de él.

He dicho que es una obra lenta, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que sea aburrida: al contrario, Azzarello abre el abanico de personajes de manera escalonada, sin prisas, porque tiene muy claro qué quiere contarnos y quiere hacerlo bien. La perfección a la hora de desplegar todo el esplendor de su portentosa capacidad narrativa precisa de un mecanismo de relojería tan perfecto que no debe llevarse a cabo con prisas: lento, pero implacable, Azzarello sabe atraparnos en su oscuro mundo.

Por su parte, Eduardo Risso tiene un estilo de dibujo claro, con una paleta de colores oscuros que casa a la perfección con el estilo pulp que se percibe a lo largo de la obra: su dibujo crudo, sangriento y lleno de claroscuros casa perfectamente con la intencionalidad de Azzarello creando una simbiosis que enriquece aún más la obra y su significado.

Además, ahora ECC Ediciones nos ofrece la oportunidad de disfrutarla en una edición (que constará de cinco volúmenes) de tapa dura con los primeros 19 números, junto con bocetos de sus personajes protagonistas y la incorporación de la historia breve Winter's Edge.

100 balas es una obra inapelable, que golpea duro y directo: no ofrece salvavidas ni puertos seguros, sólo la seguridad de un naufragio en las costas más oscuras del ser humano. Pero yo no cambiaría ese naufragio por nada del mundo: Azzarello y Risso crearon algo único y esta es una oportunidad de oro para volver a su obra.


Reseña: 100 Balas. Libro 1 (Brian Azzarello y Eduardo Risso)